La actriz Julia Peña, homenajeada en Filmoteca Española
25.04.07 @ 11:53:18. Archivado en Cultura y actualidad
Ayer un numeroso grupo de amigos acudimos a rendir un homenaje a la actriz Julia Peña, fallecida el pasado mes de noviembre de una dolorosa enfermedad contra la que luchó, hasta el último momento, con esa entereza que la caracterizó durante toda su vida: "Pues esto de morirse tampoco es tan difícil", dicen que comentó Julia a los que estuvieron junto a ella en sus últimos momentos. Acudieron, entre otros, el periodista Walter Haubrich, Cecilia Bartolomé, Claudia Graví, Juan Diego, Pedro Costa y Álvaro del Amo. Allí nos encontramos con su familia el poeta Carlos Álvarez, el escritor José Esteban y los cineastas Javier Aguirre y Raúl Peña, su hermano. La Filmoteca estaba a rebosar, apenas se podía andar por la cafetería.
Cuando en noviembre de 1970 se representaba Playing Strindberg de Friedrich Dürrenmatt en el Teatro María Guerrero, Julia Peña lanzó una soflama a favor de la amnistía de los presos políticos desde uno de los palcos y fue inmediatamente arrestada. El hecho fue tan relevante que con posterioridad fue llevado al cine por Manuel Gutiérrez Aragón. He podido admirarla en el episodio filmado por Víctor Erice de Los desafíos, vitalista y rotunda, con ese nervio que la caracterizaba, corriendo por entre las casas de ese inquietante pueblo abandonado en el que rodó el director de El espíritu de la colmena. Los desafíos está editada, afortunadamente, en dvd. También disfruté de su actuación en A salto de mata, de Raúl Peña; La busca, de Angelino Fons; Margarita y el lobo, de Cecilia Bartolomé; Del amor y otras soledades, de Basilio Martín Patino; y El jardín de las delicias, de Carlos Saura. En total, más de treinta intervenciones cinematográficas y televisivas, siempre selectas.
Conozco los avatares de la vida de Julia a través de lo que me ha venido contando su hermano, ya que cuando supe que era hermana de Raúl Peña, ya se encontraba en el último tramo de su vida. Julia, una de las fundadoras de las primeras células del PC en España, siempre dio vida a mujeres con carácter (ella lo tenía) y cuando la situación política cambió, el cine le dio la espalda. De verdad, véanla en estas películas: merece la pena ver la energía arrolladora de aquella mujer que tenía más redaños y conciencia social que todo el hatajo de pólíticos con flojera cerebral que nos gobiernan o pretenden hacerlo. En el documental de ayer se puso de manifiesto la entereza de una mujer guerrillera, demasiado moderna para su tiempo. De haber debutado en la década de los ochenta, Julia hubiera sido uno de los referentes de primera magnitud de nuestro cine, ahora tan huérfano de ideales, a veces tan callado y ajeno: los testimonios de Víctor Erice -el único que se atrevió a decir que a Julia no la habían incluído en el Diccionario del cine español de la Academia de Cine-, Marisa Paredes y Juan Margallo, así lo corroboran. La busca de Pío Baroja fue también la incansable peregrinación de Julia Peña en pos de la dignidad y de una razón que ennobleciera y diera un sentido profundamente humanista a la existencia.
Al acabar, Carlos Álvarez me traía una sorpresa: la mítica Antología de la poesía soviética compilada por Alexander Nakarov para la editorial Júcar en 1974, descatalogada. En ella pueden leerse las veriones poéticas que el propio Álvarez realizó de algunos poemas de Pasternak, el autor de Doctor Zhivago. Sirva la lectura de "Hasta la esencia misma de las cosas" de Boris Pasternak como homenaje a una mujer auténtica, convencida de que la vida es darse a los demás y luchar por una causa noble, manteniendo ese difícil equilibrio entre el arco y la lira, del que hablaba Octavio Paz, entre la tensión previa a la acción y la dulzura; lo que, en definitiva, los clásicos denominaban el difícil arte de la eutrapelia y que Julia Peña alcanzó con plenitud:
Hasta la esencia misma de las cosas
llegar quisiera;
en el trabajo, caminando a tientas,
o en la embriaguez confusa del amor.
Hasta el porqué del tiempo ya pasado,
la savia que alimenta sus raíces...
la luz de sus orígenes,
hasta el soplo que enciende el corazón,
sintiendo el suave tacto
del hilo de la vida, de los hechos
para meterme dentro, estar en ellos
y un mundo con mis manos alumbrar.
¡Ah, si del soplo aquel estremecieran
mis dedos la caricia...!
Escribir en tal caso yo podría
de la virtud de un alma pasional;
de la injusticia, el cuenco de las manos,
de la caza del hombre,
de la sorpresa en que el azar se esconde,
del pecado diría su sabor;
su ley descubriría
descortezando el velo de su grano,
y entonces ya sabría el gesto mágico
con que apresar su voz.
Irguiendo su estatura, como tilos
temblorosos y firmes,
alineados por cientos o por miles,
cultivaría versos mi jardín:
versos con el aliento de la rosa,
la gracia de la menta,
de los juncos, el canto de la siega...
con la fuerza del trueno para herir.
Así sembró Chopin el misterioso
mensaje de los sotos, de las tumbas,
de los campos polacos en su música
transida de dolor...
Que si tenemos preparado el arco,
tirante cada vena, alcanzaremos
con nuestra flecha el premio
por cuyo fruto apuesta el corazón.
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Asistí al homenaje y no tuve otra opción que emocionarme. Hoy por casualidad he encontrado esta página. Tuve la suerte de compartir gran parte de mi infancia y adolescencia con Julia, Raúl era compañero de colegio e inquietudes cinematográficas, la amistad se ha mantenido en los tiempos, ayer mismo hablé con él. Julia fué y seguirá siendo para mi un absoluto ejemplo de honestidad y entereza, un hermoso ser humano. Gracias por tu vida Julia.
Me considero ferviente admirador de Julia Peña y lamento no haberme enterado de este homenaje, que por lo que acabo de leer estuvo muy concurrido. De haberlo sabido hubiese acudido presto a recordar los tiempos pasados y gloriosos de personajes que forman parte de mi memoria, y de la de la sociedad.Julia Peña, ademas de ser una magnifica actriz, fue una mujer valiente y comprometida con su tiempo. Para los que como yo hemos vivido los turbulentos años del final del franquismo y los de la transición, que se lleven a cabo homenajes como este nos llena de alegria el alma, y si ademas se recoge y se reseña en una plataforma on line como esta, tanto mejor. Esto demuestra que aún queda algún compromiso en la sociedad y no todo es vacuidad. el buscón.
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