El privilegio de la ventana
05.02.08 @ 11:59:45. Archivado en Cultura y actualidad
La organización espacial en el ámbito del trabajo singulariza a los individuos. Nada es inocente y cada acción se encuentra revestida de significado: no se equivoquen. El hombre delinque hasta cuando duerme. Recurriendo a la semiótica, podemos atisbar fácilmente el sistema binario de signos que articulan las redes organizativas y culturales de los recintos laborales, esas cárceles disimuladas: como diría Foucault, en torno a las microestructuras de poder edificadas sobre el concepto de premio y castigo. Fueron las prisiones y las escuelas en el siglo XVIII las que llamaron su atención: hoy, nuestro Estado de bienestar provocaría en él un inmenso disfrute analítico… “Cuánto comportamiento patológico”, diría el autor de Las palabras y las cosas.
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