"Rígido y consciente, espectral y sin embargo humano, un hombre de su misma sustancia y estatura esperaba allí para medirse con su capacidad de espantar. [...] Era desconocido, inconcebible, espantoso, ¡sin relación con posibilidad alguna!" No, no se trata de ningún diputado en la sesión de control al Gobierno contemplando a un colega de la oposición, sino de un fragmento del cuento "La esquina alegre" de Henry James, perteneciente a la espléndida antología que del escritor neoyorquino acaba de publicar la editorial Valdemar, en magnífica traducción de Juan Antonio Molina Foix bajo el título 13 cuentos de fantasmas.
El autor de Retrato de una dama sabía que lo extraordinario se agazapa en lo cotidiano y a buen seguro que la visión de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso le hubiera sugerido más de una historia de "fantasmas"; en especial la anunciada intención del Ejecutivo de retrasar la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años, "como en Europa". Probablemente, de entre todos los incidentes conmovedores y mutaciones poderosas, amén de extraños encuentros, que el maestro James propugnaba como generadores del hecho fantasmal, este anuncio sería el más poderoso de todos, capaz de causar una impresión tan fuerte y tan intensa en los ciudadanos que los introdujera en la dimensión de las sombras. Así explica la visión del espectro, el traslado narrativo de un hecho tan metafórico y extraordinario como el fantasmagórico. No dejen de leer, por favor, "Vuelta de tuerca", "Romance de la ropa antigua", "Sir Edmund Orme" o "La esquina alegre" --digno de vivirse por todos los especuladores inmobiliarios y comisionistas del inframundo multimillonario y corrupto de la construcción vinculada al político--.
"Es la conciencia humana la que recibe y registra", afirma James en el prefacio de The Altar of the Dead and Other Tales. Son las impresiones en la conciencia las que construyen al fantasma y, probablemente, muchos trabajadores no sepan que, en realidad, han viajado ya al orbe de las sombras... sin llegar a la edad provecta que se nos anuncia. Efectivamente, es así: probablemente a la casta política le interese seguir comiendo jamón de pata negra a cambio de populismo y de nuestro bolsillo a cargo de los presupuestos generales del Estados el mayor tiempo posible. Lo que coloquialmente se conoce como "la mamandurria", que es lo que hace también la Casa Real con su dinero y el mío, oiga.
Pero tengo la sensación de que a ningún españolito le alcancen las fuerzas suficientes a los 65 años para soportar más tiempo a sus jefes (ejecutantes profesionales de la desigualdad social) sin verse tentados por el asesinato, precisamente cuando principian a ver la luz al final de ese túnel que denominamos empleo, sólo por morder aquella paradisiaca manzana y escuchar con voz tronante aquello de "ganarás el pan con el sudor de tu frente". La razón de este castigo de ampliar más años el plazo de la "liberación" de la maldición bíblica se encuentra, mire por dónde, en la situación en la que se encuentran los fondos de pensiones gestionados por el Gobierno: que no hay fondos.
La otra opción, por la que ya ha optado la clase política, es repetirse a uno mismo día tras día unos años más, como las figuras descritas por Henry James , oscuras, en extremo pálidas y tristes ante los que, instintivamente, los vivos retrocedemos espantados, llenos de consteración y angustia. Igual que cuando vemos aparecer en televisión a los dirigentes de los principales partidos ante los medios de comunicación: como seres evanescentes e indeterminados que han atravasado la pantalla y se han colado en nuestro salón arrastrando las cadenas de sus miserias.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez