"¡Qué astuto trabaja el pretendiente político en besar pies y manos, hecho duende de antesalas y camaranchones, visitando duques, consejeros, monagos, bufones, hipócritas y embusteros, sin perdonar fatiga ni omitir rodillada a la fregona que le parece que pueda servirle de conducto por donde se guíen los soplos de sus deseos!", escribe en su Vida el gran satírico e ilustrado Diego de Torres Villarroel.
Pocos retratos mejores del político pueden traerse a colación a partir de ciertas felicitaciones que causan sonrojo. Cuántas veces el hombre político, obsesionado con el medro endogámico, olvida el ridículo que hace desde el otro lado del cristal del escaparate de la opinión pública. Y algo de esto les ha ocurrido a los dirigentes del PP, preocupados más por concitar el favor del líder mirándolo con ojillos tiernos, que el de sus votantes. Es lo que tiene la golosina en los banquetes del Poder, en los que la diversión cortesana marca la agenda, no los problemas del país.
Este año los asesores en materia de comunicación del PP se han decidido por una felicitación navideña que homenajea a una mítica serie de televisión estadounidense, La tribu de los Brady (The Brady Bunch), que emitieron varios canales en la década de los años setenta. El partido de la gaviota es familia, tribu, alegría… es mirada cómplice inter pares, inter aduladores. Atención al mensaje del líder, Mariano Rajoy: "En los momentos difíciles es cuando cobran valor las cosas importantes"; no queremos ni imaginarnos qué ocurre en los momentos fáciles, porque las caras risueñas de los políticos que asoman en la multipantalla azul están a un paso de la carcajada y el júbilo desatado, y no creemos que sea por haber hecho demasiada oposición en este año que termina. Que hay que llevar la alegría y sus jacarillas a las gentes y al populacho para que ponderen sus ocurrencias y olviden los desabrimientos de la crisis. No me sea cenizo, ciudadano, que es Navidad.
Están todos los actores mediáticos del partido al compás de la gaita gallega… o eso parece: está claro que a Camps no conviene exhibirlo demasiado con uno de sus trajes, pero ¿dónde está Cristóbal Montoro? ¿Y Esperanza Aguirre? ¿Y Alberto Núñez Feijóo? ¿No se quieren? ¿No los quieren los otros miembros de la "familia"? ¿No los llaman a deliberar a los maitines del PP? En esto de la comunicación, el que se mueva no sale en la foto, como dijo Alfonso Guerra, político auténtico y de raza donde los haya. Como Rodrigo Rato o Manuel Pizarro, a los que Rajoy movió de la foto hace mucho tiempo, que esto de abrir la boca para decir sensateces tiene su riesgo, qué vanidad tan sacrílega la de estos muchachos. O, tal vez, intuyendo el esperpento perpetrado por los asesores de comunicación a los que escucha Rajoy, han optado por hacer mutis por el foro.
Convendría que el líder de la oposición revisara cómo tiene organizada la cosa mediática. No sabemos aún quién es el responsable del divertido y alucinante vídeo navideño de autobombo: si ha sido el vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González Pons; si el asesor del PP a nivel nacional, Eduardo Baeza Pérez-Fontán, o el muñidor de discursos y consejero áulico del PP, Pedro Arriola, maridísimo de la ex ministra de Sanidad, Celia Villalobos. Ellos, aficionados a panderos, castañuelas y cascabel gordo, con la que está cayendo tampoco han dicho de quién ha sido la brillante y jacarandosa idea. Metidos de hoz y coz en el lagoterismo institucionalizado, quien no los conozca, que les compre (las ideas).
Da la sensación -desde hace demasiado tiempo- de que el gabinete de comunicación está en manos de un grupo de chavales de Educación Primaria que no tienen ni la más remota idea de comunicación política. Y de acción política a través de las herramientas que nos brinda el lenguaje audiovisual, ya ni digamos. Zetapé ya ha pergeñado su vídeo y a conciencia a lo largo del año: en él aparece vestido de Papá Noel abaratando el despido, congelando las pensiones, rebajando el sueldo de los funcionarios y retirando las ayudas a los parados de larga duración… Como el Grinch, vaya, pero más escalofriante porque esta vez no se trata de un cuento de terror navideño.
Por su parte, Rajoy, con las tramas Gürtel y Brugal a espaldas del partido que preside y sobre las que todavía no ha dado ninguna explicación -el que calla después de tanto tiempo, otorga, que es lo que mejor sabe hacer como gallego que ejerce de tal-, con los responsables de los gobiernos autonómicos presididos por su signo político favoreciendo a empresarios corruptos con contratos multimillonarios a dedo, quiere ser presidente del Gobierno sesteando en la rebotica del Poder y fumando puros desde el año 2004. Y se ríe en el vídeo, y vaya la gracia que le hace, oiga, mientras espera sin demasiado estudio ni afán la muerte política de su adversario.
Mas no nos creamos los demás ajenos a esta fiesta de la risa. Después de que Descartes publicara el Discurso del método a los ciudadanos se nos dio la oportunidad de poner en duda los criterios de autoridad y en Celtiberia nadie dice esta boca es mía. Se entiende la aversión de los políticos hacia la lectura y la cultura en general, que viva el vídeo colorín colorado con papá Rajoy Brady, mamá Cospedal Brady y los muchos hijuelos que ejercen de palmeros agradecidos fijando sus pupilas en las pupilas azules de sus "papás" políticos. Una familia ejemplar de cabriolas y guitarras que hace trabajosa y lenta la renovación del Ejecutivo y a la que se le ve la borla del bonete de hacer tantas reverencias al santo compostelano.
Mientras, un periodista australiano hasta hace poco desconocido en España, Julian Assange, se juega el tipo y tira de la manta arriesgando el pellejo para descubrir la hediondez de varios países, salpicando de paso al Gobierno, que aparece como un entregado siervo de Obama y confabulador de varias tramas de política internacional dirigidas a proteger los intereses de Estados Unidos en España, caso José Couso incluido. Es de vergüenza ajena, pero al PP le hace mucha gracia y nos felicita la Navidad porque más que un partido es una familia; no sabemos si de tontos listos o de listos tontos, de bobos ignorantes o de ignorantes bobos. Pero una familia, que de eso se trataba.
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Me ha gustado mucho tu análisis. Estos políticos son la pera, pero no sólo el PP, que ya les vale con la que tenemos en España, sino también el PSOE, que el otro día se me caía la cara de vergüenza viendo cómo felicitaba las navidades por televisión ZP. Cierto que la estampa del PP deja mucho que desear, pero al menos, aunque hagan estas puestas en escena, entienden de economía y tienen estudios e iniciativas. Esto les ocurre por querer parecerse al PSOE e ir de enrollados, si creen que se van a llevar más votos con la misma técnica con la que ZP ha hundido el país van listos: eso, precisamente, es la que ya no nos cuelan.
Olé, David. Ciertamente bochornoso. El mejor favor que Rajoy y su camarilla de arribistas aduladores de medio pelo podrían hacer al PP, a la política y al país sería retirarse de la escena pública y dejar de dar vergüenza ajena. La clase política española es para tirar de la cadena. Infame.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez