Me resulta llamativo el hecho de que haya voces que disientan del triunfo absoluto, sin paliativos, del fenómeno del cantante de diseño embarcado en la nave de representación de España en el certamen de Eurovisión. No termino de entender, a la vista de cómo funciona el sistema de medios y de cómo éste le ha cogido el paso a la sociedad que lo alimenta, cuál es la queja, la perplejidad, la indignación… No existe un significado independiente: todo, absolutamente todo, es una concatenación de signos, un resultado de relaciones. De manera que juzgar negativamente la que se perfila ya como la canción tortura de este verano no deja de resultar algo fútil y anecdótico.
Estos días estamos recordando a “La Voz”, uno de los artistas más importantes del siglo XX y cantante seguido por generaciones. De él dijo Billy Wilder en una ocasión que si se hubiese centrado en una vertiente de la profesión del espectáculo en vez de dispersarse entre la música, el cine, los coqueteos con la política y la mafia y la gestión de casinos, “este talento en el cine sería formidable”. Sin embargo, con todo lo que hizo, podemos espigar un grupo de filmes protagonizados por Sinatra provenientes de excepcionales novelas herederas de la narrativa de Hemingway y John Dos Passos, la Generación perdida. Sin duda, el líder del “Rat pack” sabía lo que se hacía a la hora de elegir proyectos: olfato no le faltaba.
En la jornada de ayer, Su Majestad la Reina Doña Sofía amadrinó una tortuga boba en el Parque de Zakhintos, en su Grecia natal, y la bautizó con su nombre. El animal, ignorante de encontrarse ante la regia presencia, lejos de celebrar la numerosa prole y descendencia de la Reina o de lanzarse a sus brazos para darle dos besos y unos patucos de punto para los infantes, puso aletas en polvorosa en dirección al agua, acaso a releer en alguna cueva subacuática El origen de las especies (1859), por ver qué capítulo se hubiera saltado.
Estimada Ministra:
Con la complicidad que me brinda la juventud que vd. comparte, la ventaja de la edad lozana y la desventaja de la falta de experiencia y de conocimiento respecto de nuestros mayores, quiero hablarle de igualdades, sí, y de desigualdades también; pero quiero hacerlo desapasionadamente, de una forma distanciada, como se abordan estos asuntos de Estado que competen al buen gobierno de una nación. Pues, Ministra, mejor es el alejamiento que la implicación emocional, la que puede llegar a pulverizar las coronarias del vehemente, del que siente que su razón se encuentra desamparada. En política –y en casi todo en la vida, menos en el amor– mejores son las distancias largas que las cortas; seguro estoy de que vd. también está de acuerdo en esto, pues su discurso y su expresión denotan en primer lugar perspicacia e inteligencia, grandes ausentes en nuestra clase política.
El panorama político anda revuelto; mientras en Ferraz se preguntan cómo es posible tener como garante de su continuidad el bochornoso espectáculo del derribo moral del líder de la oposición, Rajoy está sumido en una crisis de partido, fruto de una mala gestión y de una confusión acerca de cómo había de haber repartido la confianza, cuestión fundamental a la hora de cosechar buenos frutos políticos –y en general de todo tipo—.
Un presidente culto tiene todas las papeletas para despertar la animadversión de la clase política y obtener la etiqueta de aburrido. El ex presidente Leopoldo Calvo-Sotelo fue, ante todo, un hombre de pensamiento, de un vasto conocimiento que abarcaba desde las matemáticas a la astrofísica, pasando por la historia del arte o la literatura. Quizá por eso, cuando fue investido presidente del Gobierno, Suárez se marchó inmediatamente de vacaciones a la isla de Contadora, en Panamá, sin dejarle orientación alguna de lo que debía hacer con su responsabilidad, la más alta a la que puede aspirar un político. Calvo-Sotelo no pudo contar con la experiencia de Suárez, pero sí con su bagaje y su propia formación.
Hemos dejado atrás, demasiado atrás, el siglo XX, aquel periodo que hizo que el hombre se preguntara, a la vista de los totalitarismos, qué papel juega la razón en la aventura humana y cuál es la relación que guarda la filosofía con los hechos de la humanidad. Fue la del siglo XX una centuria comprometedora, que puso en jaque la capacidad del ser humano de alcanzar metas nobles, haciéndolo descender a los abismos más insondables del horror.
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez