Juan de Mal Lara, en su obra Philosophia vulgar (1564), explica que en Hornachuelos (Extremadura) “vinieron dos padres a casar hijo e hija, sin que éstos se hubiesen visto; y desposados, en viéndose, concibieron grande odio el uno del otro, por ser tan feos y mal acondicionados, que no se halló cosa del uno que agradar al otro. Y […] comenzaron a llorar de gana ambos”. El debate más esperado del escenario social de los últimos años ha sido una oportunidad perdida para todos: el gran drama que ha sufrido España en las dos legislaturas de gobierno socialista ha sido excluido del cara a cara retransmitido por decenas de canales de televisión e inflado en su más que costoso presupuesto.
Desde el sufrimiento social ocasionado por el terrorismo hasta la cada vez más necesaria reestructuración territorial del Estado, ante la sangría económica y de convivencia provocada por los nacionalismos de la periferia, el claro pacto de no agresión –pipa de la paz rota en alguna ocasión de la disputa tan sólo por un Rubalcaba radicalizado– que subyacía en este encuentro ha impedido entrar a fondo en la sanación de las heridas de un pueblo que ya no puede soportar más el abismo que, a lo largo de los próximos cinco años, se abre a sus pies.
No se ha abordado tampoco la cuestión palpitante, oportunidad de oro, de cómo España ha sido tutelada in extremis por la blonda canciller Angela Merkel y el galo Sarkozy, y por los dossieres tantas veces erróneos elaborados por los "cerebros" del FMI y el BCE, no precisamente el paradigma de la brillantez sobre teoría económica y desautorizados una y otra vez por auditorías externas. Sí, Le petit Napoleon Sarkozy, que ha puesto al Ejecutivo y a la oposición de rodillas para aplicar una reforma constitucional saltándose todo el respeto a la opinión del ciudadano, para limitar finalmente un déficit presupuestario que ni siquiera Francia se aplica.
De entrada, choca que un político como Rubalcaba, redivivo desde los tiempos de González (parece que estemos viviendo los años 80 de la mano del dr. Emmett Brown de Regreso al futuro) y deslegitimado por los hechos luctuosos que todos padecemos –5 millones de parados, 45% de jóvenes menores de 25 años sin esperanza de empleo y más de un millón y medio de familias sin ingresos de ninguna clase, salvo los de la economía sumergida– y de los que son responsables en el Ejecutivo del que forma parte él, el profesor de Química que parpadea ininterrumpidamente, dé lecciones de gestión… ni de nada a nadie.
Memorables han sido la bajada de bragas de Zapatero y Rubalcaba ante el Imperio de Obama al cederle nuestra base de Rota como sede naval del escudo antimisiles de la OTAN, con el peligro que supone para la seguridad del país; la vergüenza del caso del asesinato de José Couso por las tropas militares estadounidenses y cómo lo tapó este Gobierno siguiendo consignas de la CIA; el infame caso Faisán con el vergonzante chivatazo a ETA; la situación bochornosa de las víctimas del terrorismo; el problema del partidismo del poder judicial; el escándalo de los ERE en Andalucía; los más de 3.000 años del asesino De Juana Chaos reducidos a 18, tras los que se le concedió una libertad que aprovechó para hacer apología del terrorismo; terroristas que se escapan aprovechando un permiso porque nadie se ha ocupado de vigilarlos… La lista es interminable. El daño que el tándem Zetapé / Rubalcaba ha hecho a la imagen del socialismo español, ensuciando de paso la imagen de la izquierda, supondrá que durante años este grupo recorrerá una larga e interminable travesía del desierto. Y aquí paz y después gloria.
Se ha hecho evidente un infame pacto previo de no mencionar los casos “Gürtel” y “Campeón”, de escatimar al pueblo español un careo de peso sobre la corrupción política en los dos partidos, algo que, evidentemente no interesaba a ninguno de los dos candidatos, un Rajoy tranquilo, que se sabía ganador en el próximo escrutinio, amarrado a los papeles preparados por un equipo asesor al que debería sustituir urgentemente (he ahí una vez más la mano de Pedro Arriola); y un Rubalcaba killer, atrevido, pendenciero e hiperactivo que lanzaba mordiscos a la yugular de su oponente a la mínima oportunidad y al que el moderador hubo de embridar en varias ocasiones.
Que con las brutales políticas de ajuste con las que ha castigado el Gobierno a las familias, a las clases medias y a los jóvenes y jubilados, se atreva Rubalcaba, con el asesoramiento de la rubia Valenciano, a decir que va a reorientar su política hacia la garantía de la seguridad básica de los españoles, es de tener más cara que espalda. “Hemos sometido al enfermo a una dieta de adelgazamiento y está anémico”: lo dice precisamente él; Rubalcaba, y no Antístenes ni Diógenes, es el auténtico padre de la escuela cínica, no nos equivoquemos.
¿Por qué no ha aplicado la solución que afirma tener tan clara desde su despacho del Ministerio de Interior? ¿Es tan monumental su cinismo, capaz de dejar a un país al borde del hundimiento para guardar la varita mágica bajo los folios de un programa político? Y, lo más importante y enigmático, ¿por qué Rajoy no ha contestado a las preguntas de Rubalcaba ni ha parado sus ataques con la firmeza del nefasto currículum de los últimos años de socialismo? Un avieso Rubalcaba que se había leído de pe a pa el programa del PP le ha preguntado una y otra vez a Rajoy que cómo va a salir de la crisis –de la que sin duda es corresponsable como ministro de Interior– sin aplicar una política de ajustes y recortes, y no ha obtenido respuesta de quien seguramente será presidente de todos los españoles y que, inclinado sobre la mesa, leía datos y cifras y decía una y otra vez que aquello que escupía "Rodríguez" o Pérez Rubalcaba -que Rajoy no se aclaraba... ¿deliberadamente?- eran "insidias" o "mentiras". Eso sí, entre interrupción e interrupción, Rajoy pudo explicar en la primera parte cuál va a ser su plan de recuperación a un desatado Rubalcaba que ejercía de jefe de la oposición, dando caña a tutiplén.
Ninguno ha querido ponerle el cascabel al gato de la crisis, echándose la culpa el uno al otro de la burbuja inmobiliaria, la recapitalización de las entidades financieras, los impuestos de quita y pon del patrimonio, las prestaciones por desempleo, la financiación de la sanidad pública, el fantasma de la congelación de las pensiones para acaparar vilmente el voto de los mayores, la cuestión de la CEOE y las pymes, el modelo austriaco de despido –permitiéndose el lujo de hablar en clave para la mayoría de los españoles– del que parece que ni siquiera saben en qué consiste a la vista de ese incómodo rifirrafe, ... etc.
Zapatero no sólo ha sido el gran ausente en este diálogo (ni una vez lo ha mencionado Rubalcaba): la ideología de los grandes programas, la inversión en I + D, la educación –sólo han hablado de lo que gasta Esperanza Aguirre–, la ecología de un planeta que agoniza en una nube tóxica y la cultura, cada vez más lejos de los jóvenes –el futuro de este país–, también han brillado por su ausencia. El debate, una full de Estambul (descendiendo al nivel de los contendientes), ha puesto sobre la mesa que el verdadero problema no es la crisis económica, sino la casta política y financiera que ha conducido a ella.
Un desvergonzado Rubalcaba, cuyo amigo y tutelado Zetapé ha arruinado el Estado del bienestar, espetaba vitriólico a un Rajoy sobrio, positivista del dato, incólume y que no se defendía, que el dirigente del PP había impartido “una clase de primero de economía que le agradecemos todos los españoles”, lección que llevaba de antemano aprendida con el triunfo del dato terrorífico, el espanto de la cifra; sí, Rajoy se ha confiado y hasta cierto punto ha sido incapaz de cerrarle la boca a Rubalcaba quien, con dos bemoles, sigue jugando al adivina quién te dio, sin admitir que él es claramente el consecuente... e incluso el antecedente del régimen zapateril. Rajoy, tranquilo y diríamos que hasta aburrido, se sabía vencedor de antemano. Antonio Hernando, vicecoordinador de campaña del PSOE, es otro asesor rubalcabiano que ha dado por campeón a su jefe, el profe: ha dicho a la salida que su candidato ha vencido y convencido. Veni, vidi, vincit.
Lo mejor de la contienda ha sido la traca final, siempre surrealista, que en esta ocasión ha consistido en una gastada invocación al milenario espíritu de resistencia del españolito de a pie, forzado de continuo a aflojar la moneda; el mismo que entra en combustión en su casa hipotecada cuando escucha el mensaje final de los dos líderes de los partidos más votados, con diferencia, escapado de un artículo de costumbres o copiado de El florido pensil o la cartilla Palau: “España es una gran nación que no se rinde nunca. Muchas gracias” (Rajoy) y “Creo en esa España que puede salir de la crisis; todos juntos” (Rubalcaba).
Un debate de bóbilis, bóbilis, como las riñas de los novios de Hornachuelos que se sabían feos... y que nos ha costado a los españoles 560.000 euros.
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Muy Buen artículo. Enhorabuena. Realmente el debate de la pasada semana no sólo nos ha costado un dinero (como detalla Arranz); sino que nos ha costado moral.Qué bajón que éste sea el panorama que nos espera!!
Si, si, todo muy bonito, y las referencias literarias mucho más,pero ya veremos cuando aparezca el programa oculto del PP, que lo tiene y muy guardado. Rubalcaba tiene lo suyo, y Rajoy tiene lo suyo y lo de los otros......Todo es pantomima, como dice Javus más arriba, todo es mentira. Y mientras tanto en Madrid nos morimos a causa de la contaminación y la causante, soberbia y orgullosa como su partenaire, será la próxima regidora de esta ciudad. Yo me quiero ir de España, no me gusta, y con toda esta gente menos. Me aburren, me asquean. Yo no quiero participar en este circo. Me inhibo. Salud.
Esta pantomima de debate es el duro reflejo de un país apolillado, correoso en principios, de pandereta y jarana en la que el parabién de la clase política (que cada vez parece más bien una casta social) prima por encima del bien y necesidades de la sociedad. Promesas vagas, sin una verdadera intención de profundizar y exponer las tripas cancerosas de la corrupción y el proceso parasitario de los usos y abusos de subenciones a nivel autonómico e incluso local que lleva comomarca de identidad de los últimos 30 años modelo "made in Spain". Perdida de tiempo y dinero que solo consigió angustiar el sueño del ciudadano medio tras visualizar semejante espectáculo.
Rubalcaba dio muestra de su gran dialéctica dando propuestas concretas, aunque irrealizables por su partido, mientras que el Señor Rajoy se limitó a no dejar nada en claro...que pena esta democracia que sólo permite que dos fuerzas políticas se presenten a debate, y el resto??? viva el bipartidismo....
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez