El Ciervo

¿Y si el Vaticano no existiera? (1)

11.05.09 | 09:47. Archivado en Espiritualidad, Iglesia
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Alfredo Tamayo Ayestarán
Doctor en filosofía y teología

Considero que la pregunta propuesta tiene por referente el Vaticano como un Estado soberano, con su territorio, con el Papa como autoridad absoluta, con su gobierno de cardenales, su constitución, sus tribunales, un cuerpo diplomático acreditado. Entiendo en consecuencia que el término Vaticano no tiene como referencia al Papa como portador de lo que llamamos “carisma de Pedro”. Estaría por tanto justificado que un creyente puede afirmar que cree en el Papa pero no en el Vaticano.
Para poder responder de modo adecuado a la pregunta es indispensable mirar a la historia. Nos dice que el obispo de Roma –reconocido ya desde los primeros tiempos de la comunidad cristiana como “pastor universalis”, como instancia suprema de la fe y de la unidad de la Iglesia– no dispuso en cambio al principio de un patrimonio territorial ni reivindicó poder político alguno. Tuvo que llegar el derrumbe del Imperio Romano y el feudalismo medieval para que el obispo de Roma revistiera la figura de un soberano también temporal al modo de los otros señores y príncipes y se hiciera con un territorio y una superestructura política.
Como acontecimiento capital en la historia del papado hay que recordar la pérdida de los Estados Pontificios a mediados del siglo xix en la guerra en pro de la unidad italiana por obra de los Victor Manuel, Cavour y Garibaldi y siendo el pontífice romano Pío IX. Los pactos de Letrán en 1929 entre Pío XI y Benito Mussolini darían carta jurídica a este estado de cosas. Si una inmensa mayoría del pueblo católico vio en este acontecimiento una inmensa desgracia para la Iglesia y promovieron movimientos de masas al grito de “Viva el Papa Rey”, los años que siguieron pusieron en evidencia que esta pérdida de poder temporal había traído consigo un incremento notable del prestigio de la institución del primado romano. Papas como León XIII, Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, gozaron de una autoridad moral desconocida. Si bien el Concilio Vaticano I quiso compensar la pérdida de poder temporal con una afirmación de poder espiritual, proclamando el dogma de la infalibilidad pontificia en 1870.
En el siglo xx el papa Juan XXIII, el Concilio Vaticano II y el primer Pablo VI quisieron llevar adelante esa reducción de la estatura secular del pontificado romano y a la vez alejar de la institución papal el carácter de soberano espiritual absoluto heredado del Concilio Vaticano I. A ello obedeció la insistencia en la colegialidad episcopal llamada a mitigar la inflación de la institución papal. El Papa debía ejercer su carisma en comunicación y gestión con el resto de los obispos del orbe católico y no sólo con la curia. Pablo VI fue el iniciador de esta doble tarea de ir aligerando el apartado secular vaticano y un poder espiritual inflacionado desde los días de Pío IX. Como dijo un eminente teólogo, “hemos llegado a un punto que hasta otorgamos infalibilidad al discursito que pronuncia el Papa los miércoles ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro”. Pablo VI eliminó la tiara o triple corona pontificia, redujo la ostentación cardenalicia, internacionalizó la curia y, sobre todo, puso en juego aquello que creyó Congar era el avance más importante del Concilio Vaticano II, la colegialidad episcopal. Convocó en Roma el primer sínodo de obispos. Fue un buen paso adelante. Pero nada más. El carácter hamletiano del papa Montini, la angustia por las defecciones sacerdotales y la edad vencieron en él. Juan Pablo I, el papa Luciani, quiso continuar la reforma del aparato iniciada por su predecesor, sobre todo en lo que a las finanzas vaticanas atañe, pero murió en el intento.
Ya con Juan Pablo II se abre un claro tiempo de contrarreforma en que el pontificado como poder es reforzado. Se apuesta por una Iglesia triunfalista, si bien en un momento de sinceridad el papa Woytila confesara que el modo de concebir el ministerio de Pedro necesitaba ser sometido a revisión ya que constituía el obstáculo máximo para la unión de las Iglesias. El papa Ratzinger parece seguir la línea de contrarreforma del papa polaco.
Hoy no miramos ya a los sucesos de 1870 para aprender su lección. El aparato secular en el que se movía el Papa reducido a mínimos redundó en un aumento de calidad evangélica. Si el primado romano dejara de ser un jefe de Estado con todo el lastre secular que implica y se acercara al modelo de los primeros siglos, la Iglesia católica daría un paso decisivo para ser de veras Iglesia de Cristo sin necesidad de que un nuevo Garibaldi lo imponga.

12 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Hermenegildo 15.05.09 | 18:44

    Rai: debido a la pérdida del "sensus fidelium", el pueblo cristiano está hoy incapacitado para elegir a sus propios obispos.

  • Comentario por rai 15.05.09 | 00:55

    Que el sistema papal debe sufrir un cambio me parece oportuno. Pero qué cambio? Hacia donde? La elección del papa no tiene comentario, pero sí la eleccion de obispos. Estos son los que debe ser escogidos desde el pueblo, entre los mismos presbiteros y los bautizados. Por que tengo que aceptar un obispo que me viene de Asturias o Madrid, al que no conozco ni he escogido como pastor? No nos sirven de nada las cartas de los padres de la iglesia?. Esto debe reformarse para poder llegar a una iglesia verdaderamente fraternal (que no democrática, porque la iglesia es una fraternidad, no es una monarquia, ni una república) Asi la elección de papa entre todos los obispos, TODOS, seria fraternal pues la figura que tambien sobra es la del cardenal escogido por mi para que me suceda... asi no vamos a ninguna parte. Pero con todo esto este papa me gusta. Dixit

  • Comentario por marcos 14.05.09 | 13:26

    Yo sólo digo ¿le quita algo al Dalai Lama el ser soberano (aunque en el exilio) del Tíbet? Porque lo es, y su palacio está (estaba) en Lhasa, hasta la invasión china (que por cierto, ningún grupo de izquierdas ha condenado)
    ¿Le dice algo a alguien que Bendicto haya sustituido del escudo papal la tiara por una simple mitra de obispo? El que tenga ojos, que lo vea

  • Comentario por Hispalense 14.05.09 | 12:20

    ¡Mira que contestar a las chorradas que escribe este mastuerzo¡ Lo que le pasa a este tipo al igual que ha Cebriàn es que están que trinan porque no han hecho carrera dentro de la Iglesia. Vamos, que ambos se veían de Papa o al menos de cardenales y na de na.

  • Comentario por DIOS NOS LIBRE DE TAMAYOS,VIDALES Y MACIAS 14.05.09 | 09:18

    Tamayo eres cansino,si no estás conforme con nada del Catolicismo pasate a otra confesión pero deja de darnos la paliza contu gran ignorancia.
    El Estado de la Ciudad del Vaticano es el país más pequeño del mundo, pero es también uno de los más importantes, en razón de la autoridad moral del Papa y de la Iglesia de la cual es la cabeza visible.

  • Comentario por jose de maria 14.05.09 | 04:15

    Se nota la intencion de este articulo, que es seguir excavando la figura Pontificia para volverla a las catacumbas. Viva el Papa

  • Comentario por Francisco José Delgado 14.05.09 | 02:04

    Parece mentira que se pueda escribir algo como esto precisamente cuando varios parlamentos han estado a punto de condenar oficialmente las palabras del Papa. Si el Papa fuera ciudadano francés, español o belga, estaría obligado a acatar las leyes de ese estado, que podrían incluso llegar a impedirle la libertad de expresión. ¡Menudo bien para los católicos!

    Por otro lado está el hecho de que el Papa, como personalidad jurídica internacional, convenientemente ha de tener un territorio, a efectos de uso diplomático. La diplomacia es otra herramienta valiosísima para garantizar la libertad de los cristianos.

    Por último, ¡qué mayor separación entre la Iglesia y el estado que el que el Papa sea soberano de su propio territorio!

  • Comentario por Amós 13.05.09 | 23:58

    Personalmente creo que la figura de un Papa independiente de cualquier presión política y "coordinador general" de la Iglesia Universal es positiva para esta Iglesia en este momento histórico(Como un rey en una monarquía constitucional). Un Papa así, encarnaría los valores fundamentales la iglesia y su unidad en lo esencial (confirmar en la fe a sus hermanos)ante las diferentes tendencias teológicas y espirituales que existieran. Lo que ocurre es que, con el modelo de papado (y de Iglesia)que hoy tenemos, el papa asume responsabilidades y privilegios que no son propios de su figura, hasta el punto de poderse decir: "La iglesia universal es la Iglesia de Roma" o "La Iglesia es el Papa". Cosa que no es.

  • Comentario por Hermenegildo 13.05.09 | 22:53

    El Estado Vaticano garantiza la independencia espiritual del Papa como en otro tiempo la garantizaron los Estados Pontificios. El Papa no puede ser súbdito de ningún otro Estado porque ello podría coartar su independencia espiritual.

  • Comentario por taquito 13.05.09 | 20:48

    Es urgente una reforma de todo este pseudogrupo llamado asociacion de teologos juan XXIII, que habrá hecho este buen Papa para merecer esto. VIVA EL PAPA

  • Comentario por Viva el Papa 13.05.09 | 20:38

    Quita al Papa y elevarás a milares de pseudopapas, dispuestos a ocupar su puesto. Y a la cabeza, todos los gobiernos de países en donde haya católicos.

  • Comentario por caminante 11.05.09 | 11:27

    Es urgente una reforma en profundidad de la estructura antidemocrática de la ICAR, el modo de entender y organizar el papado es uno de esos aspectos pendientes. Parece increible que sea uno de los últimos monarcas absolutos el que hable de derechos humanos y cosas por el estilo. Hoy el modo antidemocrático de entedender el papado es un obstáculo y no una ayuda para acercarse al cristianismo.

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