Cuántas veces pasamos sin detenernos por los clásicos; cuántas “verdades” damos por sentadas ignorando la premisa cartesiana, fundamento de todo racionalismo crítico: cogito, ergo sum. Cierto es que somos enanos a hombros de gigantes, que decían en la Edad Media, y que nuestro saber se asienta sobre el conocimiento de los que nos precedieron. Pero no es menos cierto que quienes un día arrojaron luz, bien pudieron alguna que otra vez equivocarse. Es el caso del natalicio de Quevedo, aceptado comúnmente por la comunidad académica como el 17 de septiembre de 1580.
Der Spiegel acaba de publicar en primicia un reportaje: Goethe tuvo al parecer un romance secreto con la duquesa Anna Amalia, su mecenas, “descubrimiento” que ha levantado polémica y ha provocado una furibunda respuesta de la Fundación Klassik, que desmiente este supuesto hallazgo. Está claro que esa erudición gratuita, que ni quita ni pone a la importancia de una obra literaria en el desarrollo de las ideas, sigue vigente. Creíamos que habíamos dejado atrás el enciclopedismo huero de la era romántica y en los primeros titulares nos topamos con noticias como ésta. Hay un acercamiento a la literatura verdaderamente encapsulado y esclerótico.
Acaban de aparecer las cifras de lectura en España en el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2007, que cada año publica la Federación del Gremio de Editores de España. Al parecer, nuestro país está entre los últimos de Europa en cuanto a hábitos de lectura se refiere; si en Harvard un estudiante tiene de media, en su casa, 1.423 libros, en España apenas llega a los 20. Al igual que el año pasado, han buscado una forma de incentivar la lectura: ir por las playas anunciando los beneficios de los libros, esta vez de la mano del capitán Nemo, aquel personaje de Verne que, con razón, renegó de la humanidad; no sé si al misantrópico Nemo le hará mucha ilusión que lo resucite el Gremio para acercarse a la arena y recomendar a los bañistas que lean Veinte mil leguas de viaje submarino.
Seguramente, si el político e historiador Fernán Pérez de Guzmán, señor de Batres, hubiese tenido que trazar en nuestros días la prosopografía o etopeya de nuestros dirigentes, en poco o nada hubiera habido de cambiar los modelos con los que construyó a sus reyes y nobles, atravesados por las mismas pasiones en Generaciones y semblanzas obra compuesta hacia 1450.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez