Vivía en Neverland, aquella tierra inventada por James M. Barrie, y se rodeaba de juguetes, agarrado a perpetuidad a la tabla de salvamento infantil de Peter Pan; dicen que su infancia, alimentada desde niño por la música, la truncó un padre despiadado y explotador que ahora concede entrevistas bien pagadas a los medios. Acusado por el dedo de la opinión pública y los intereses económicos de quienes ahora se inculpan en el show televisivo y lloran su muerte, Michael Jackson murió por sobredosis de fármacos en ese difícil ejercicio de adaptación que ha supuesto para muchos artistas el cambio de siglo.
De la combinación de tres elementos, la fantasía, la imaginación y el misterio, nació el movimiento romántico. Sus personajes torturados y atravesados por el individualismo, que buscaban en todo momento la exaltación de un “yo” atormentado, no eran capaces de adaptarse a una sociedad sumergida en la cotidianidad de la sociedad industrial y el desarrollo imparable de la metrópoli. Piratas, aventureros, reos de muerte, bandidos, espadachines, poetas, cautivos, verdugos, hombres con discapacidades o mutantes que luchaban con denuedo por alcanzar el amor de una bella muchacha…, todos víctimas de un hado cruel e implacable, llenaron cientos de las mejores páginas de la literatura universal. El Rey del entretenimiento, como se le conocía, forjó su propia leyenda a base de videoclip y, seguramente, la mejor puesta en escena de la industria del entretenimiento de su tiempo. Su cuerpo elástico, que movía espasmódicamente, inserto en pequeñas tramas de ficción y jalonado de un espectacular despliegue coreográfico y plástico, se había convertido en un arquetipo hacia el que millones de jóvenes volvieron los ojos, en la perpetua búsqueda de otro lugar en otro tiempo, aliento evasivo connatural a casi todo el género humano.
Los personajes de Jackson, emanados de su propia imaginación, delataban en todo momento un enfrentamiento a las normas, a la corriente; ese distanciamiento de lo cotidiano que le hizo huir también de los esquemas básicos del pop hacia la confluencia de ritmos –mezclaba el soul con la música disco, el funk con el break dance— terminaba siempre en el planteamiento rupturista de personajes singulares propios de la narrativa y la lírica romántica, en los que resulta determinante la importancia de lo diferencial. El hampón de “Smooth criminal”, el licántropo y el zombi de “Thriller”, el aventurero del espacio “Captain Eo”, el joven rebelde sin causa de “Bad”, el defensor de la Naturaleza de “Heart Song” o el fantasma de “Ghost” muestran al héroe atormentado de varios rostros que siempre remiten al arquetipo regido por unos parámetros de magia y de leyenda, brumas de ensueño que produjo en grandes cantidades: la máscara, los trajes, las pelucas y los sombreros constituyen el vestuario de quien se parapetó tras un enorme aparato del disfraz, un hombre tremendamente vulnerable y, por qué no decirlo, de mirada triste y escondida tras unas gafas oscuras, con reminiscencias icónicas del Drácula (Gary Oldman) de Francis Ford Coppola. Decía, vampírico, que le molestaba el sol. Personajes enamoradizos en un mundo habitualmente hostil al que no logran adaptarse.
También fue la suya la crónica de una muerte anunciada, en la mejor tradición romántica; vislumbró en “Live me Alone” su propio desenlace y expresó su adicción a los medicamentos en “Morphine” de su álbum “Blood on the Dance Floor”: “cuenta hasta diez / cierra los ojos / y distánciate”, reza la letra, tras el chute del analgésico. También, como el célebre Fantasma de la ópera, de nuevo una coincidencia de la ficción romántica, sufrió una grave quemadura en el cuero cabelludo durante uno de sus ensayos que le hizo llevar a partir de entonces una peluca que disimulara la calvicie. Con el rostro cosido por la cirugía y ya sin tabique nasal, el cadáver espantó a los médicos forenses, que contemplaron cómo se había afanado en cambiar su aspecto, en una acción digna del Frankenstein de Shelley: un hombre a retazos. Jackson seguía atrayendo la atención después de muerto: su leyenda ha volado alrededor de su nicho y millones de seguidores en todo el mundo creen verlo en cada concierto homenaje. Sus seguidores, imitadores y epígonos bailan mientras el resto les hace un corro porque quieren seguir viéndolo en un ejercicio de visión fantasmagórica colectiva. La especie de que utilizaba dobles, aprovechando la máscara, en sus conciertos, era ya admitida como real. En Londres, uno de sus mejores imitadores hizo que un estremecimiento recorriera a la muchedumbre. Era él, el rey del pop, sin duda.
Lo cierto es que el reinado de Jackson ya no era de este mundo. Sí, en efecto, él proviene de un orbe audiovisual, pero tras el mordisco de la prensa amarilla y la sospecha de pedofilia que finalmente se ha comprobado injusta y maledicente, se apartó de los escenarios al menos una década en plena era de Internet, en la que el silencio o el descanso se penaliza con la muerte artística y profesional. Su reentré ha sido letal: el esfuerzo físico y la ayuda torcida de la química han hecho el resto. Fue el suyo un personaje y un músico excepcional, con todo lo que conlleva, que incluso ha llevado a sus últimas consecuencias el sueño romántico. Por eso y por sus insuperables composiciones, innovaciones videomusicales y espectaculares estamos seguros de que sigue vivo. No tienen más que pensar en él cuando estén hartos de la mediocridad que les rodea y griten con su voz “They don’t care about us”. El doloroso aullido del último romántico.
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Me parece excesiva la importancia que se le está dando al personaje Michael Jackson. ¿Cuantos músicos ha habido, y geniales, y se han ido en el olvido?. Hace pocos meses era un apestado y ahora, se muere, y es Dios. Excesivo todo, excesivo el culto a la muerte, excesivo el tiempo informativo que se le está dedicando.
Yo jamas he comprado un disco de Michael Jacksn, y puedo presumir de tener una magnifica discoteca que abarca desde los años 60´hasta la actualidad.
¡Ah! y el "moonwalk" no es original de MJ. Hay grabaciones de TV, anteriores a que él los diese a conocer que así lo demuestren. Los que estén interesados en conocer la verdad, que investiguen.
A Rey muerto, rey puesto.
Bakunin
Muy buen párrafo final, el sr. Jackson bajó la guardia de actuaciones en la última decada, la de internet, lo cual fue fatal para todo esto...
Lo que es letal esque te tengas que morir para convertirte en un hérore cuando en vida injustamente le tacharon de pederasta, ahora desmentido, el peor insulto que le pueden hacer a Peter pan, xq él... es lo más parecido al personaje de J. Barrie que existirá en la tv.
Larga vida al Rey!
Para quienes le querían y admiraban de verdad, Michael Jackson fue uno de los mayores talentos que ha pisado un escenario en toda la Historia. Para quienes no, una cornucopia de dinero de la cual aprovecharse descarada e impunemente. Genial y diferente, MJ no ha sido sino una víctima más de un mundo que vampiriza feroz todo atisbo de diferencia, brillantez, personalidad y ilusión.
Encantador en su extravagancia, sublime en su talento, insondable en sus anhelos y aspiraciones, este Peter Pan del "show biz" ha perseguido toda su vida un mundo que sólo existe en la muerte y los sueños. Distinto y distante en su genialidad y ensoñación, este quijotesco principito es el penúltimo mito que, inmortal,desafiará un mundo vacuo y efímero que castra ideales, cercena sueños y produce en masa bellacos, cretinos, bufones, rameras y sanguijuelas. Ojalá que el "Rey del Pop" no sea el último soñador con corazón y talento que conozcamos. http://javicrespo.blogspot.com/
Me parece estupendo dedicar este espacio a este magnánime artista que se dejó la piel en los escenarios y, sobre todo, la analogía que has realizado con el Romanticismo. En verdad, era todo un romántico, se movía como nadie lo ha hecho, pero el mundo lo condenó al destierro al ser acusado de pedófilo. Apenas ya se creía en él, la consecuencia directa de esto ha sido su inexorable muerte. En los últimos años fue olvidado a pesar del empeño, una vez muerto, como tantas veces ocurre, de glorificarlo. Ya no es el momento, el mundo podría haberlo salvado, pero lo condeno a beber cicuta, en este caso a ingerir pastillas, como a Sócrates y apenas se defendió de las opiniones vertidas contra él. Partió con Dios con humildad y sin defenderse ante el elenco de acusaciones recibidas. ¡Qué Dios lo guarde en su gloria y descanse en paz!
Jueves, 16 de febrero
David Felipe Arranz
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Carlos Ferrer
José Pómez
José Donís Català
Paulino Toribio