Las dudas de un joven cristiano socialista
26.01.07 @ 13:06:40. Archivado en Espiritualidad
Josep Maria Margenat
Jesuita y profesor de Filosofía Social en ETEA (Universidad de Córdoba)
La militancia de un creyente en un partido plantea varias preguntas; no todas con respuesta
Viene a hablar conmigo Leandro, un joven empresario que quiere adherirse al Partido Socialista. Leandro –su nombre críptico–, como “Isidoro”, es sevillano. También es cristiano. Leandro quiere aportar al proyecto socialista su “vocación política como cristiano (después de leer y orar, entre otros textos, los documentos del Vaticano II)” dice, ya que “los cristianos no nos podemos permitir el lujo de ser continuamente espectadores de la sociedad, debemos pasar a ser actores implicados, aportando todos los buenos valores que tiene la Iglesia en nuestros tiempos militando y trabajando directamente en un partido político.” Leandro quiere que le ayude a discernir con independencia y libertad el compromiso político socialista desde su fe.
La escena me la había narrado hace años el jesuita italiano Bartolomeo Sorge: viene un joven que quiere militar políticamente en un partido. Existía una pluralidad de opciones para un católico, todas ellas válidas (en la Italia de entonces, el Partido Comunista Italiano y la Democracia Cristiana cambiaban; otras nacían). ¿Qué pasa si ese joven quiere traducir políticamente aquellos valores que surgen del evangelio y te pregunta si cualquier partido es válido? La respuesta no era fácil. Sorge creía que había que buscar espacios para una traducción explícita y real de esos valores. En caso contrario las propuestas ético-políticas que se nutren del evangelio se difuminarían y la fe se privatizaría.
El diputado socialista Ramón Jáuregui nos decía, hace un tiempo, que él, como agnóstico y socialista, esperaba y pedía que los cristianos entrasen en el partido con sus ideas, con sus demandas, con su forma de ver las cosas, sin ocultar sus diferencias, sus preguntas ni sus exigencias. Esperaba que fuesen fermento de inquietudes éticas y políticas en tantos temas urgentes.
Leo las declaraciones de Fernando Sebastián tras la última pastoral del episcopado español en Vida Nueva. En ese documento los obispos animan a los católicos a participar en la vida política. La revista pregunta a Sebastián si es posible, para un católico, militar en el PSOE, actualmente tan escorado hacia el laicismo, o si el PP recoge mejor lo esencial de la pastoral. Responde el obispo que “en principio los católicos tienen libertad para militar en el partido que les parezca mejor orientado y más eficaz en favor del bien común en unas circunstancias determinadas” y añade, en relación con los que militan en el PSOE, que “tendrían que criticar desde dentro las posiciones ideológicas contrarias a la Iglesia y a la moral natural, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Para un cristiano, las exigencias de la militancia no pueden estar por encima de las exigencias de la comunión eclesial y católica.” Añade el obispo que algo parecido ocurre, ha ocurrido o puede ocurrir con el PP. Conozco gente de ese partido que se hace las mismas preguntas. No son fáciles las respuestas.
La referencia a la moral natural hoy es problemática, han pasado los tiempos de que los católicos estén para defender los intereses o la ideología de la Iglesia. Parecen más de peso las otras consideraciones: traducción en la práctica de las enseñanzas de la Iglesia en servicio del bien común y la comunión, al interior de la Iglesia, de quienes defienden plurales proyectos en la comunidad política. Después de todo animo a Leandro a que siga ese camino, pero me quedo con muchas preguntas.
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-El PSOE se ha asentado en un discurso posmoderno, en el que no existen los valores absolutos. La verdad no existe.
-Priman las líneas de comportamiento demagógicas y electoralistas, sobre el "bien común"
-No defiende la libertad personal, acosta de la instrucción estatal
-No intenta llegar a acuerdos en temas éticos (eutanasia, aborto, embriones, matrimonios homsexuales, educación) y los utiliza como arma arrojadiza.
-y no me caben más... Leandro métete en otro sitio anda
http://blogs.periodistadigital.com/nidopoesia.php/2007/01/28/date_de_alta_leandro_en_el_partido_socia
http://blogs.periodistadigital.com/elciervo.php/2007/01/26/las_dudas_de_un_joven_cristiano_socialis
y
a la vista de la socialistada que nos están dando, eso sí, con la ayuda de cristianos bobos, que asumen el palabrerío marxista: capitalismo, explotación, plusvalía etc -palabros nada cristianos, más bien antievangélicos, pues rezuman odio, envida y miedo-
hay que concluir que el Mal tiene un nombre hoy adecuado: socialismo.
¿Qué cristiano puede decir SI A LA GUERRA?, sobran las ideologías, lo que falta es luchar contra el mal, poniendo mucho, muchísimo amor. Si no vencemos el mal, (fascismo, capitalismo, sexo, sectas, etc.) Dentro de poco vendrá el mal con otro nombre. Luchemos el mal, con el AMOR, SIEMPRE CON EL AMOR. SALUDOS DE GRANMADRE.
Pero qué horroroso podría ser un supuesto cielo rodeado de estos demonios que salen en los comentarios: infernal.
Otra prueba por contradicción de que el amor de Dios-a puede estar en cualquier asociación por el bien común.
No ya un cristiano, sino cualquier españolito que se sienta español, debe tener el listón ético por encima del PSOE. Los sacerdotes debieran saben que son sacerdotes, no especuladores intelectuales. El bien del alma choca frontalmente con las posiciones ateas, antieclesiales y anticristianas de la izquierda y del nacionalismo.
Sólo hay que escuchar al Papa, y luego también preguntar a Juan Pablo II qué opina del socialismo, cuyas balas materialmente alojó en su cuerpo.
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