Supersensibleman: el parto del galgo y la mona
14.12.07 @ 01:26:12. Archivado en Cultura y actualidad
De verdad, de verdad de la buena, que no es chanza ni longaniza. El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, Cádiz, ha puesto en marcha -que sí, que es cierto- el Programa Hombres para desarrollarlo en colegios e institutos. Hombres. Ya saben, aquel mamífero bípedo -cuando está sobrio- bajo cuya cada vez más rala pelambrera se cobijan algunas neuronas ateridas de frío. Hombres. Huelen -olemos- mal y no valen mucho desnudos en medio de la selva, excepto como proteínas de otras bestezuelas más listas que el hambre y que el hombre. Con esta iniciativa gaditana (todo son iniciativas, ¿y las conclusivas y terminativas?, eso ya es harina de otro costal), los niños juegan a ser hombres, adoptando los siguientes roles: “supersensibleman” y “supercariñosoman”. Literal.
Los formadores ponen a prueba el intelecto emocional de los alumnos con test que contienen frases de este jaez: “Un hombre es más atractivo si es fuerte y peleón”. Resulta que casi todos los chicos contestan que sí y casi todas las chicas contestan que no. Ellas mienten, ellos no: en plena ebullición hormonal y púber -sean sinceros- díganme si la guapa rubita y pecosa de ojos azules, largas pestañas y falda de tablas, que bebe su cocacola con una pajita, prefiere al gorila descerebrado capaz de aplastar con el dedo pulgar a su papá a la menor oposición... o al delicado “supersensibleman”.
Se llama darwinismo, evolución de la especie, competitividad biológica, ley de la jungla... Vamos a ver, ¿no pisan una oficina? ¿Y los gimnasios poblados de comunidades de gorilas en la niebla que levantan pesas durante horas con los músculos del cuello a punto de saltar hechos trizas? Un experto en estas lides, Ritxar Bacete, acaba de sentenciar: “Hay violencia de género y violencia y género, porque los hombres también desarrollan violencia contra sí mismos”. Sí, Ritxar, los loros y las cacatúas también tienden a arrancarse las plumas y algunos perritos se muerden la colita. Dice Bacete que hay “violencia de género” -el género es una categoría gramatical, que yo sepa, y hay dos, el masculino y el femenino- y violencia y género. Lo que hay, señor mío, señores expertos, es violencia, VIOLENCIA con mayúsculas en todos los órdenes de la vida. Violencia en la mirada, violencia en la palabra, violencia en el ademán, violencia en los andares, violencia en el pensamiento, violencia en el alma. Claro, también violencia contra la mujer. Pero no es un problema relacionado con los colegios, los profesores y los alumnos. No. Es un problema familiar y social, de fuera de las aulas. Atajar esta lacra que vivimos por doquier con el fomento de personajes ridículos, al estilo del Lindo don Diego o Don Gil de las Calzas Verdes, tipo “supercariñosoman”, les aseguro que lejos de paliarla conseguirán incentivarla. Cuando a uno de aquellos maltratadores que desayunan clembuterol con leche y nitroglicerina esté doblando a bofetadas a su novia y aparezca “supersensibleman”, tal y como le han indicado los profes, en pocos segundos se encontrará el superhéroe orbitando alrededor de nuestro satélite lunar.
Seguimos experimentando con la gaseosa de los colegios, señores educadores. Váyanse a pintar monigotes a su casa y traten de que su tasa de lectura se incremente -la última encuesta dice que los jóvenes españoles ocupan el penúltimo lugar europeo en lectura de los diarios, y que ha descendido un 12% respecto del año anterior- les haga más nobles, más sinceros, más inteligentes, menos gobernables. Menos manipulables. Que no se nos caiga la cara de vergüenza cuando vayan a esos programas de televisión y entre balbuceos le pregunten una sandez al político figurón y avieso de turno.
Los planes de estudio, las soluciones a la vertiginosa caída, en picado, de la capacidad analítica de los jóvenes ante la prensa, ante lo que les rodea, es “todo cuanto / se pueden dar un galgo y una mona”, que diría Góngora. Que “supercariñosoman” y su pijama de ositos nos ampare. Los primeros estragos los hemos visto ayer, cuando el PP votó por error en el Senado -según la portavoz de cultura, ¡¡de cultura!!, Beatriz Rodríguez Salmones- la desaparición del canon digital -otro concepto que induce a error, ya que habría que hablar de “tasa digital”-; no sabían qué era aquello y lo mismo votaron que no, como podían haber votado que sí. Qué más da. Que sí, que no, que llueva chaparrón, con azúcar y turrón. Me da en la nariz que este año los Reyes Magos van a pasar de largo: que temen les pueda caer en el colodrillo un macetazo o que en un tejadillo del Madrid de los Austrias los asaeten.
Antes que alguna caja luterana
convierta en Hernandico el mochilero,
y antes que algún abad y ballestero
le dé algún saetazo a Sebastiana,
procuradles, hoy antes que mañana,
como padre cristiano y caballero,
a la una un seráfico mortero,
a la otra una domínica campana.
(Luis de Góngora)
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