La comunidad académica se ha escandalizado una vez más: en los exámenes de literatura de la Universidad de Cambridge a los alumnos se les ha sometido recientemente a una prueba consistente en un estudio de literatura comparada entre la letra de una canción, “Love is a Losing Game”, de la popular Amy Winehouse y el poema “As you came from the Holy Land”, del vate y marino inglés Sir Walter Raleigh, quien trajo de América –dicen— el tabaco. Los que entienden la cultura como un conjunto parcelado y compartimentado de saberes, han puesto el grito en el cielo; los que entendemos que el único camino para no enterrarla viva pasa por la ayuda de las nuevas formas de expresión, hemos celebrado la oportuna prueba de Cambridge.
Argüirán los sabios de la fragmentación, los enemigos de la transliteratura, de la capacidad de la metáfora de trascender lugares y contextos, tiempos y voces, que la Winehouse y Raleigh se parecen lo que un huevo a una castaña: “¡Sí, señor Arranz: lo que un huevo a una castaña!” La otra prueba opcional consistía en comparar la composición de Raleigh con canciones de Billie Holiday o Bob Dylan. Si, como hacía Claudio Guillén, hubiésemos buscado las concomitancias y no las divergencias entre los textos literarios, si hubiéramos indagado en los puntos de contacto y puesto frente a frente a Rodrigo Díaz de Vivar con Billy “El Niño”, a Cervantes con Dostoievski o a los goliardos con los poetas del narcocorrido mexicano, les garantizo que el disfrute de la lengua y la literatura se hubiera multiplicado exponencialmente.
El problema es que lo que acabo de plantear es difícil y no pertenece a la historiografía literaria, esa disciplina que, afortunadamente, languidece, sino a la teoría de la literatura y a la literatura comparada, a la teoría de la comunicación, a la semiótica, a los estudios culturales y a esa maravillosa especialidad que ofende, que quieren erradicar, que terminarán eliminando, que se llama filosofía y que últimamente me tiene fascinado porque lo explica todo, desde el Mal a la teoría de los actos de habla. Porque es nuestro lenguaje el que nos delata, nuestra marca de nacimiento.
Al parecer ya hubo un precedente, cuando un profesor de esta universidad examinó a sus alumnos sobre tragedia griega a través de una canción de los Bee Gees.
- Mientras venías de la tierra santa de Walsinghame,
¿No te encontraste con mi verdadero amor
por el camino que venías?
- ¿Cómo voy a conocer a tu verdadero amor,
cuando he conocido a tantos,
mientras iba por la tierra santa,
que vinieron, que se fueron?
- Ella no es ni blanca, ni marrón,
sino como el cielo justo;
ninguna tiene una forma tan divina
en la tierra ni en el aire.
La búsqueda perpetua y apasionada del amor verdadero desgarrada en unos versos que hablan de la infructuosa tarea del idealista que busca su referente en la tierra, su álter ego de amor. Metáforas neoplatónicas y diálogo interior, inquiriendo si en el camino de la vida acaso se cruzaron decenas de candidatos a ocupar ese puesto o ninguno. El regreso de Walsinghame y el miedo a la soledad... Adivinen a quién pertenecen estos versos, a la exitosa Winehouse o al explorador y después preso Raleigh.
Los estrechos, que se abstengan: es lo que diferencia –dirán— a un huevo de una castaña. El significado abierto del poema arriba transcrito, su angustia, es universal; el sentido particular lo cierra sólo una persona: el lector.
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Ayer se cumplieron 45 años de la muerte de Juan XXIII.
He hecho una entrada sobre ello y me gustaría saber su opinión:
http://jlmartinezhens.blogspot.com
José Luis Martínez Hens.
En poco más de una semana comienzan las pruebas de selectivo, y no sería mala idea examinar de un modo similar, pero basta que estamos en España propongo que comparen por ejemplo la letra de la canción "en otro mundo" de Fangoria con los versos del inolvidable poema "amor más allá de la muerte" de Francisco de Quevedo. Quizá por la hora que marca el reloj ando ya desafinada... Bromas aparte,la Winehouse habrá recibido este año el grammy por el mejor disco de pop, pero su letra sí que es un "juego perdido". Se me ocurre que el grupo islandés Sigur Rós podría perfectamente poner música a los versos con los que termina el poema de Raleigh:
But true love is durable fire
in the mind ever burning
never sick, never old, never dead
from itself never turning.
Domingo, 19 de febrero
David Felipe Arranz
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez