PP ¿Del naranja al sepia?
07.03.06 @ 14:13:28. Archivado en PP

La cumbre del PP no ha terminado. Para su propia militancia ha tenido un importante carácter terapéutico. Ha sido un fin de semana de exaltación del ejercicio propio y de demostración de que hay una gran organización, a pesar de todo lo padecido durante estos dos últimos años. El principal problema es que ha servido para que lo mismo siga siendo lo mismo. Cuando se convocó esta convención escribí un post titulado “cortina de humo” que decía:
“El anuncio de la convocatoria de una convención del Partido Popular para el próximo febrero no deja de ser una cortina de humo para ganar tiempo sin afrontar las reformas y los cambios que necesita el principal partido de la oposición. El PP ha pasado una situación traumática desde el atentado del 11M hasta la perdida del gobierno de Galicia. Ahora las complicaciones le llegan al gobierno desde Cataluña, la sequía, la crisis del petróleo y el País Vasco entre otros muchos problemas.
La convención de febrero permite pensar que el Partido Popular trabaja con la hipótesis del adelanto electoral. La convención puede ser el pistoletazo de salida del PP a la reconquista del gobierno. ¿Con qué? ¿Con lo mismo con lo que lo perdió? No mover ficha ahora supone dejar pasar un tiempo importante. Todo lo que se rumoreaba antes de las vacaciones se queda en nada.”
Y nada de lo fundamental se ha movido.
La estética moderna e innovadora. La escenografía cuidada. La feria autonómica, ese FITUR pepero, ha sido una acertada idea para la relación entre los propios. Un buen rincón tecnológico era la modernidad. Pero en lo político, que es lo importante en un partido, nada nuevo. Cada uno interpretó su papel. Ninguna sorpresa. Ése ha sido el gran problema de la convención. Anuncian que las mesas de trabajo darán resultados en el futuro con la elaboración de las conclusiones de las ponencias. En este Partido Popular todo es mañana. Cuando el sábado por la mañana preguntabas cuándo llegaba el futuro, todos respondían: el domingo con Mariano. Y llegó. Un buen inicio con los invitados extranjeros. Ningún parecido con los acompañantes de Rodríguez. Cada intervención terminaba, sin pudor, con un ¡viva España!, eso que sólo hacen los extranjeros sin complejos. Y después del calentamiento y la consagración de Sarkozy apareció el “futuro”. El estilo desplegado por Rajoy fue novedoso. Plano, aburrido, neutro, contenido. Dicen que así puede captar a un electorado de centro. ¿Quién dice dónde se encuentra? El Partido Popular no puede pasarse la vida viajando al centro. Estando donde ha estado y proponiendo un proyecto para ocho años, llegó hasta la mayoría absoluta. Eso es el centro. En el PP están ganando posiciones los que renuncian a principios con el fin de situarse en ese éter que es la centralidad. Creo que el verdadero Rajoy es muy distinto al Rajoy que actuó el domingo. Su discurso no ilusiona a nadie y en cambio desmotiva a los suyos. A los tácticos de la centralidad se les ha olvidado un principio básico de la mercadotecnia política. Un perfil de líder, con propuestas de futuro, ilusionando a la parroquia, puede tapar el déficit que supone el entorno de partidócratas y ex ministros, con perfil indefinido, que saltan como un resorte para ponerse cerca en la foto de los confetis.
En el Partido Popular hay suficiente gente con ganas y preparada para afrontar un proyecto ilusionante de futuro. Pueden vertebrar una oferta atractiva con una mezcla de experiencia y juventud. En un año hay elecciones municipales y autonómicas. Ahí tiene Rajoy una oportunidad para soltar tantas caras pasadas e incorporar futuro. Mariano Rajoy es el que tiene que gestionar sus tiempos. Pero corre un importante riesgo. El naranja de la convención puede virar a sepia.
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Román Cendoya



