Menos “lantejas” de Navidad para todos
14.11.07 @ 10:51:57. Archivado en Cultura y actualidad
Del hecho de que Alonso Quijano era un gran aficionado a las lentejas –o lantejas, como escribió Cervantes, remedando el castellano antiguo en registro coloquial- tenemos muestra en el arranque de El Quijote, cuando se nos describe el escueto y ya conocido menú del hidalgo: “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”. “Lantejas”, me encanta ese uso coloquial del siglo XVII de la legumbre tan nuestra, tan hispánica, tan hidalga.
Los españoles destinarán en Navidades un 26% menos del presupuesto a la cesta de la compra, aquella que venía tan cargada a la casa de la familia Ulises del legendario TBO; quizá si tras gastarse los emolumentos del mes de diciembre, paga extra incluida, han tenido la osadía de utilizar el metro en Madrid, reciban una ración extra de leche, que se ha puesto por las nubes, por parte de los extremistas que visitan los aledaños de Legazpi. No les vendría mal arrimarse la rodela al pecho y acudir lanza en ristre a bajar las escaleras del suburbano.
Este año los dos dibujantes de El jueves que, como dije en otro “Chitón”, cometieron la torpeza en este país inculto de continuar con la tradición satírica de los hermanos Bécquer -me refiero a la serie de acuarelas de “Los Borbones en pelota”- van a restringir todavía más su cesta navideña. El juez de la Audiencia Nacional les ha impuesto a cada uno una multa de 3.000 euros, para que vayan pensando en los Reyes Magos del año próximo, que no en los Borbones, para hacerles un regalo pictórico. El abogado de la defensa llevó un puñado de muñequitos de personajes del mundo de la política en poses comprometidas que fueron desestimados como atenuante. Ya que estamos en vísperas de las fechas navideñas, podrían haberle llevado al juez el muñequito del caganer catalán que se alivia el vientre frente a la mula y el buey; todo sea que el arzobispado lo denuncie por injurioso y lo manden a exonerar sus necesidades a su casa por “objetivamente injurioso”.
La sátira y la escatología son tan nuestras como las lantejas cervantinas, al alcance del hidalgo más arruinado hace cuatro siglos. Ahora, la bonanza económica que sopla vientos posmodernos no nos da ni para la enjuta y sabrosa legumbre. Yo voy a empezar a hacer dibujos para regalar a mi familia y a mis amigos en Navidad y a guardar las monedas en la hucha del cerdito, aunque cualquiera se pone lapicero en ristre para bosquejar una corona, aunque sea de un Baltasar en alegre pose, que le brota a uno un juez de la tierra y lo fulmina.
Son tiempos de lo monoparental, los calendarios eróticos de las mamás de provincias y los barcos tóxicos. No sé si los Reyes, los de Oriente, digo, atinarán con el camino o creerán que han atravesado el Atlántico sin enterarse. Nos falta la licencia de armas que tienen los usacos concedida a tutiplén, pero todo se andará en la Españeta del pim, pam, pum.
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El tema money con el euro está muy mal.
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