Copiar, pegar, cortar en la iglesia
02.02.08 @ 09:28:56. Archivado en Espiritualidad, Iglesia

Fernando Vidal
Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas
La Iglesia vista por los laicos: qué conservarían, que añadirían y qué suprimirían de esta institución.
Copiar
Conservaría la tradición, el mismo sentido de una tradición capaz de
portar la absoluta novedad que es Cristo: parece una contradicción pero
es una de las mayores originalidades del Evangelio.
Conservaría el domingo, dedicar tiempo a la Palabra y a las palabras de
todos, a escuchar y conversar.
Conservaría los estudios profundos y abiertos de filosofía para todos
los presbíteros.
Conservaría la liturgia, una liturgia preciosa, que no se perdiera
ninguna oración que haya sido alguna vez pronunciada honestamente por
alguien como todas nuestras abuelas.
Conservaría la valentía de los apóstoles. Conservaría cuando sale de
los desiertos en que la Iglesia se encuentra muchas veces y pone el
grito en el cielo. Apuesto todas mis fichas al anuncio profético en
medio de los sargazos del siglo.
Conservaría el ciclo litúrgico, la sabiduría de los tiempos. El
adviento, navidad, la cuaresma, pascua, Pentecostés.
Conservaría la memoria histórica de los mártires, de todos los santos y
de las víctimas de todos.
Conservaría el patrimonio histórico-artístico, las ermitas perdidas,
las torres erigidas. A veces parecen los astilleros de un gran
naufragio de un mundo levantado por las manos de mucha gente.
Conservaría los monasterios y conventos, la vida contemplativa.
Conservaría lo mejor de la pastoral de la Teología de la Liberación, la
inserción de barrios, Cáritas, la pastoral penitenciaria de este país y
los pequeños grupos de fe.
Pegar
Añadiría arte moderno y buen gusto, mucha más expresividad y novedad
artística para que pudiésemos encontrar el canto de la esperanza que
crea mundos más justos, en los que es posible sentarse el cordero y el
lobo, el sintecho y el inmobiliario y lleguen a construir una mejor
ciudad.
Añadiría mayor creatividad pastoral, más trabajo pastoral de calle y
menos despacho.
Añadiría más presencia de los pastores en los distintos ámbitos y
movimientos sociales para escuchar mucho, convivir y compartir lo mejor
de sí. Menos cenáculo con los de siempre y más cenas con publicanos.
Añadiría encuentros entre gente de parroquias de barrios bien y barrios
empobrecidos, para que conviviéramos y surgieran conversiones a la
justicia. Añadiría más ecumenismo dentro de la Iglesia entre los
diferentes movimientos, órdenes y comunidades.
Añadiría más ejercicios espirituales ignacianos hechos a fondo y de
verdad ofrecidos a gente de todos los lugares.
Añadiría más puentes entre mundo católico y los movimientos sociales y
políticos en los que se juega nuestro tiempo.
Cortar
El autoritarismo que es incapaz de entender el sentido eclesial de
autoridad.
La fobia de algunos a no reconocer las víctimas de nuestra propia
acción cuando no sabemos ser Iglesia de verdad.
Suprimiría el celibato obligatorio para los curas y la mala costumbre
de que las mujeres no puedan acoger el orden presbiteral.
Quitaría la capa roja a todas las potestades que se crean supermán.
Se me acaba la página: conservaría y añadiría tanto que no me quedaría
espacio para suprimir sino para progresar integrando lo mejor de cada
casa. Suprimiría menos gente suprema que suprima y que así haya más
gente que añada y conserve lo mejor de todos.
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