Me resulta llamativo el hecho de que haya voces que disientan del triunfo absoluto, sin paliativos, del fenómeno del cantante de diseño embarcado en la nave de representación de España en el certamen de Eurovisión. No termino de entender, a la vista de cómo funciona el sistema de medios y de cómo éste le ha cogido el paso a la sociedad que lo alimenta, cuál es la queja, la perplejidad, la indignación… No existe un significado independiente: todo, absolutamente todo, es una concatenación de signos, un resultado de relaciones. De manera que juzgar negativamente la que se perfila ya como la canción tortura de este verano no deja de resultar algo fútil y anecdótico.
Ya anunció Baudrillard la sustitución de la realidad por otra cosa hiperreal en las sociedades desarrolladas, donde sólo existe la representación, el simulacro; es un rasgo típico del Estado de bienestar: alcanzadas las (supuestas) cotas de bonanza económica, tras salvar las necesidades perentorias, el país se preocupa de llenar el tiempo de ocio resultante de que su población no tenga la necesidad de trabajar 20 horas al día como en las factorías decimonónicas. ¿Qué es el chiqui chiqui, más que un simulacro, capaz de metamorfosear y contagiar todo un concurso como Eurovisión? La presentación del candidato de Irlanda, el pavo Dustin, no es, ni de lejos, baladí: tras la risa que provoca se esconde toda una amarga reflexión: el cruel proceso de selección de entre decenas de estimables cantantes del país esmeralda que no han tenido acceso a esa oportunidad y que han sido derrotados por un pavo de trapo gangoso.
La hiperrealidad, la caricatura excesiva de una realidad cada vez más ausente a la que ha ganado por la mano una realidad vicaria mediante la alianza con los medios de masas, marca el escenario comunicativo y social: la invasión de las politonías –antes se hablaba de polifonía, cuando se podía hablar de la música de verdad sin que lo miraran a uno como a un extraterrestre— en el ámbito de la telefonía móvil (esto es, la machacona sintonía del “reguetón” de El Terrat sonando omnipresente, vaya negocio). Nadie, absolutamente nadie puede sentirse desvinculado de un fenómeno que, a la vista del escenario, es –insisto- completamente normal. Entre otras cosas, es una contribución decisiva, creo yo, al habitus del inconsciente colectivo, al tiempo de conformación del pensamiento de una sociedad -echando mano de Bourdieu-.
De manera que es poco menos que anecdótico y fútil pedirle cuentas del desvarío del entretenimiento a Chiquilicuatre, indicador simbólico del estado de la cuestión de una sociedad que la realidad del mundo ha sido sustituida por una copia del mundo: la realidad –de haberse acaso producido – de un estrafalario argentino cantando y bailando el “reguetón”, ha sido reemplazada por la copia caricaturesca.
El divorcio entre cultura y entretenimiento es más que evidente. La gente quiere en su inmensa mayoría ver a Rodolfo Chiquilicuatre: la descomunal audiencia española de esta edición de Eurovisión, más las inmensas cifras de solicitud de la canción en sus más diferentes variantes lo avalan. Creo que es suficiente, que es un fenómeno que se explica a sí mismo y que califica los cambios que se están operando en toda Europa. ¿Por qué negárselo? Yo no tengo ningún inconveniente en dejar que la sociedad de control –que diría Gilles Deleuze– regularice, homogeneice, uniforme el tiempo “libre” de las masas.
Ahora bien: que me respeten también mi derecho a no escuchar más “Baila el chiqui chiqui”. Que me dejen sentirme ajeno a esta feria manipulada del ocio y el entretenimiento de El Terrat. Lo siento: no tengo acciones de la empresa del agudo Buenafuente, al que ha avalado este fin de semana TVE multiplicando sus beneficios, eso sí, con mis impuestos.
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Estimada Julia:
en defensa de quien escribe este blog la digo lo mismo que le dijo Don Juan Carlos a Chávez en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana.
Por si no ha caído todavía la daré otra pista: las cinco palabritas han sido utilizadas en la letra del chiquilicuatre.
Espero que no se sienta ofendida, pero para la siguiente vez argumente el por qué de sus opiniones.
Y digo esto porque la palabra es para quien sabe usarla. España, como buen país del primer mundo, sí es democrática y todo el mundo puede opinar, y precisamente por eso cada día creo menos en ese modelo de gobierno.
Atentamente,
Dorothy.
Una vez más queda demostrado la máxima de McLuhan "el medio es el mensaje". Habría sido inimaginable un fenómeno semejante al "chikichiki" en tiempos de Massiel, pero es que entonces no existía ni internet con su youtube ni los móviles con sus SMS y politonos,... y con el nacimiento de estos medios se ha creado un monstruoso márketing viral (y otros añadidos para hacer más caja) alrededor de lo que comenzó siendo una broma. Una vez más humor friki se ha convertido en la mejor máquina de hacer dinero rápido. Ahora que es descabellado que la televisión pública se haya prestado a apoyar esa broma, por muy en números rojos que siga estando. Por otra parte, es cierto que cuando uno ve Eurovisión no se lo toma en serio, es puro entretenimiento cutre, puro "perrea perrea". No saldrá del histórico concurso musical un hit mundial que siente las bases de la música ni por un verano. Hoy todo va muy rápido, así que la fiebre bajará no tardando (espero).
Razón no le falta, somos lo que somos porque España necesita a Chikilicuatres para pasar el rato, ya saben pan y circo.
En cuanto a los lectores que acusan el texto de este blog decirles que estamos en un pais libre donde cada uno puede expresarse como quiera, faltaría más.
Este mensaje está dirigido a Julia: claro que le dejan escribir en el periódico, precisamente porque tiene buen criterio y dice la verdad. Su opinión la avala Ortega y Gasset que decía que España es una cultura de masas, que no avanza porque se impone el instinto a la razón: la canción de Eurovisión es la prueba, para qué van a escoger a alguien que cante bien: esto es un fiel reflejo de nuestra sociedad de bienestar, Julia. Espero que reflexiones un poco más sobre este tipo de cuestiones a raíz de la lecturade este chitón.
k fuerte y austed no se como le dejan escribir en este periodico
Domingo, 19 de febrero
David Felipe Arranz
Juan Fernandez Krohn
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Paulino Toribio
José Pómez