Nos pellizcamos y seguimos en España: no hemos descendido a las zahúrdas de Plutón ni a los estratos infernales del Dante. Ahora está de moda atropellar y matar a los viandantes y exigir una indemnización al muerto. No es el orwelliano 1984: es nuestra Españeta. Nuestros Raskolnikov del volante ni siquiera sienten culpa, ni dolo. No buscan, como el personaje de Dostoievski, ninguna Siberia junto a ninguna Sonia para expiar unos remordimientos que no sienten. La voz narradora y protagonista de Expiación, de Ian McEwan, Briony Tallis, convierte la culpa y el remordimiento en literatura: nuestros conductores hispánicos, en dinero.
El conductor y dueño de un automóvil ha arrollado y matado a un chaval en Haro, La Rioja, y exige 20.000 euros por los desperfectos de su coche, de la herramienta que él usó mal. Jamás en un atropello de un viandante debe prevalecer la razón de quien iba protegido por el hierro y el cristal, jamás. Los coches no se ven; van muy deprisa y el hombre aún no se ha acostumbrado a domeñarlos: es muy fácil deslizarse más allá de los límites permitidos por la razón y el desplazamiento natural de un cuerpo humano.
Recientemente cruzaba distraído por la plaza de Santa Ana, semipeatonal, tras salir de una jornada vespertina en la que hube de centrar toda mi atención y mis amigos, que quedaron en la plaza, “me vieron” atropellado por un taxi. Les puedo garantizar que el taxista circulaba a una velocidad, no sé si mayor que la permitida, pero sí más de lo razonable que supone hacerlo por una de las plazas más concurridas de Madrid los viernes por la noche. Poco le importa a quien va al volante lo que pueda ocurrir fuera del coche: la cápsula aísla del exterior y da una sensación de seguridad –no falsa, sino cierta-, la seguridad del metal.
Si el Raskolnikov “taximétrico” que Hades confunda me hubiera atropellado y hubiera incorporado mis moléculas al asfalto, ahora con el precedente de las sentencias de algunos jueces, mi familia hubiera tenido que indemnizar a este individuo por haberle abollado el capó con mi cabeza, antes de que ésta se hiciese añicos.
El absurdo está llegando a unos límites intolerables: pero más que la sinrazón, yo comenzaría a hablar de villanía, de ignominia, de maldad. No se pierdan que en 2005, la Mutua Madrileña del Taxi ganó un juicio porque una de las conductoras de la compañía atropelló y mató al conductor de un ciclomotor y pidió a la familia 2.500 euros. Los hubo de pagar la compañía del chico motorista, porque los taxistas se lo pedían a los padres desconsolados. Imagínense la escena: “Hemos atropellado a su hijo, pero nos tienen que pagar además 2.500 euros. ¿Cómo se atreve a romper sus piernas contra el parachoques de nuestro taxi?”. ¿Regodeo en el dolor ajeno? ¿Mala fe? Claro que sí: muy mala fe y un proceder ajeno a toda conciencia moral.
El mundo al revés reescribe otras Memorias del subsuelo, tan profundas en su vileza que ya han descendido al núcleo volcánico de la Tierra. Acaso poblado de diablos. Otro mundo al revés, el de los carnavales, está cerca: la transgresión medieval del rey bufonesco nos invadirá con sus pantagruélicas acciones. Sólo que aquí, en los primeros años del siglo XXI, lejos de subvertir los parámetros sociales para la fiesta, el regocijo y el pasatiempo, lo hacemos para robar hasta en los bolsillos de un cadáver caliente al que hemos tatuado la huella de un neumático.
Los comentarios para este post están cerrados.
¡Cómo se nota la erudición literaria y cultural en un artículo como éste! Sólo un artista de la pluma es capaz de describir un hecho tan cotidiano -como es la loca conducción en las calles de Madrid- para enlazarlo con la gráfica expresión del crimen de Raskólnikov y el sentimiento de "mosquito" de las Memorias del subsuelo. ¡Si Dostoievski levantara la cabeza, indudablemente preferiría los coches de caballos!
Isa.
Vaya insulto.Un coche tiene repuesto,un muerto no. Una vez más la realidad vuelve a superar a la ficción.
Mira tu el protector de los pobrecitos peatones. Cómo se ve que no tiene que pasarse la vida peleando con los idiotas, sordas perdidas, tetrapléjicos, perros pijos de raza sin su collar, gatos en celo y toda esa gentuza que se cree que los conductores tendriamos que pagar peaje para circular. Sólo faltaba, ¿qué tenemos que hacer según usted los profeccionales de este curro?. ¿Aguantar que nos ensucien el coche con la sangre del spamzurre...pagarles una indenmizacion a los padres que consienten que sus hijas vayan con la minifalda en la garganta, y luego las hagamos un alcance?. Me estoy calentando y si consigo su direccion no sé qué voy a hacerle con mis colegas. Cuidadín, que ustedes están jugando con el pan de nuestros hijos. Claro, esto me pasa por haberme metido en esta página. Lo mío es buscar chistes en internet, y veo "Chistón", y pienso... pues que guay, será una página de buenos chistes. Y resulta que es un tío que se llama Chitón y se mete con el volante. ¿A que no tienes n...
Remoño!.- Acabo de darme cuenta, después de enviar el mensaje anterior, de que lo que ocurriría en este mundo al revés sería que habrían de ser los calamitosos bípedos los que tendrían que pagar las vías subterráneas para poder tener derecho a usar sus piernas, y que además podrían ejercerlo sólo en ellas, dejando el aire libre para los vehículos de motor y sus ocupantes.
Y una pregunta: ¿Por qué los jueces no meten de oficio en la cárcel, sin más, a los atropelladores tan monstruosamente inmorales e incívicos que se atreven a pedir indemnizaciones a sus atropellados?.
¡Remoño!.- Acabo de darme cuenta, después de enviar el mensaje anterior, de que lo que ocurriría en este mundo al revés sería que habrían de ser los calamitosos bípedos los que tendrían que pagar las vías subterráneas para poder tener derecho a usar sus piernas.
Y una pregunta: ¿Por qué los jueces no meten de oficio en la cárcel, sin más, a los atropelladores tan monstruosamente inmorales e incívicos que se atreven a pedir indemnizaciones a sus atropellados?.
Hace tres o cuatro días oí a un señor por TV (por su aspecto, jubilado o a punto de jubilarse) y que venía a argumentar que, por muy buena voluntad que tengan, nada pueden hacer conductores ni leyes contra el calamitoso hecho impuesto por la naturaleza de que la gente nazca con dos piernas y las quiera usar y las use para desplazarse.
¡Moño!. Ya puestos en la tesitura de este señor, sí, sí que pueden hacer algo, y mucho: Obligar y conseguir las leyes que los conductores paguen de su bolsillo el soterramiento de todas las vías de circulación de vehículos de motor que haya al aire libre, y que todas las futuras vías se hagan ya bajo tierra.
Así, ellos contentos y felices porque evitarían el contacto con los calamitosos bípedos, y éstos tan contentos y felices con su calamidad.
Es una auténtica vergüenza cómo se conduce en este país. Me paso prácicamente el día en el coche y son auténticas barbaridades las que se hacen: exceso de velocdad, adelantos por la derecha,... claro que más les da, si matan y te pagan por ello, al fin y al cabo como asesinos a sueldo.
Pero, lo más gracioso es que luego hablas con la gente y todos conducen de fábula.
Suscribo en su totalidad el contenido del blog de hoy, y eso que soy conductor habitual. ¡Ah! quiero añadir que conozco algún caso que después de una semana de vértigo en Madrid, el fin de semana se van al pueblo y se desfogan (?) en el campo con un quad. Que país.....
Acaban de publicar que el conductor acaba de retirar la demanda civil.
En un hecho que, en ocasiones, tanto viandantes como ciclistas y moteros nos arriesgamos demasiado y, claro, pasa lo que pasa. Estoy harta de ver en Madrid cómo los moteros, con la "seguridad" que les da el hecho de que se pueden colar por cualquier hueco, se la juegan sin pensar que el parachoques son ellos mismos, que cualquier guantazo en moto o en bici, por mínimo que sea, es un señor guantazo... Y que la carretera es para los coches. Si viéramos un coche campando a sus anchas por la acera nos echaríamos las manos a la cabeza. Cada uno por su carril, que la cosa está muy malita...
Martes, 29 de mayo
David Felipe Arranz
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez