
E. Miret Magdalena
Teólogo seglar
Parece que se avecina una situación religiosa, una nueva estructura que ni siquiera se llegó a producir durante la II República.
El laicismo estatal se entendió entonces con un claro matiz de ataque a la religión católica, que había impregnado nuestro Estado desde la Constitución de 1812 de un modo excesivo. Ahora vuelve de un modo imprevisto a plantearse la cuestión en las desacertadas, por confusas, declaraciones de la vicepresidenta del gobierno, Fernández de la Vega, cuya escasa formación intelectual, y ligera de palabra, le hace arrogarse una autoridad que no tiene, pero que sabe hacer valer como si la tuviera.
Se ha fijado en dos aspectos: 1) “avanzar en la laicidad del Estado”, y 2) “proteger las creencias de quienes no creen”. Para ello es necesario estudiar qué es la laicidad del Estado, y en qué deben ser protegidas las creencias de quienes no creen.
Lo primero es, como dijo el arzobispo de Sevilla, Amigo Vallejo, ser partidario de una “laicidad positiva” que beneficiaría a la propia Iglesia, que sería independiente de algunas cosas que la política no le concede. Queda mucho campo de avance en cuestiones de libertad religiosa, sobre todo con algunas costumbres anticuadas, y con las diferentes posturas religiosas con el aumento de emigrantes de América Latina y del Oriente cristiano y no cristiano.
El periódico Público ha publicado –que yo aclaro y modifico un poco– los 10 mandamientos del laicismo que es un ensayo de solución que habría que discutir:
1) Educarás en igualdad; 2) No sermonearás fuera del púlpito; 3) No impondrás tus símbolos al Estado; 4) No mezclarás la gloria terrenal y celestial; 5) No acapararás las fiestas del calendario; 6) No invadirás instituciones públicas; 7) Cederás tu patrimonio artístico al Estado; 8) Se hará una lista de datos religiosos, tanto de bautizos que de apostasías; 9) No exigirás los medios públicos para tu propaganda; 10) Las religiones se autofinanciarán.
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LO CONFIESO: durante muchos años E. Miret Magdalena fué para mi un punto intelectual de referencia; pero cuando empezaron las "ocurencias zapateriles", con palabras y hechos, sobre temas religiosos, éticos y morales, me quedé perplejo ante muchos escritos de Don Enrique. Ejemplo: la religión y su ética son un asuntos meramente privados. ¿Es aceptable este principio como universal? No, de ningún modo.
Ahora reproduce los 10 mandamientos laicistas del periódico PUBLICO que, aunque tengan algún gramo de verdad, como principios generales, son 10 MEMECES. Y dice el Sr. Miret que sólo las "modifica un poco". ¿Qué modificaciones, cuáles?? Vivir para ver.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
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Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
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