
Juan Martín Velasco
Teólogo
A mis muchos años se esperan pocas cosas de uno mismo: “Soy un fue y
un será y un es cansado”, decía Quevedo. Cada día un poco menos “es” y
un poco más “cansado”. Nuestro capital es la memoria –“este raro no
ser, este haber sido” (Sánchez Rosillo)– y ya comienza a flaquear.
Aunque, ¿se puede esperar en verdad algo de uno mismo ni siquiera en
la plenitud de la vida?

Pablo d’Ors
Escritor y sacerdote
Espero la iluminación, es decir, que el silencio se vaya extendiendo
en mi vida como la noche sobre el día.
Que se vaya apoderando de mis horas, de las estaciones, de mi vida
entera, devorándolo todo, acallándolo todo.
Que no tenga que decidir nada porque no tenga palabras con que
decidir. Que el silencio, silenciosamente, viva por mí; y que yo vaya
desapareciendo.

Salvador Pániker
Filósofo
Espero tener un poco más elaborada la respuesta a esta pregunta:
“Pero, veamos, ¿qué diablos es todo esto?” Todo esto es “todo esto”:
la vida, la muerte, la realidad que parece tan arbitraria. Me importa
saber un poco más “de qué se trata”, y así hacer mutis con coherencia.
Sí, ya sé que, como dice Derek Walcott, a medida que te vas haciendo
viejo el mundo se hace cada vez más indescifrable. Yo no aspiro a
descifrarlo. La respuesta final no existe. Pero sí creo que sea
posible alcanzar una cierta paz que también es conocimiento. Sí creo
que sea posible ir mejorando la calidad de la meditación. Sí creo que
cabe, al fin, perder el miedo. Y si las cosas se ponen muy feas, la
eutanasia.

Ana María Schlüter Rodés
Mujer de Betania y maestra zen
Espero seguir haciendo, en edición mejorada, de puente, desde mi
inmersión en diferentes culturas y lenguas, un puente que esté
pendiente de los que pasan y no se importe demasiado a sí mismo.
Puente entre zen y fe cristiana;

Dolores Aleixandre
Teóloga
Pasado ya el tiempo de esperar de mí misma mejoras constatables, ahora
espero cosas modestas: mantener el humor, hablar poco de enfermedades,
cumplir la norma de salud de los dos litros de agua y caminar una
hora;

Raul Berzosa Martínez
Obispo auxiliar de Oviedo
En uno de los libros del cardenal Martini encontré una cita de
sabiduría hinduista con la cual me identifico totalmente en este
momento de mi vida. Decía, más o menos, que en la vida hay cuatro
momentos: aprender; enseñar; saber escuchar lo que no has aprendido
ni enseñado; y, finalmente, mendigar. Lo que traduzco por tres
realidades: caminar ligero de equipaje, sin ser rival de nadie y
cargado de ternura, y leyendo la realidad no con mis ojos, sino con
los del Espíritu. Espero poder hacerlo carne de mi carne.
Jueves, 16 de febrero
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital
Francisco Margallo
Jesús Mauleón
Javier Madrazo Lavín