El chitón de David Felipe Arranz

Cervantes y la cápsula del tiempo

27.07.10 | 21:18. Archivado en Cultura y actualidad
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La actualidad a veces sorprende gratamente y uno puede desayunarse con agradables sorpresas que emergen a pocos metros del coso de las mentiras, ese edificio custodiado por dos leones de bronce, Daoíz y Velarde, que no se mueven por miedo a la caterva de mentirosos y oportunistas que dormitan y tiran de la levita de su líder cada día en las Cortes. Pues bien, del suelo, cruzando la calle, emergió discreta una misteriosa caja llena de secretos, como escapada de un cuento, una semana antes de Navidad. Pero aquello no mereció el interés de nuestra casta política, más pendiente de dirimir quién va a disponer del pedazo de tarta de los impuestos de los ciudadanos para el propio medro.

Por aquel entonces, Zapatero, seis meses después de su anunciado liderazgo "planetario" a decir de su secretaria de organización Leire Pajín, se encontraba en la cumbre de Copenhague; allí, ante Obama y el resto de líderes mundiales y bajo la ventisquera nórdica esgrimía el siguiente discurso, a caballo entre los de ingreso en la Real Academia Española y los de agradecimiento del Premio Cervantes: "Tenemos que lograr unir el mundo para salvar la Tierra. Nuestra Tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos; pero la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento". El viento frío, sí, azotaba las ventanas de toda Europa. Y los pobres fueron más pobres y los que todavía no lo eran terminaron por serlo en poco tiempo.

Hace 175 años, unos hombres depositaron en plena contienda carlista en la base de la estatua de Miguel de Cervantes de la plaza de las Cortes de Madrid, realizada por el escultor catalán Antonio Sola, una caja de plomo sellada herméticamente y rociada con fungicida. Sola sufrió prisión en Roma en 1808 junto a otros artistas españoles que estaban formándose en la capital italiana por no reconocer al impuesto José Bonaparte, alias "Pepe Botella", como monarca español. Los asombrados operarios de las reformas de la plaza encontraron en su interior las pasadas navidades varios documentos: dos ediciones de El Quijote en siete tomos; el Estatuto Real de 1834 donde se aprecia un discurso liberal moderado; varias monedas, retratos y medallas con la efigie de la reina Isabel II, un volumen con la vida del general Espoz y Mina y varios ejemplares de periódicos, como La Gaceta de Madrid. España, una vez muerto el rey felón Fernando VII, comenzaba a caminar por entonces hacia el liberalismo y el poeta y político Martínez de la Rosa, Garelly y Javier de Burgos redactaron un estatuto sancionado el 10 de abril que supuso la restauración de una serie de valores parlamentarios que aún se esgrimen (doble articulación rey-Cortes), una carta otorgada que dejaba un margen de maniobra a las Cortes y se constituían la figura del presidente del Consejo de Ministros y la cuestión de confianza. Todo este material puede verse en la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, en una muestra organizada por el catedrático Alfonso Bullón.

El viento que posee la Tierra, según Zapatero -o el afortunado negro que pergeñó por entonces aquel discurso- no se llevó el legado; ahora los operarios de la reforma de la plaza, por decisión del Gobierno regional madrileño, han de depositar una nueva cápsula del tiempo -así la han dado en llamar-, en cuyo interior depositarán varios documentos elegidos por votación popular. Me pregunto si cerrarán en la cápsula las transcripciones textuales de los debates y controversias políticas mantenidas entre el Gobierno, la oposición y el resto de grupos; una atenta lectura del intercambio ideológico entre los asiduos a las Cortes podría arrojar un saldo intelectualmente deficitario, amén de la amplia bibliografía en filosofía política que acompaña a cada una de sus señorías. La ruptura con la tradición oratoria liberal española es tan abierta y radical que uno no concibe cómo es posible que en unos pocos años (recordemos a Leopoldo Calvo Sotelo, Alfonso Guerra, Julio Anguita o Joaquín Leguina, por poner algunos ejemplos), el discurso de los "líderes" políticos de nuestro país sea tan obscenamente lamentable.

Más vale que no introduzcan nada de esto, no vaya a ser que dentro de cien años, abierta la caja y puestos a compararla con la anterior, los españoles del futuro terminen por convencerse de que en el primer tercio del siglo XXI perdimos el sentido del ridículo y sufrimos una regresión intelectual al votar en masa a nuestros representantes… a menos que, efectivamente, sean un fiel reflejo de lo que somos y ciertamente nos representen, desde Pepe Blanco a Manuel Chaves, dos ejemplos irreemplazables de oratoria que han entrado por méritos propios en los anales de nuestra literatura política, amén de sus reflexiones teóricas sobre la organización del Estado; la crema de la intelectualidad. Jovellanos a su lado era un pisaverde.

Es mejor no pensarlo. Mientras no se reforme la ley de los partidos y el medro siga imponiéndose como único sistema de alcanzar puestos de responsabilidad en el debate político, seguiremos comiendo palomitas o, lo que es lo mismo, a verlas venir. A pesar de la caja de plomo encontrada a los pies de Cervantes. No sería mala idea meterse en la cápsula del tiempo hasta que pase esta epidemia de inopia.

4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Dorothy 02.08.10 | 00:08

    En la cápsula del tiempo metería mi visión apocalíptica: desde el cuarto poder La Esteban será animada a fundar su partido, consiguiendo en tiempo récord ser Presidenta de nuestra querida Nación. Este augurio no me parece en absoluto descabellado: en democracia los políticos son fiel reflejo de la sociedad que les ha elegido, y esta sociedad que también es audiencia, ha decidido que este monstruo sea consagrada Princesa del Pueblo. Chicos, tiempo al tiempo. Sólo espero que, antes de que el presagio se cumpla, el Viento me haya llevado lejos, muy lejos.

  • Comentario por anita 28.07.10 | 23:41

    Políticos.... si Cervantes levantara la cabeza

  • Comentario por HEIMDALL 28.07.10 | 10:47

    Brillante artículo.

    Para nuestra clase (que de ídem, poca) política, la oratoria debe ser una feligresa rezando ante una imagen en una iglesia. Y es que no tienen más preparación que la de vivir de momio, de esa sopa boba en que han convertido a la política unos haraganes y/o asilvestrados que de habilidades intelectuales andan tan menguados como Belén Esteban.

    El problema es que las nuevas generaciones de los partidos vienen exactamente igual (o peor) que los primeros espadas actuales y mucho me temo que del estado actual a un discurso basado en el "caca-culo-pedo-pis" o el "y tú más", queda poco, muy muy poco.

    Un problema que, por cierto, no es únicamente español, pero que en este bendito país se ha agravado hasta el esperpento.

    Por último, por recoger algo de lo dicho en el interesante comentario de Isabel y parafraseando el poema de W.E.Henley "Invictus", Zapatero es el amo de los desatinos, el capitán de esta calaña que son los h...

  • Comentario por Isabel 28.07.10 | 10:27

    No, por favor, qué horror, que en vez de una caja de joyas van a abrir la de Pandora. Estoy muy de acuerdo con tu reflexión, la clase política que nos dirige no tiene ni cultura ni elocuencia, ni nada de nada. Aun a sabiendas de la acérrima crítica que les hace el pueblo, ellos ni se inmutan. Desde la Escuela de Frankfurt, Ortega y Gasset, Gadamer, Popper, y un sinfín de intelectuales y economistas, que estudian al ser humano holísticamente, se ha denunciado este hecho: no nos puede gobernar gente inculta porque conduce al pueblo al estado de barbarie, tiene que existir una simbiosis entre el ámbito socioeconómico y humanista, si no estamos perdidos. España es un barco a la deriva sin capitán en busca de un líder que coja el timón y nos lleve a buen puerto.

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