Habla el secretario de Juan XXIII
29.06.06 @ 09:58:05. Archivado en Iglesia
Conversación exclusiva con Loris Francesco Capovilla, arzobispo emérito y durante diez años secretario de Angelo Roncalli, que luego sería el papa Juan XXIII.
–¿Cómo describiría el papa Juan XXIII a un joven que no pudo conocer su época? ¿Por qué fue un Papa distinto?
–Primero hay que ver dónde nació y cómo fue educado. Nació en una gran familia.
El día de su nacimiento, que fue también el de su bautismo, el cabeza de familia dijo: "Esta mañana, cuando nos hemos levantado, éramos 32. Esta noche somos 33." En una familia así, que trata de ser una gran comunidad, no hay un dictador despótico, sino alguien que mantiene la disciplina. Había poco dinero y mucho trabajo, y si cada cual hacía lo que quería aquello no aguantaba. Vivían de una tierra que no era suya. Del vino, el grano, el aceite que recogían debían dar la mitad al propietario. Para vivir se ayudaban con las gallinas, los huevos, algún cerdito. Uno que nace en una familia tan grande, dedicada al trabajo, está naturalmente llevado a la sinodalidad, a caminar unidos, a llevar una vida conciliar. Concilio significa ser llamado a trabajar juntos. Había una especie de entendimiento que llevaba a que por el bien común se aprendiera a callar. Uno que nace en estas condiciones sabe qué es la vida, el trabajo, la oración, la fidelidad conyugal. No tiene pájaros en la cabeza. En una comunidad así, donde entonces quizá había tres o cuatro sacerdotes, sale con naturalidad que alguien piense en dedicar sus energías al servicio de los demás. Si estamos habituados a vivir modestamente –lo que implica un esfuerzo de disciplina–, sin que importen tanto las riquezas es normal convertirse en servidor. Esta vocación a aceptar al otro –que es el gran problema– allí era normal.
–El niño Roncalli tenía clara su vocación al sacerdocio.
–Cuando el pequeño Angelo Roncalli hizo la comunión, a los seis años y medio, el párroco les dijo que Jesús se daba a ellos y que a cambio escribieran en un billetito lo que ellos querían hacer por Jesús. Él escribió: ‘Quiero ser bueno siempre con todos’. Simplísimo. Cuando siendo ya un arzobispo de cincuenta años en Bulgaria miró estas notas –las conservó todas–, dijo con una sonrisa: ‘Era verdaderamente un niño bueno’. Y cogió un bolígrafo y escribió debajo de su anotación: “A costa de ser pisoteado”. Cuando uno ha sido así, se puede decir que ha llegado a la cúspide del cristianismo, que no consiste en el martirio cruel y sangriento. Ser siempre simple y prudente es la cima de la vida cristiana.
–Después de ordenarse en Bérgamo y de pasar por Roma y Bulgaria, uno de los destinos que más le marcó fue Turquía.
–El papa Juan fue a Turquía en 1935, sólo once años después de que Kemal Ataturk empezara sus reformas occidentalizantes. En Turquía entonces hacían fiesta los domingos, no los viernes como en los países árabes; tenían como nosotros el calendario gregoriano, y usaban nuestro alfabeto. Se hizo un esfuerzo de occidentalización: no es algo que se haga en dos días. En las biografías del papa Juan, algunos biógrafos dicen que en Turquía lo perseguieron, le prohibieron llevar el hábito religioso. Entonces los católicos eran 60.000 y creen estos biógrafos que Ataturk los tenía en cuenta. No, él quería que los musulmanes no llevaran ninguna distinción particular y suprimir los privilegios de los imam. Ataturk intentaba laicizar el país. Esto a nosotros no nos disgustaba. Si en cambio estas imposiciones eran para los católicos, sí que nos disgusta. El papa Juan no dio nunca importancia a estas distinciones. Los católicos hacían una revistita, Verdad creo que se llamaba, y cuando prohibieron las publicaciones religiosas, él no se puso a clamar ni a rasgarse las vestiduras, sino que se dijo: ‘Bueno, está bien, paciencia’. O cuando impusieron la vestimenta civil y no se podía llevar ni tan sólo la cruz, sino sólo corbata, se dijo: ‘Está bien, en el recibidor de casa ponemos un colgador y cuando salgamos dejamos el hábito y cogemos la chaqueta; no pasa nada’. No hacía guerras.
Publicado en la revista El Ciervo
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oro al Papa Bueno para que por su intersesión mi DIOS conceda luz y esperanza a la familia de mi hija.
también pido a Dios en este momento para que muy pronto sea elevado al altar de los santos. amén
oro al Papa Bueno para que por su intersesión mi DIOS conceda luz y esperanza a la familia de mi hija. amén
se lo agradezco con todo mi corazon
Muchas gracias
sou um padre brasileiro, reitor do seminário maior de minha diocese. a capela do seminário é dedicada ao Benaventurado João XXIII, e quando estive na italia, visite a cidade Sotto il Monte e tive a graça de conhecer e conversar com o Mos. Capovilla. mas gostaria de se possível conseguir o endereço eletrônico dele
agradeço de antemão, se me fizeres este favor
Pe. Airton de Andrade Bezerra
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