El Cutty Sark arde como una caja de cerillas. ¡Pobre Capitán Haddock!
23.05.07 @ 00:54:08. Archivado en Cultura y actualidad
¡¡Filibusteros!! ¡¡Mandriles!! ¡¡Ectoplasmas!! Me estoy imaginando a un indignado Capitán Haddock, el amigo de Tintín, lanzando los consabidos improperios contra los pirómanos que el pasado lunes quemaron en Londres uno de los iconos de la aventura que aún se mantenía en pie: el velero Cutty Sark, construido en el siglo XIX para traer té de la lejana China; sí, el que aparece en la etiqueta amarilla de las botellas del whisky homónimo a las que tan aficionado es el Capitán Archibaldo Haddock, descendiente del caballero de Hadoque, que puso contra las cuerdas al pirata Rackham el Rojo. La ficción vuelve a darnos otra lección de tangible realidad y a mí la historia de este enternecedor marino de tebeo se me antoja infinitamente más veraz que la de los programas electorales.
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