Blade Runner 25 años después: un pacto con el diablo
25.06.07 @ 19:27:29. Archivado en Cultura y actualidad
En una azotea y bajo una lluvia torrencial, dos seres se enfrentan: un hombre y un robot. "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir". La búsqueda de respuestas del replicante Roy llega a su fin y todo parece cobrar sentido para el cazador de androides Rick Deckard, calado hasta los huesos y entendiendo por vez primera y en toda su crudeza lo inane que puede resultar la vida. La fuerza sigue intacta y las imágenes no han envejecido: ¿un pacto de Ridley Scott con Mefistófeles?
Nada ha envejecido en esta película, ninguno de sus sugerentes temas abiertos y que aún ningún cineasta ha logrado cerrar, ni tan siquiera continuar. Parece como si Blade Runner fuera un caso excepcional en el género de la ciencia ficción cinematográfica. Sus valores, intemporales, aunque paradójicamente vinculados al llamado ciberpunk de la década de los 80, poseen plena vigencia: el hombre se rodea de un entorno artificial que le hace dudar de su propio ser y esa ambigüedad, esa ambivalencia que todo lo salpica es la que comparte con nuestros días. El sábado, Alicia, una niña encantadora, me contaba entusiasmada que tenía siete perritos en su videoconsola a los que cuidaba. En la novela, se puede regular la actividad emotiva mediante un órgano de ánimos y adquirir charcas perpetuas para sapos eléctricos, como los de los videojuegos.
Quedan sólo doce años para que se cumpla el tiempo de la narración de la película, 2019 (el de la novela, 1999, ya lo hemos superado). Echando un vistazo al aspecto y ambientes de las grandes ciudades, parece que caminamos con paso firme al encuentro del Los Ángeles imaginado por Scott y los guionistas Hampton Fancher y David Web Peoples. Lo que más me inquieta es qué sucederá cuando se subleven los "Nexus" de las colonias exteriores de la Tierra. Como escribió Philp K. Dick en la novela original, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, "Las cosas eléctricas también tienen su vida, por pequeña que ella sea".
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