El chitón de David Felipe Arranz

Vote a su gobernante filósofo

05.03.08 | 11:30. Archivado en Cultura y actualidad
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Ahora que los planes de estudio han abolido definitivamente la asignatura de Filosofía, vamos a refrescar un poco la memoria, con los comicios a la vuelta de la esquina; vamos a molestar un poco, que no estoy muy de acuerdo con que se vayan retirando de la circulación estratégica y deliberadamente las obras del pensamiento universal, vaya. Para Platón la república era como el alma humana: dividida en tres partes, apetito, espíritu y razón, los ciudadanos engrosaban según sus calidades una u otra parte de ese ente orgánico que, a decir del filósofo, es la mejor de las formas de gobierno. Así, se refería a los reyes filósofos como aquellos gobernantes que configuraban la parte de la razón de la república.

Filosofía y buen gobierno. De eso sabía mucho Marco Aurelio, el emperador estoico, cuyas Meditaciones aún poseen una vigencia y una validez pasmosas. Son los suyos unos aforismos que nacen de la observación de la naturaleza y de un continuo pensar sobre la muerte; Marco Aurelio, de raíces senequistas, sabía que el poder era fugaz, evanescente, y que lo mejor que podía hacer es tratar de reinstaurar la democracia del senado. “En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma; […]. Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden.” Cómodo, su hijo, acabó con él.

El atrabiliario Enrique VIII nombró canciller a Tomás Moro porque sabía que la fuerza desatada de su vileza podía causar estragos: al autor de la Utopía, merced a las intrigas palaciegas del torvo Thomas Cromwell, terminó por cortarle la cabeza. Moro decía lo que pensaba con probidad, justedad y honradez. “Que lo prudente es conservar el reino de los mayores, enriquecerlo lo más posible y hacerlo más y más próspero. Que ame a su pueblo y que éste le quiera, que conviva con las gentes en paz, gobernándolas con dulzura.” Evidentemente, Moro era incómodo: pedir a un gobernante que ejerza el poder con dulzura produciría hoy una risa loca, porque ésta se interpreta incluso en la cada vez más hostil vida cotidiana como un signo de debilidad.

He seguido de cerca la producción literaria y de pensamiento de Václav Havel, el político y escritor artífice de la conversión de Checoslovaquia en la República Checa, a raíz de una entrevista en profundidad que le hizo hace algunos años su amigo, el cineasta Maximilian Schell; Havel fue encarcelado en varias ocasiones por oponerse al régimen comunista checo y fruto de su estancia en prisión nacieron sus maravillosas Cartas a Olga, su esposa: “la crisis del mundo actual no es sino una crisis de responsabilidad humana”, escribió entre otros pensamientos filosóficos y morales. “Sólo a través del ‘tú’ y del ‘nosotros’ puede el ‘yo’ desarrollarse en plenitud”. Añadan un puñado de magníficas obras de teatro con un trasfondo crítico no exento de humor. No me extraña que fuera elegido presidente de su país.

Han transcurrido casi 2.500 años desde que Platón expuso aquellas ideas que Aristóteles, el filósofo pragmático, se apresuró a tachar de utópicas. Ya hemos visto el lamentable espectáculo que han dado en el ágora televisual: un rifirrafe callejero que ha tenido más de enfrentamiento personal que de diseño de una estrategia común, de una alianza entre los dos partidos más votados para terminar con las lacras que asolan y amenazan España: el terrorismo, la “mala” educación y la situación de ilegalidad en que se encuentran miles de inmigrantes. El domingo que viene los votantes tenemos que elegir entre dos candidatos: pongan sus obras completas, aquellas que reflejan su pensamiento y su filosofía de gobierno, en cada uno de los platillos de una balanza. Seguramente necesitarán la ayuda de una carretilla, ¿no? Sin comentarios. Hablaron mucho de cultura, los candidatos, ¿no? Algo de educación me parece que dijeron, con no sé cuántas escuelas más que prometían. No es ese el caso: el problema es la formación, no la construcción de edificios.

Tras una campaña crispada de acusaciones cruzadas, tras un espectáculo lamentable en el que ningún candidato ha propuesto soluciones firmes, más allá de una ligera enunciación teórica de aún más teóricas intenciones, permítanme que reproduzca aquí un consejo proveniente de las Meditaciones de Marco Aurelio: “No consideres las cosas tal como las juzga el hombre insolente o como quiere que tú las juzgues; antes bien, examínalas como son en realidad”. Y ya sabemos que la insolencia y la manipulación hoy en día y especialmente entre los malos consejeros no son un demérito: antes al contrario, constituyen un garante para la conservación del favor del gobernante. Para la perpetuación, en definitiva, en el poder.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Gema 05.03.08 | 23:56

    Me parece que esos tiempos en los que la vitud, ética, debía corresponderse con la política están devaluados en nuestra sociedad materialista y hedonista del siglo XXI; prueba de ello es el debate que presenciamos ayer: ¿dónde han quedado los filósofos-reyes de la República de Platón? La religión, moral, ética,metafísica, estética,... cristalizan en nuestra sociedad instaurando un "orden" necesario e inherente para el ser humano. De hecho, la historia del pensamiento arranca de la compleja cuestión de la integridad del hombre. El problema, tal y como denuncian Gadamer y la Escuela de Frankfurt, es que la ciencia se erige y se ha instaurado en el mundo como una dictadora, se ha impregnado en todos los ámbitos del hombre, de tal modo que éste ya no tiene una visión integradora, dentro de la cual se incluye la experiencia religiosa: el hombre se ha especializado en su fragmento, posee una visión parcial de la realidad porque está expulsando de su marco concepual todo este tipo de experie...

  • Comentario por joaquin lorenzo moreno 05.03.08 | 17:03

    Yo no soy ni un sabio ni un filósofo, ni siquiera un escritor de oficio. Yo soy un buscador apasionado de la verdad y un enemigo, no menos apasionado, de las ficciones desgraciadas con que el partido del orden, ese representante oficial, privilegiado e interesado de todas las torpezas religiosas, metafisicas, políticas, juridicas, económicas y sociales, presentes y pasadas, pretende servirse, todavia hoy, para dominar y esclavizar al mundo.
    -----Esto lo escribió Mijail Bakunín, y yo lo firmo. jlm

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