Joaquim Gomis
Escritor
El tema de la providencia me sumerge en hondos interrogantes. Aunque pienso poco en él. No creo en una providencia que resuelva nuestros problemas. Pero sí me sale, en ocasiones, pedir su intervención (no para mí, sí para quienes más lo necesitan, desde su pobreza o dolor). Quizá lo hago cada vez menos: no por desconfiar de él sino por respeto. No vale cargar responsabilidades que son nuestras.
Maria Colom
Secretaria de editorial
No sé qué pensar de la providencia, para decirlo con claridad. Me cuesta mucho pensar en un plan divino encima de cada persona, encima mío. A lo largo de mi vida me he encontrado con hechos singulares que me han marcado fuertemente y que han supuesto una determinación concreta en mi comportamiento.

Rosario Bofill
Periodista
La providencia es el cuidado que Dios tiene sobre sus criaturas. Yo creo en la providencia. El Evangelio dice “no os preocupéis de qué comeréis ni qué beberéis. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados”. Y al final Jesús promete estar con nosotros hasta el fin del mundo. Ese estar con nosotros es la providencia.

J. A. González Casanova
Catedrático de Derecho constitucional
Para la teología, la providencia es siempre divina. Es una intervención de Dios en la vida de las personas o en su historia colectiva. Es un acto libérrimo y gratuito de amor. Dios vela por nosotros, va a nuestro favor (pro-videre). Por tanto, la providencia es benéfica en todo momento.

Anna Eva Jarabo
Profesora de religión
Hace años detectaron un problema de oído a nuestra segunda hija. Mientras esperaba en la consulta de nuestro centro de atención primaria, encontré a una conocida que hacía muchos años que no veía. En el momento idóneo, en el lugar adecuado, me aconseja un centro específico para tratar estos casos que depende de la Seguridad Social y que puedo solicitar a mi pediatra.

E. Miret Magdalena
Teólogo seglar
Parece que se avecina una situación religiosa, una nueva estructura que ni siquiera se llegó a producir durante la II República.
El laicismo estatal se entendió entonces con un claro matiz de ataque a la religión católica, que había impregnado nuestro Estado desde la Constitución de 1812 de un modo excesivo. Ahora vuelve de un modo imprevisto a plantearse la cuestión en las desacertadas, por confusas, declaraciones de la vicepresidenta del gobierno, Fernández de la Vega,

Josep Maria Margenat
Profesor de filosofía social en ETEA
En mayo traté con los demonios socialistas, ahora toca hacerlo con los liberal-conservadores. Como ya dije, me refiero a los espíritus enemigos de la naturaleza humana que pueden pasearse por el cosmos liberal o conservador para engañar a los cristianos que ahí habitan. Pero no podemos describirlos sin más, pues hay una previa distinción necesaria.

Rosario Bofill
Directora de la revista El Ciervo
En enero, El Ciervo preguntó a 16 laicos qué opinaban del estado actual de la Iglesia. Seguramente lo recordarán, eran tres preguntas: qué conservaría, qué suprimiría y qué añadiría a la Iglesia.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola