
Fernando Rey
Primero, la mirada laica: los obispos tienen todo
el derecho del mundo a opinar en una sociedad democrática, como cualquier otro ciudadano. Otra cosa es que su opinión resulte más o menos convincente. Segundo, la mirada creyente: los obispos tienen
entre sus funciones orientar la conducta de los católicos también en la esfera pública porque el cristianismo es una religión que tiene una
palabra sobre todas las dimensiones del ser humano, privadas y públicas.
Ahora bien, la participación directa de los obispos en la escena pública, y más concretamente política, plantea estos riesgos:
-Partidismo. Ni la Iglesia ni sus pastores pueden alinearse exclusivamente con una sola ideología o partido político.
-Clericalismo. La participación directa en los asuntos políticos corresponde, fundamentalmente, a los laicos y, además, desde una posición pluralista.
-Fundamentalismo. Un estilo, acompañado normalmente de ademanes apocalípticos, que clame por la imposición del modelo de vida católico a toda la sociedad o un estilo que proponga el futuro desde la añoranza de los patrones culturales de nuestros abuelos, no sólo no es
convincente, sino tampoco adecuado.
-Subjetivismo. Algunos obispos pueden sentir la tentación de hacer derivar del evangelio o del magisterio su postura política personal.
-Falta de formación política y actitudes democráticas. La mayoría de nuestros obispos carecen de formación política y no pocos quizá valoren de modo relativo el sistema democrático (lo que es muy peligroso e injusto en un país como España). En el seno de la Iglesia pueden encontrarse personas que quizá prefirieran un sistema político dictatorial –dentro de ciertos límites– a otro democrático, siempre que tratara de modo privilegiado a la Iglesia (se reflexiona poco sobre el largo historial de apoyo eclesial a ictaduras “amigas”).
-Falta de coherencia. No se puede estar reprochando a los otros, a los terribles “laicistas radicales”, falta de buena fe y seguir manteniendo a la Cope, por ejemplo. No puedes tirar piedras al vecino si tu techo
es de cristal.
-Falta de discernimiento. Existe el peligro de mezclarlo todo (como en el encuentro de Madrid por la familia) y de no afinar. Entre los obispos españoles en este campo manca finezza. ¿De verdad alguien cree
que una asignatura más o menos es determinante en la educación en algún sentido? ¿No tiene la Iglesia el penoso ejemplo de las clases confesionales de religión en las escuelas públicas durante años como espacio absolutamente perdido para el adoctrinamiento e incluso para la formación católica? ¿De verdad alguien cree que los cambios en la institución familiar se deben a los cambios legislativos de un Gobierno?
-Abuso colegial. El que los obispos más carcas, con Cañizares a la cabeza, ocupen una posición de liderazgo y visibilidad en la Iglesia española hipoteca las posibilidades de expresión de los obispos más
sensatos, dada la idea transitada de que los obispos no deben contradecirse en público.
Los comentarios para este post están cerrados.
La iglesia estubo com carlos V felipe II fernando VII con la restauracion primo de rivera etc solo el psoe practicamente la extermino
4 décadas de dictadura. 40 años de censura eclesiástica. No se arrepienten ni se esconden. Nos hacen reír.
LA VIDA no se han olvidado del 36
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola