Y ahora quieren trasladar los diez huesos mondos de Quevedo
23.04.07 @ 14:52:58. Archivado en Quevedo
El caso es no dejar tranquilo a don Francisco. Parece que ahora los responsables de la autorizada exhumación no saben qué hacer con la bolsica de la decena de "güesecillos" quevedianos hallados en la cripta misteriosa, la cripta de los 167 cadáveres y algunas arañas más. Si se respetara la voluntad testamentaria de Quevedo, el destino sería el Convento de Santo Domingo en Madrid; si se hiciera caso del párroco de la iglesia de San Andrés y del alcalde, se volverían a dejar que chocaran en caída libre con los demás restos, en una danza macabra al mejor estilo de Saint-Saëns.
Es decir, que en la cripta de San Andrés quedarían, si se cumple el deseo del autor de El Buscón, los restantes 196 huesos de su anatomía, que "No os espantéis, señora Notomía, / que me atreva este día, / con exprimida voz convaleciente, / a cantar vuestras partes a la gente". Es un Quevedo repartido, un Quevedo inédito y desarticulado, trotón y desencajado. "¡A otro güeso con aquese perro!", que diría Lope de Rueda, o "Con este perro a otro hueso", en palabras de Cervantes. No conocen los señores forenses la leyenda del caballero de las espuelas de oro, que cuenta cómo al poco de morir Quevedo, un caballerete valentón y presumido, de los de espátula y gregüesco -de los que se reía Cervantes-, se le atrevió al cadáver y le hurtó las espuelas de oro en mitad de la noche, durante la exposición del cuerpo. Al día siguiente, el ladronzuelo ventajista, calzado con las lustrosas espuelas, corrió algún toro y el animal lo embistió y acabó con su vida. No dejen de leer la obra de Alejandro Casona.
Tengan cuidado todos, que a Quevedo le están tirando de los bigotes y puede que de tanto invocarlo se aparezca para darle una estocada a alguno; sé de un rector que ahora se ha sumado a la carroza de los "ladrones" de cadáveres y que en la rueda de prensa ha dicho que aqueste es "un hallazgo importante". El mismo que el pasado 3 de agosto en los Cursos de Verano de El Escorial dijo como presentación pública a la lectura poética de Ángel González que "Quevedo era una mala persona". Y quedose tan ancho el rector, experto -oh, Fabio, qué dolor- donde los haya en la exégesis quevediana.
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Un saludo cordial.
David.
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