Helos, helos por do vienen cual infantes vengadores. ¡Los de la vida airada! Le petit Sarkozy, al que persigue la sombra del caso “Karachi” sobre los sobornos, malversación de fondos y venta ilegal de armas y submarinos a Pakistán para pagarse la campaña presidencial de 1995, se ha bajado del caballo con ayuda de una banqueta para darnos consejo y ejemplo; Sarkozy, cuya estatura moral se ha visto aún más reducida bajo el peso del caso Bettencourt sobre la financiación de la campaña de 2007 en la que supuestamente recibió dinero en efectivo de la heredera de L'Oreal, nos viene a contar que “la política económica la deciden los gobiernos”. Creíamos los ilusos mortales que eran los mercados. Y no.
Hasta ahora pensábamos, ilusos, que la creencia en los vampiros era un anacronismo, un asunto de la ficción; aquellos seres que salían de noche de sus cementerios para chupar la sangre de los vivos, tras lo cual regresaban, ahítos, a sus fosas dejando un reguero de víctimas sin ningún sentido de culpa. Los supervivientes se consumían sin remedio mientras sus verdugos engordaban y sus pieles resplandecían. Voltaire en el artículo “Vampiros” del Diccionario filosófico (1764) escribe: “Confieso que en ambas ciudades [Londres y París] existen agiotistas, restauradores, hombres de negocios que chupan, a plena luz del día, la sangre de la gente, pero, aunque corruptos, no están en absoluto muertos. Estos auténticos chupadores no habitan en cementerios, sino en agradabilísimos palacios”.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez