Los descendendientes de Quevedo, que haberlos, haylos
26.04.07 @ 13:32:18. Archivado en Quevedo
Pues, señor, que sí que hay descendientes de Quevedo; que don Francisco sabemos que tenía una hermana monja, la carmelita Felipa de Espinosa, que tomó el nombre y apellido de la abuela materna y profesaba en el convento de Carmelitas Descalzas de Santa Ana en Madrid, y que, pues consagrada que estaba, no se le conoce descendencia. Pero también tuvo otras dos hermanas, Margarita y María, y hete aquí que aparece una amable lectora que dice ser descendiente de una hermana de Quevedo. Esto empieza a ponerse interesante, señores galenos, los que hacéis música con los huesos del ilustre cojo.
¿Quién o quiénes se negaron a que el cuerpo de Quevedo saliera de Villanueva? ¿Por qué se opusieron al traslado de los restos de Quevedo violentando así su última disposición a quien había dejado bien claro en su testamento dónde quería ser enterrado? Lo dice explícitamente: primero "en vía de depósito" debían descansar en la capilla mayor del convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes para poder ser trasladado después al convento de Santo Domingo el Real de Madrid, con el fin de impedir precisamente lo que sucedió: que las escolopendras acabaran por jugar a las tabas con las suyas entre otras ciento.
No olvidemos que Quevedo fundó un mayorazgo que confió al hijo menor de su hermana Margarita, Pedro Alderete de Quevedo, un colegial, y que esa herencia quevediana ha tenido continuidad biológica y testamentaria. Aunque tengo para mí que la verdadera huella del autor de El buscón, su grandísima literatura, corre peligro de perderse. Hagan una pequeña encuesta entre los adolescentes de cualquier instituto o colegio, de los futuros gobernantes y administradores de este país; pregúntenles quién era Quevedo, quién escribió aquellos versos conocidos donde denuncia el poder de don Dinero, el poderoso caballero: "Madre, yo al oro me humillo, / él es mi amante y mi amado, / pues de puro enamorado, / anda continuo amarillo. / Que pues doblón o sencillo / hace todo cuanto quiero, / poderoso caballero / es don Dinero".
Si eso ocurre, si su obra, atravesada por un profundo sesgo moral, se olvida y ya no corre en boca de los jóvenes, poco importa un rescate de la tumba y una autentificación ósea de sus restos, si no es, claro está, con motivos espurios.
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Tienes razón, si la obra de Quevedo se pierde, qué pintamos nosotros aquí, lo único que podemos hacer es algo de eco para ver si alguien recoge nuestros esfuerzos.
Se me abren las carnes de pensar que prácticamente lo mismo pasa con Garcilaso, Zorrilla, Rubén Darío, Valle-Inclán, y ¿Cervantes?, ¿es un disparate?, creo que no, y eso que hemos tenido un centenario. Ni por esas. Ventas, muchas. Lecturas completas de El Quijote, me temo que muy pocas.
Un abrazo David, de tu amigo Adolfo
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