
Pere Escorsa
Catedrático de economía
La Iglesia vista por los laicos: qué conservarían, que añadirían y qué suprimirían de esta institución.
Le debo mucho a la Iglesia. A lo largo de mi vida he tenido la suerte de encontrar a personas –religiosos y laicos– que me han ayudado a descubrir al Jesús del Evangelio, Dios hecho hombre. Confiar en un Dios que nos ama incondicionalmente permite vivir con alegría y optimismo, a pesar de todo. Admiro también los testimonios de figuras como Juan XXIII, monseñor Romero, Teresa de Calcuta o Francisco de Asís, entre muchísimos otros.
Por eso me duele que la Iglesia no transmita bien el revolucionario mensaje de Jesús y, en especial, que no sepa entusiasmar a los jóvenes, atrapados por falsos ídolos. ¿Oculta la Iglesia la doctrina cristiana en lugar de iluminarla?
¿Qué conservaría? Por supuesto, la labor diaria de tantos hombre y mujeres, cristianos de base, realizada con generosidad, abnegación y, a veces, con heroísmo. Su ayuda a los pobres y, en general, a los marginados.
¿Qué añadiría? Me gustaría una jerarquía eclesial más abierta, acogedora y tolerante con los divorciados y los homosexuales, a los que no trata bien. Más dialogante con los hermanos ortodoxos y protestantes para lograr, de una vez, la ansiada unión. Más generosa con la teología de la liberación latinoamericana. Y también que aceptase a sacerdotes casados y a mujeres con vocación sacerdotal.
Por último, ¿qué suprimiría? Muchas cosas: el vergonzoso tribunal de la Rota, la ostentación vaticana en los medios de comunicación, la financiación estatal, la sumisión al poder político en tantas ocasiones, el escándalo de la Cope. Suprimiría también la idea del infierno: no creo que el Dios misericordioso sea compatible con la existencia de condenados eternamente.
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Nunca fui demasiado partidario de encuestas como esta. Efectivamente, podemos ver en este post que, junto a reflexiones admirables del profesor, se deslizan propuestas que basculan entre lo ridículo y lo infantil. Por ejemplo, ¿quién tendría la autoridad para suprimir la doctrina del infierno? Soy partidario de más sobriedad y más solvencia cuando se trata de hacer la crítica de cosas tan complicadas. ¿Qué le parecería al catedrático de economía que yo -lego en la materia- propusiera la supresión total e inmediata de todo impuesto a los menores de 40 años, o que se triplicara el seguro de desempleo? Pues eso.Saludos cordiales.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola