Siete zulos, media tonelada de explosivos, bombas lapa, quince pistolas y un hedor a odio y muerte que lo impregnaba todo: la policía ha descubierto en Montpellier otro nido de ese escorpión encapuchado que rasga la carne de los ciudadanos por detrás. El mundo estéril de los terroristas al descubierto, gracias a la colaboración de los gendarmes franceses. Me recuerda al mundo atrofiado del nazismo retratado por el novelista norteamericano John Hawkes en la desconocida The Cannibal; porque eso, y no otra cosa, practican los asesinos de ETA: el canibalismo.
No deja de parecer curioso que la literatura clásica tome al asalto las portadas de los periódicos. Ningún director de rotativos en su sano juicio haría aparecer hoy las efigies de nuestros clásicos en la primera plana… si no es por una razón más pragmática, acorde con los usos de nuestro siglo XXI y la demanda de los lectores, que parece haberse alejado mucho más que cuatro siglos del XVII. El honor, la justicia, la valentía, el sentido de comunidad, el deseo y la voluntad de frenar los desmanes de los poderosos y, si me apuran, el amor, son temas que hoy parecen extraídos del baúl de los recuerdos. Imagínense a los lectores de nuestros principales diarios corriendo a su librería más próxima a adquirir Fuenteovejuna, El alcalde de Zalamea, Peribáñez y el comendador de Ocaña o El caballero de Olmedo. No: en España no. Imposible tal estampa o, si acaso, es fruto de una mala digestión de verano.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez