El chitón de las tarabillas

Canibalismo terrorista

22.08.09 | 02:05. Archivado en Cultura y actualidad
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Siete zulos, media tonelada de explosivos, bombas lapa, quince pistolas y un hedor a odio y muerte que lo impregnaba todo: la policía ha descubierto en Montpellier otro nido de ese escorpión encapuchado que rasga la carne de los ciudadanos por detrás. El mundo estéril de los terroristas al descubierto, gracias a la colaboración de los gendarmes franceses. Me recuerda al mundo atrofiado del nazismo retratado por el novelista norteamericano John Hawkes en la desconocida The Cannibal; porque eso, y no otra cosa, practican los asesinos de ETA: el canibalismo.

Las tarteras encontradas contenían el circuito e iban destinadas a hacer saltar por los aires a policías, guardias civiles o políticos que luchan por la paz, los "invasores", los "extranjeros" del País Vasco, considerado extranjero todo aquél que opine de forma diferente a la de la banda de asesinos de ETA. De igual forma, en la excelente novela a caballo entre el realismo y el desquiciamiento kafkiano que estos días de agosto incómodo y peleón he tenido la ocasión de disfrutar, escrita por John Hawkes en 1949 cuando contaba tan sólo con 23 años, la locura y la muerte rigen los actos de sus protagonistas, en concreto de Zizendorf, que lucha en Alemania por librarla de todo elemento "extraño", en 1945. El crimen en The Cannibal es colectivo, como también lo es el atentado refrendado por una comunidad proetarra que abarca desde partidos ilegalizados que sobreviven en la clandestinidad a familiares y "amigos" (¿?) de los terroristas.

Zizendorf, que además edita el diario local, The Crooked Zeitung, decide acabar con la vida de Leevey, un supervisor norteamericano de origen judío que se ha quedado en el pueblo, que recorre diariamente en su motocicleta para comprobar que todo está en orden. El fin del exaltado y radical Zizendorf no es otro que formar, una vez liberada Alemania de sus observadores, un estado neo-nazi que resucite las glorias del pasado, un pasado que rememora de forma continua. La visión de un tiempo que jamas existió y que todos los terroristas comparten, devorados por su melancolía y deficiencia ética.

El dolor y la violencia que culminan cuando Zizendorf mata a Leevey y el Duque, habitante siniestro de esa localidad del espanto, devora al niño en un pasaje seco y brutal, nos hace pensar en la verdadera naturaleza del hombre. La primera novela de Hawkes, una pieza única de la narrativa de posguerra anglosajona y una obra más que recomendable, me ha conducido por los caminos de cuál es la verdadera naturaleza humana en relación con el Bien y el Mal. Se trata de hacer que Rousseau y Hobbes, dos visiones contrapuestas, lleguen a un acuerdo... aunque comprobando lo que los detenidos etarras habían preparado, uno comienza a dudar de si, al final, fue el autor de Leviatán quien dio en el clavo. La autoridad que los Aliados dejaron en el pueblo alemán, el desafortunado Leevey, no fue suficiente; de ahí que Hobbes, ante el hecho consustancial al hombre de un deseo de aniquilar a sus semejantes (bellum omnia omnes) abogue por una autoridad, un "Leviatán" que imponga un orden y unas leyes que el hombre no es capaz de mantener, ni siquiera por su propia seguridad.

El problema de ETA no tiene fácil solución porque toca a la esencia de la condición humana: en su estado más primitivo, caníbales como el Duque o asesinos que esperan al acecho como el perturbado Zizendorf de Hawkes no pueden ni desean evitar el deseo de aniquilar a sus semejantes. Más allá de las políticas antiterroristas, más o menos efectivas, y de las reivindicaciones secesionistas de la banda asesina late en el fondo el odio visceral contra el hombre mismo, contra lo que representa cada uno de los asesinados... Es más, me atrevería a aventurar que ni siquiera la secesión del País Vasco del resto de España calmaría su sed aniquiladora.

A esa bestia aleccionada que duerme en los zulos a la espera de morder en la nuca de nuestra sociedad y devorar cual caníbal hambriento cuantas víctimas considere oportunas... no hay Leviatán estatal que pueda domeñarla. Los hechos demuestran, tozudos, que no; su supervivencia nace precisamente, como en la novela de Hawkes, de un odio atroz contra el hombre mismo, pues contra el hombre, contra su vida y contra las instituciones que ha creado dirigen los verdugos sus pasos y las mirillas de sus armas, dejando tras de sí unas huellas en el asfalto dibujadas con sangre y ceniza.

Sólo la muerte --¿una muerte deseada, quizá, en esa huida desesperada hacia adelante? ¿la pena capital?-- acaso pudiera frenar la rabia asesina y vesánica que rige su existencia... Con su muerte el autoinmolado terrorista busca una forma de liberación, la salida obligada de quien lleva en su pecho la semilla del mal; un sentido, en definitiva, sacrificial y mesiánico que lo redima ante la opinión pública y justifique su giro perverso hacia los abismos de la perfidia y del odio hacia sus semejantes. Más lógico parece la aplicación rigurosa de la cadena perpetua, inamovible y blindada contra la atenuación y la reducción de la pena.

El nido de este escorpión hace eclosión en el corazón mismo del bienestar y la democracia recordándonos a todos que en la agenda hay una asignatura pendiente, una estaca clavada en la frente del Estado a la que cada cierto tiempo un grupo de exaltados golpea con saña dejando escapar un flujo oscuro y sanguinolento que mancha todas las conciencias de la clase política, que sigue sin encontrar una solución definitiva al problema.

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4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Helena 22.08.09 | 10:59

    ETA es una lacra que arrastra España, contra la cual el gobierno no ha sabido actuar: son asesinos. No se puede llegar a ningún tipo de consenso con ellos, ya que no les importa en absuluto ni las familias que dejan huérfanas, ni la prematura edad de sus víctimas. Estoy de acuerdo contigo Heimdall: ni paz ni clemencia.

  • Comentario por HEIMDALL (3) 22.08.09 | 09:37

    EN DEFINITIVA: CONTRA ETA, CONTRA QUIENES LES AMPARAN, CONTRA QUIENES SE APROVECHAN DE ELLO Y CONTRA QUIENES COMPARTEN SUS IDEAS...¡NI PAZ, NI CLEMENCIA!

  • Comentario por HEIMDALL (2) 22.08.09 | 09:36

    Analfabetos, hediondos, asilvestrados y homicidas, la sociedad española en general y vasca en particular está mejor sin esta escoria cuya sola existencia debería ser considerada nociva para el medio ambiente.

    Por otra parte, estoy a favor de que los familiares, queridos, queridas y simpatizantes de los etarras tengan cerca a estos valentísimos campeones del asesinato cobarde. Tienen todo el derecho a eso. Es sólo cuestión de hacer cárceles más grandes, para que quepa toda la parentela y fans de esta basura.

    Igualmente, me declaro firmemente partidario del acercamiento de presos de ETA, siempre y cuando éstos retornen en ataúd, bolsas, ceniceros o huevos kinder.

    De cualquier forma, lo peor no es que exista la ETA sino que halla gente, gentucilla y gentuza que desde púlpitos, escuelas y estrados compartan, aunque sea parcialmente, el desquiciado argumentario ¿político? de esos asesinos. Chusma hipócrita que otros pagado con su vida por defender.

  • Comentario por HEIMDALL (1) 22.08.09 | 09:23

    Hay quien, desde la ingenuidad, cree que, tal y como se suele afirmar, ETA nació para luchar contra el franquismo. Argumentó que quedó invalidado a partir de la Transición. También se puede perder el tiempo pensando que esos asesinos atentan y ejecutan en pos de la independencia de su imaginaria Euskal Herria, una meta compartida por una minoría que quiere imponerla a una mayoría con métodos poco o nada democráticos, resultando ser peores que el fascismo contra el cual supuestamente lucharon y "luchan".

    La verdad es que la razón de ser de ETA es matar, porque no saben hacer otra cosa mejor que eso ya que sus cerebros ponzoñados no conciben otra cosa que el dolor, el asesinato, la extorsión...Por eso, a estos cobardes apóstoles de la muerte lo mejor que se podría y debería ofrecer, sería la muerte: ya sea a través de una cadena perpetua o de una pena de muerte (que, por cierto, yo televisaría en horario de máxima audiencia).

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