Der Spiegel acaba de publicar en primicia un reportaje: Goethe tuvo al parecer un romance secreto con la duquesa Anna Amalia, su mecenas, “descubrimiento” que ha levantado polémica y ha provocado una furibunda respuesta de la Fundación Klassik, que desmiente este supuesto hallazgo. Está claro que esa erudición gratuita, que ni quita ni pone a la importancia de una obra literaria en el desarrollo de las ideas, sigue vigente. Creíamos que habíamos dejado atrás el enciclopedismo huero de la era romántica y en los primeros titulares nos topamos con noticias como ésta. Hay un acercamiento a la literatura verdaderamente encapsulado y esclerótico.
Hagan cuenta de los amores de Garcilaso y de Lope, ambos de la Vega (coincidencia de apellido y de afición a las mujeres). Seguro que algún historiador de la literatura sacará de la manga, cual taumaturgo, aquí una manceba, acullá una dama casada, con la que tuvieron amores estos genios. ¿Y qué? Lo que debemos aprender de ellos es el mundo de las ideas que nos trasmiten y paladear el sentido de sus palabras, de sus juegos, de sus extraordinarios hallazgos metafóricos y estilísticos. Sus lecciones de amor, en definitiva, y su inmarcesible estudio de los tipos humanos.
Estoy esperando a leer el libro de Ettore Ghibellino, el estudioso que ha puesto esta pica en el Flandes sentimental de Goethe, para ver en qué ha profundizado de la obra del genio alemán. El autor de Las penas del joven Werther fue director de la biblioteca de la duquesa durante muchos años, durante los cuales adquirió sus fondos documentales más valiosos., convirtiendo los fondos de la duquesa en unos de los más valiosos de toda Alemania. Hace cuatro años, un incendio devoró 30.000 volúmenes: las imágenes eran aterradoras. Hay una fotografía en la que se ve arder el edificio, convertido en un esqueleto incandescente por cuyas heridas abiertas por el fuego se ve cómo se reducen cientos de libros en los anaqueles. Fue, sin duda, un daño irreparable. Goethe empezó a ocuparse de la Biblioteca en 1797 y empezó a adquirir ejemplares siguiendo su propio criterio. ¿Que Goethe tuvo amores con la duquesa, la mecenas de los libros? Seguramente. Cualquiera los tendría con una mujer que mostrara tanta dedicación a la recopilación y transmisión del saber.
Me gustaría leer un libro en que se investigasen y denunciasen los comportamientos negligentes que provocan un gran daño a la humanidad, porque que yo sepa, el director actual de la biblioteca no está inhabilitado ni procesado. 50.000 libros únicos de los siglos XVII y XVIII desaparecieron para siempre, 28.000 sufrieron daños irreversibles y otros tantos se empaparon con el agua de los bomberos. A mí me importa conocer por culpa de qué cretino todo ese saber se vio reducido a un montón de cenizas: me gustaría conocer sus méritos, su currículum, que a buen seguro… no es el de Goethe.
Goethe si algo supo hacer fue aprovechar su tiempo como nadie, le educaron en esa máxima y conforme a ella vivió. Su curiosidad no se quedaba en la anécdota, y creo que daría una colleja a este tipo de historiadores que invierten sus horas en arrojar luz a cotilleos nada trascendentales por ser naturales entre seres humanos afines a ciertas inquietudes.
Hablas de la biblioteca, y sí, es de vergüenza. También lo es pasear por el célebre museo Hermitage de San Petersburgo y encontrar en nefasto estado de conservación obras pictóricas de Leonardo da Vinci, Tiziano, Velázquez, Van Gogh, Gauguin,Rousseau, Matisse, Picasso, etc. ¡¡Es para denunciarlo a la UNESCO!! Resulta escalofriante ver que no existe protección alguna en los lienzos, incluso algunos de los óleos empiezan a perder su color por estar expuestos a la luz de las ventanas del que fuera palacio de invierno de Catalina II. Así se cuida el Patrimonio de la Humanidad.
La cultura ha pasado a un segundo orden, es más quien dedica o intenta inculcar el saber a sus congéneres es considerado socialmente un excluído.
Me gustan mucho tus comentarios David.
ya no quedan mecenas como la duquesa, ahora los libros y la cultura han quedado sustituidos por la telebasura e internet, no me extraña que Goethe no se lo pensara dos veces
Domingo, 8 de noviembre
David Felipe Arranz
Juan Luis Recio
Juan Granados
Ángel Sáez García
Antonio García Fuentes
Siro López
Marie-José Martin Delic Karavelic
Alicia Antolín de la Hoz
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Mª Rosario Aldaz Donamaría