El chitón de las tarabillas

La lectura hispánica: esa bestia negra

19.07.08 | 15:37. Archivado en Cultura y actualidad
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Acaban de aparecer las cifras de lectura en España en el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2007, que cada año publica la Federación del Gremio de Editores de España. Al parecer, nuestro país está entre los últimos de Europa en cuanto a hábitos de lectura se refiere; si en Harvard un estudiante tiene de media, en su casa, 1.423 libros, en España apenas llega a los 20. Al igual que el año pasado, han buscado una forma de incentivar la lectura: ir por las playas anunciando los beneficios de los libros, esta vez de la mano del capitán Nemo, aquel personaje de Verne que, con razón, renegó de la humanidad; no sé si al misantrópico Nemo le hará mucha ilusión que lo resucite el Gremio para acercarse a la arena y recomendar a los bañistas que lean Veinte mil leguas de viaje submarino.

Dejemos que la lectura, como la terra incognita, sea descubierta por quienes quieran hacerlo. A Nemo no le importaba lo que opinaran los demás, salvo destruir los cargamentos de armas y pólvora que suministraban de material bélico las guerras del mundo. No era su tarea precisamente la de aleccionar, sino la de proteger que el mundo entero no se exterminase a sí mismo. Era, pues, un guardián, “aquel terrible justiciero, verdadero arcángel del odio”, en palabras del propio Verne. A Nemo las guerras le arrebataron a su joven mujer y a sus dos hijos: era un renglón torcido de la historia de la humanidad. Al final del sufrimiento de su capitán, el inmenso Nautilus es engullido frente a las Islas Feroen y Loffoden por un maelstrom: aunque Nemo reaparece en La isla misteriosa, para la literatura ya había desaparecido y Verne lo recupera en esta segunda entrega como un personaje ya mítico: Nemo ayudando a escapar a unos expedicionarios de la furia del volcán. De nuevo es tragado hacia los mundos subterráneos subacuáticos, esta vez por una erupción.

La Naturaleza reclama para sí la vuelta de Nemo: no pudo adaptarse al tiempo cambiante de un mundo azotado por la injusticia. La biblioteca del Nautilus contaba con volúmenes de Homero, Jenofonte, Rabelais, Michelet, Victor Hugo, George Sand…, pero todo este saber no desapareció con él, pues la transmisión a través de las sucesivas ediciones de estos clásicos garantiza, hasta el momento, su acceso para quien quiera abrir sus páginas, sin imposiciones.

No hagamos a Nemo descender a la playa entre cremas protectoras y balones de playa, entre carnes enrojecidas y chancletas, con la ilusa intención de que, ante su magnífica visión, las familias acudan a su librería más cercana para leer las obras completas de Verne. Más preocupante que los veraneantes en la costa solazándose a su antojo tras un año de sometimientos a las exigencias del trabajo es cómo el Ministerio de Educación está dinamitando los planes de estudio de las humanidades. Allí ya no se habla del capitán Nemo: lo enterraron en un volcán de pedagogía, aptitudes y destrezas hace ya mucho tiempo.

Bookmark and Share

1 comentario


Opine sobre la noticia

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Cuquiña 20.07.08 | 17:31

    ¡Que se puede esperar de un país cuyo alimento espiritual es Gran Hermano, donde lo hortera, Chiquilicuatre, lo cutre, lo grosero y lo obscerno triunfan. Donde hurgar en la vida y cama ajenas interesan más que en construir la vida propia. Donde en las mas altas esferas tenemos a personas cuya cultura no podría ni pasar la educación obligatoria¡ Lo de leer es para cuatro y así nos luce el pelo. La gente está más preocupada por meterse botox, como si la arruga no fuera bella, que de enterarse de lo que pasa a nuestro alrededor. Quiero mucho a mi país, pero somos un país de tercera donde el consumo es el rey, donde hay que impresionar con coche, vacaciones o lo que sea al vecino, y donde la cultura ocupa el lugar de "El último de la fila"

Lunes, 9 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Hemeroteca

Septiembre 2009
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930    

Sindicación