El chitón de David Felipe Arranz

Rajoy y el revuelto (de ajetes y gambas)

12.05.08 | 13:08. Archivado en Cultura y actualidad
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El panorama político anda revuelto; mientras en Ferraz se preguntan cómo es posible tener como garante de su continuidad el bochornoso espectáculo del derribo moral del líder de la oposición, Rajoy está sumido en una crisis de partido, fruto de una mala gestión y de una confusión acerca de cómo había de haber repartido la confianza, cuestión fundamental a la hora de cosechar buenos frutos políticos –y en general de todo tipo—.

El Rey –que por primera vez se define sobre un presidente de Gobierno y lo hace positivamente– y el habitual martillo del PSOE, Pedro J. Ramírez, se han alineado claramente a favor de Rodríguez Zapatero, quien ha sabido organizar la estructura de su partido y las responsabilidades de su gente en el Gobierno de la nación. A la escandalosa huída de Zaplana y la mimética escapada de Acebes, los hombres duros de la derechona, se suma ahora la negativa de María San Gil de no intervenir con su ponencia en el Congreso general del PP.

La performance "shakespeariana" digna del Rey Lear que está dando el principal partido de la oposición es lamentable: Rajoy no logra poner orden y todo parece indicar que hay un monumental despiste de las fuerzas que “integran” –más bien desintegran— el partido. Lo dice el refrán: cuando la nave se hunde, las ratas son las primeras en abandonar el barco.

A Rajoy sus fieles muchachos le dieron a tomar una tortilla de ajetes y gambas con unas gotitas de arsénico: el ajete da cuerpo al revuelto y el toque de hierba que potencia su sabor, mientras que la gamba le aporta el ingrediente contundente, el tropezón marítimo y arrebolado que se retuerce y se dora en la sartén. El arsénico hace el resto, en pequeñas dosis, y no deja huella. Poco o nada saben de lealtades los miembros del PP, que tiran la piedra y esconden la mano, que se postulan y que se retiran, en un baile del chiqui chiqui patético. Obviamente, de haberse convertido Rajoy en jefe del Ejecutivo, la lagotería zalameril de sus muchachos hubiera sido tal que la Moncloa hubiérase convertido en pista de caracoles, regada con la baba del aspirante a prebenda y canonjía, en la tan ansiada hora del reparto.

La política, ese juego de amor e infidelidad, es como la vida misma, poblada de Judas que por un puñado de monedas venden al líder: un encadenamiento de traiciones, una sucesión de besos en el carrillo. Ahora Rajoy, tras la derrota electoral, ya se ha tomado la tortilla y está empezando a conocer quiénes eran los ajetes y quiénes las gambas, cuando en su día todos le supieron igual de ricos. Lo que seguro que no sabía es que de las que se come todo menos la cabeza, de ésas, mejor es no fiarse. El rostro es el espejo del alma y hay algunas caras que lo dicen todo. Le recomiendo que lea los Emblemas de Alciato y que aprenda a leer en los signos. Palmadas y palmadas en la espalda, abrazos y apretones llenos de veneno. Ése es el modelo social, ése el ejemplo, el que encima se sigue en la vida cotidiana. ¿Dónde refugiarse, a quién acudir?

Hasta los más elevados escritores, como el galardonado con el Nobel de Literatura, el noruego Knut Hamsun, traicionan a su patria entregándosela a los nazis, negando así todo lo escrito a través de una extensa y maravillosa literatura que domina Hambre (1890). Su colaboracionismo activo con Hitler le costó una multa que lo dejó prácticamente en la ruina. En la ficción Odette traicionó a Swann en el ciclo proustiano y se convirtió en Madame Verdurin: se trata del cainita y sencillo golpe de efecto, necesario para cambiar de estatus.

En el PP ha llegado la hora de rajar a Rajoy, ésa es la consigna y caerá derrumbado como Julio César ante la significativa puñalada de los Bruto, mientras el emperador se desploma musitando aquello de: Tu quoque fili mihi? Mariano Rajoy, el gigante ensangrentado, el Swann doliente. Ayer lloraba Gallardón, hoy llora él. Como en el caso de César, ya han decidido por él. Se niega a abandonar con dignidad, masticando aún sus ajetes y gambas, y su guardia pretoriana sigue haciendo sangre. Será, en cualquier caso, muy desagradable.

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por joaquin lorenzo 13.05.08 | 12:40


    ¡¡Que Dios nos coja confesados con esta tropa!! (vaya ya me ha vuelto a traicionar el subconsciente).¿Pero adonde vamos con esta gente?: unos que andan a degüello entre ellos y contra el lider, y los otros que aún están en el Nirvana después de las elecciones, no se enteran que uno de los unos se les cuela en Telefónica a vivir como Dios y cobrar lo que no está en los escritos. Aqui, mientras los unos y los otros andan distraidos con sus cuitas, los listos son los que están haciendo el agosto. Lastima de más arsenico para acabar con estas castas de golfos y vividores.Joaquin

  • Comentario por Sara 12.05.08 | 17:37

    Pues sí, así está el panorama, que no es más que el fiel reflejo de la vida real en todos los ámbitos que vivimos, no sólo ocurre en el político. Los colegas cuando las cosas se ponen feas huyen despavoridos. Pero, si existe alguien al que le ha venido Dios a ver es a Zapatero, que con estas tonterías del PP se está desviando lo que realmente nos importa a los españoles: la mala situación económica: creciente tasa de paro, crisis del sector de la construcción, reducción de plantilla en las empresas,... Esto es España.

  • Comentario por Amador 12.05.08 | 16:58

    Pero que bien descrita está la situación.
    Cuando la situación empieza a tambalearse los pelotas de grupo desaparecen dejando a los cabecillas al descubierto y sólos haciendo así que si ruedan cabezas sólo sean las visibles y no las que manejan todo el entramado socio-político que hay en cualquier partido.




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