
Francesc Torralba
Teólogo
La Iglesia vista por los laicos: qué conservarían, que añadirían y qué suprimirían de esta institución.
La iglesia es, esencialmente, un instrumento que está al servicio de la propagación de la persona y del mensaje de Jesús. Como instrumento que es, no es un fin en sí mismo y esto significa que cuanto más fiel sea a la finalidad que tiene encomendada, más transparente es. Conservaría su mensaje, la predicación de la Palabra, la celebración de la presencia del Cristo en la Eucaristía, corazón y núcleo esencial de la vida cristiana. Conservaría su liturgia, la riqueza de sus oraciones y también de los misterios que se celebran. Conservaría su vocación universal, su dimensión educativa (Mater et magistra), la catolicidad y su voluntad de transformar las estructuras injustas del mundo, ejerciendo su voz libre y profética.
Antes de añadir, lo que necesitaríamos es sacar el polvo que ha acumulado. Añadiría una capacidad comunicativa y expresiva más grande, una presencia más significativa de los laicos en las estructuras y órganos de decisión; añadiría una voluntad explícita de diálogo con las otras confesiones, pero también con todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Finalmente, le añadiría mecanismos que rompieran con la indiferencia que se genera en gran masa de personas y del rechazo que aun sigue inspirando en muchos.
Suprimiría algunos elementos que no son materiales, pero que dificultan que la Iglesia brille en el mundo y sea realmente significativa para todos los hombres y las mujeres. Suprimiría la actitud vergonzosa de muchos cristianos occidentales, de los laicos en particular, suprimiría ciertas liturgias de poder y de reverencia que son un obstáculo para la libre comunicación intraeclesial y entendida; suprimiría el miedo y el complejo de inferioridad hacia el mundo, también suprimiría algunas tendencias aun constantinianas y megalomániacas de algunos jerarcas que sienten nostalgia de un pasado definitivamente superado y suprimiría algunos órganos de comunicación audiovisual y radiofónica (especialmente en España) que no sólo ayudan a irradiar el evangelio, sino que son contraproducentes y que generan, con razón, animadversión.
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Gran contraste el de este magnífico post lleno de equilibrio y realismo a la vez que de hondura, con las chorradas retroprogres con que nos van obsequiando algunos de los participantes en esta encuesta. No me ha decepcionado Torralba y me alegro de verdad.Un saludo.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola