Qué suerte de oposición.
07.05.06 @ 20:59:59. Archivado en Artículos
En política acertar con los tiempos es fundamental para conseguir los fines deseados. El objetivo del Presidente Rodríguez es permanecer indefinidamente en el poder. Su mundo no es de este tiempo. La persecución del objetivo le lleva a poner su futuro en manos incontrolables. La megalomanía que le caracteriza no le ha permitido todavía saber que el poder del BOE es grande pero no infinito.
La estrategia de los estatutos se puso en marcha para desgastar a Aznar. Pero ahora, además de a España, le empieza a pasar factura a Rodríguez. El Presidente cree que “chulear” a ERC y ponerle los cuernos con CiU es gratis, y se encuentra con que ERC pide el “no” a su gran obra. El “patenazo” empieza a ser un patinazo.
Lo que llama “proceso de paz” es parte de su “proceso de poder”. Su pacto con los terroristas comienza a tener un importante coste político en credibilidad. El Presidente tenía calculado que las víctimas podían estar amortizadas. Por eso, hace meses comenzó su trabajo de ideologización y criminalización de las víctimas del terrorismo. Rodríguez conoce muy bien la relatividad moral y ética de la izquierda. Al igual que en Cataluña apostó por ERC, en el País Vasco ha apostado por ETA. Pero no contaba con dos cosas, la justicia y los navarros. Navarra es un problema enorme en su rendido plan de paz. A Rodríguez le perjudican el tiempo que pasa y la voz de las víctimas. La fortaleza moral de personas como Rosa Diez, Gotzone Mora y Pilar Elías es muy superior a la de las víctimas con cargos remunerados del “sí en mi nombre”.
A Rodríguez empiezan a no salirle las cosas. La firmeza de Pizarro le ha estropeado la OPA. La Comisión Europea va a sancionar la arbitrariedad del gobierno. En Hispanoamérica le chulean. ETA está crecida porque sabe que el Presidente no puede echarse atrás. En septiembre regresará el Plan Ibarretxe. Lo único que tiene a su favor es la oposición. Los tácticos del PP están entregados al gobierno en el “alto el fuego”. La incomprensible actitud de los Arriolas y compañía lleva a que el PP no considere necesario someter a votación, en el Congreso de los Diputados, la autorización al Presidente para que negocie con la organización terrorista ETA. Rodríguez está dispuesto a todo y los nacionalistas le exigen todavía más. Hay que entender que el hecho de que haya votación supone que el PP debe fijar las “líneas rojas” a la negociación, con lo que quizá no llegue a acuerdos con el PSOE. Esta situación preocupa a los tácticos del PP que prefieren recibir los halagos de Pepiño Blanco y Rubalcaba, antes que defender los valores y principios de su partido. Prefieren estar en la comodidad del trágala, que en la incomodidad de la defensa de un modelo alternativo. Rajoy sabe que, ante una votación, tiene que satisfacer las exigencias de su electorado además de defender la posición de UPN en Navarra. Y prefiere no tener que hacerlo. Qué suerte tiene Rodríguez con la oposición que le ha tocado en suerte.
El manejo del tiempo en política es fundamental. Si Rodríguez adelanta las elecciones al otoño, tal y como están las encuestas, lo normal es que gane. Ese resultado supone destrozar al PP, ya que acudiría a las elecciones autonómicas y municipales en plena crisis de liderazgo. Sin embargo, adelantar las elecciones supone arriesgar y hasta hoy Rodríguez nunca lo ha hecho. ¡Qué tiempos nos están tocando¡.
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Román Cendoya



