¿El aborto es realmente un derecho?
04.10.08 @ 13:47:41. Archivado en Espiritualidad, Vida cotidiana

Josep Maria Margenat
Profesor de filosofía
Aquellos que se sienten atraídos por las corrientes socialistas tratan de reconocer en ellas aspiraciones que llevan dentro de sí mismos y quieren realizar dentro del socialismo una acción comprometida. Hoy día, muchos de estos se plantean la cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo, y su posible desregulación legislativa, como una cuestión central.
Para algunos es claro que la mujer gestante tiene derecho a decidir sobre la continuidad de un embarazo, por diversas razones. Para otros, sin embargo, es claro que es el feto o embrión quien tiene derecho a la vida, es decir, al desarrollo de sus posibilidades internas, pues, según la etapa de la gestación, es un ser vivo, quizá un ser humano, más aún, para muchos es ya un ser personal. En una época como la nuestra, cada vez más falta de evidencias éticas compartidas, podría suceder que lo que a unos parece un valor preeminente (vida en proyecto), para otros éste se convierta en la negación radical de otro valor, éste sí evidente (autonomía personal).
He de reconocer que la confrontación de dos visiones aparentemente excluyentes no parece que permita avanzar en la afirmación de valores éticos esenciales para todos. Por eso prefiero preguntarme sobre la evidencia que sostienen algunos sobre el presunto derecho a decidir del sujeto autónomo sobre el carácter personal del proyecto humano de vida. Algunos afirman que éste debe ser protegido por la ley; para otros es suficiente que la ley despenalice ciertos actos que procuran el aborto, pero sigue sin afirmarse que éste sea un derecho de la persona, pues más bien se supone que es un mal.
Cuanto más relevante es un valor desde un punto de vista ético, tanto más compromete afectivamente ya que nuestra estimativa moral se adhiere fuertemente a dicho valor. Por ello no nos damos cuenta de que otro valor contrapuesto también se ofrece a quienes lo defienden como algo que les compromete afectivamente. Avanzar en la afirmación del valor percibido como esencial requiere un proceso lento de maduración, una labor de mentalización en orden a convencer, con buenas razones, de la importancia para la sociedad civil de dicho valor, para poder más tarde traducir legislativamente la protección o promoción del mismo, a partir de un recuperado consenso normativo. Para que un valor ético pueda ser políticamente propuesto, y convertirse en norma obligatoria, hay que prever que su imposición, además de no contravenir otros derechos fundamentales de la persona, no supone un grave deterioro de la convivencia.
A esto algunos lo llaman principio de gradualidad. Para que en la sociedad civil, pluralista, que es el ámbito de la ética cívica, sea posible esta sabia gradualidad, tenemos que ser capaces de transformar en propuestas políticas los valores que derivan de los diversos patrimonios morales (éticas públicas de máximos), evitando simples declaraciones de principios o exigencias inmediatistas de cambios legislativos, y capacitando para la traducción práctica de aquellos valores que estimamos que pueden ser compartidos por otros muchos, enseñando a buscar con paciencia soluciones prácticas que tengan en cuenta a todos aquellos que sostienen concepciones distintas del bien.
No toda lentitud en el proceder significa una cesión. Existe también el riesgo de que, por pretender lo mejor, se propicie que la situación regrese a niveles cada vez menos humanos. Desde el socialismo ético y democrático me parece que debe abordarse el debate sobre la ampliación del aborto buscando con otros y con paciencia aquellas soluciones que tengan en cuenta a todos aquellos que sostienen concepciones distintas, pero siempre intentando que el valor personal del proyecto de vida humana que hay en el nasciturus sea cada vez un bien más protegido, no más devaluado.
Me parece que una ética cívica que se inscriba en un horizonte de humanización debería apostar, aún en la duda, por el carácter personal de dicho proyecto humano y considerar todo aborto como algo negativo, es decir, como un retroceso en el proyecto de humanización. Desde el corazón del patrimonio ético socialista que afirma la emancipación del sujeto desde la justicia en libertad, y la necesaria “afinidad electiva” con las víctimas, el aborto provocado siempre ha de considerarse como una negación del proceso de liberación. El aborto ejerce una violencia sobre un proyecto humano y sobre el cuerpo de la mujer, pero esa violencia es más amplia, pues el aborto cuestiona la vida como principio humano más valioso que la subjetividad. El debate cultural que está detrás del aborto es muy importante para Europa; se trata de saber si creemos que cualquier afirmación subjetiva puede ignorar la existencia del principio vida. ¿Puede la persona decidir qué es la vida o debe la persona vivir al servicio de la vida que le precede, le envuelve y le prosigue?
Entiendo que un presunto derecho al aborto sea afirmado desde un laicismo liberal, desde una concepción individualista de la persona, propia del liberalismo filosófico que pretende la afirmación de un sujeto desvinculado y absoluto. Desde la perspectiva socialista, sin embargo, encuentro muy difícil que se pueda afirmar el aborto voluntario como derecho. Será siempre un mal (a veces un mal menor) en situaciones en que es muy difícil elegir entre dos males, pero nunca un derecho. Es cierto que en los regímenes comunistas, como en los fascismos, se afirmó el aborto como derecho, pero eso fue sólo en aquellos totalitarismos. No deben ser referentes del socialismo del siglo xxi. Me parece que hay una confusión en este punto, pues el socialismo ético, el socialismo humanista, la socialdemocracia o el socialismo fabiano no figuran entre los que han defendido el derecho al aborto, al contrario de los planteamientos liberal-burgueses o al comunismo. Desde el socialismo me parece muy difícil reabrir el debate sobre nuevos supuestos para el aborto, así como sobre la conveniencia de modificar la legislación.
Comentarios:
Estoy muy de acuerdo con el artículo.
¿ No veis ya el comienzo de la caida del Imperio ?. ¿ No escucháis los primeros gritos del parto ?.¿ Y la "crisis" que se nos viene encima ?.
El Papa lo acaba de avisar. Se hunde el sistema económico podrido capitalista en todo el mundo y se avecina el santo castigo de Dios. El Papa ya lo avisó ayer en el sinodo romano.
Con Roma pasó lo mismo.
Corrupción,abuso de poder, herejia, crimenes horrendos, abominación.....y los nuevos bárbaros ( que ya estaban dentro, como ahora )se hicieron fácil con el poder.
" ¿ Cuando las madres de occidente, matan a sus hijos con el aborto, que le queda ya a Europa para ser destruida ?" ( Teresa de Calcuta. Revista de los jesuitas de la India 1989 ).
Ataros los machos y reza...
tiene un agravante escalofriante: el embrión engendrado jamás volverá a tener la posibilidad de existir...
por otro lado, el instinto materno impide que alguna mujer que haya asesinado a su bebé, se vaya a tomar una copa para celebrarlo...
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