
Eduardo Cierco
Abogado
En 1977, el entonces Presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, ordenó retirar el crucifijo de su despacho oficial. No fue, pues, expresión de “laicismo”: Hernández Gil, además de un reputadísimo jurista, era un confeso católico. A pesar de ello, semejante decisión desató una furiosa polémica e inició la tristemente célebre “guerra del crucifijo”.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola