Consideraciones post referéndum
19.06.06 @ 18:21:53. Archivado en Artículos
El referéndum es válido. El marco jurídico español no establece una participación mínima para dar validez a un referéndum. A partir de ahí, sí se pueden hacer consideraciones políticas. La declaración de Rodríguez acerca del resultado del Referéndum del Estatut es una prueba más de que los principios y valores del Presidente son menos consistentes que un gas inestable. Sus afirmaciones sobre el hecho de que con un 51% no es posible hacer una modificación de un Estatuto, como era el Plan Ibarretxe, quedan en el olvido y considera que el apoyo de sólo el 36 del censo es
“un amplísimo refrendo de la mayoría”.
Sólo uno de cada tres catalanes ha apoyado que Cataluña modifique su Estatuto y su relación con el resto de España.
El resultado del Referéndum es una prueba de que el divorcio entre la sociedad catalana y sus políticos es infinito. El índice de participación en el Referéndum demuestra que todos los políticos catalanes, con presencia en el Parlament, han usurpado a sus ciudadanos una legislatura. El referéndum ha llevado a que la legislatura termine. Una legislatura que ha supuesto un gran retroceso para Cataluña, en comparació´n con otras CC.AA, medido desde cualquiera de sus variables: crecimiento, educación, libertades, etc. El éxito de Cataluña es que España está más separada y más débil. Triste balance. Un éxito del PSOE.
Rodríguez, en su mundo de ficción, también ha afirmado que
“ la España autonómica avanza con normalidad institucional propia de una democracia sólida y asentada en la Constitución”.
Rodríguez considera “normalidad institucional” que el Presidente de la Generalitat emita un discurso ilegal como cierre de campaña. Considera propia de “una democracia sólida” que uno de cada tres ciudadanos del censo apoye una reforma. Y Rodríguez se salta la libertad de poderes declarando que la reforma está “asentada en la Constitución”. Ahora llega el tiempo legal de los recursos ante el Tribunal Constitucional. El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ya ha anunciado que va a interponer un recurso contra el Estatut. El Gobierno de Aragón, varias asociaciones y fundaciones van a instar a lo mismo. Y el Partido Popular, también. Hay que confiar en que el Tribunal Constitucional actúe con la independencia que debe prevalecer en sus actuaciones. El índice de participación, un factor que no debería influir pero que influye, ha sido lo suficientemente bajo como para que el Tribunal Constitucional no se sienta coaccionado. Durán, que sabe perfectamente de la inconstitucionalidad de muchas partes del texto, ha comenzado su campaña de desactivación del Tribunal. Ha pedido
“Por espeto a las urnas y a la democracia, le pedimos que no lo haga, que respete la decisión del pueblo catalán, su sí arrollador”.
Es genial. Cada vez que alguien denunciaba que el Estatut era anticonstitucional siempre se apelaba a que ya llegaría el momento de recurrir al Tribunal. Ha llegado el momento y los nada respetuosos con la separación de poderes y con los procedimientos legales y democráticos dicen que no se recurra y se respete un “sí arrollador”. ¿Sabrán que quiere decir “arrollador”? ¿Por qué se niegan a que el texto sea sometido al legítimo Tribunal Constitucional?
Comportamientos como los de Durán permiten asegurar que Cataluña se ha instalado en la inseguridad jurídica y en la inestabilidad política. Todo este proceso de reforma del Estatut ha servido para visualizar que Cataluña ya es una sociedad sometida a un Régimen nazionalista. No hay síntoma más claro de la fractura social y del retroceso de un pueblo que el hecho de que parte de la sociedad tenga que reclamar libertad. Libertad para expresarse. Libertad para presentar su proyecto. Libertad para actuar. Lo que Rodríguez llama “normalidad institucional” es que al discrepante se le amenace, se le amedrente y se le agreda, como ha sucedido con Ciutadans de Catalunya y con el Partido Popular. O que a un ciudadano que exige, con los oportunos permisos, el respeto a su derecho de escolarizar a su hija en una lengua oficial le asedien amenazadoramente “dos secretas” al más puro estilo de la brigada política social de los tiempos de la dictadura. Llegados a esta situación, desaparece el sistema democrático y comienza el Régimen. Con forma de democracia, pero Régimen. Uno de cada tres lo ha bendecido.
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Román Cendoya



