Azkoitia es el modelo
14.02.06 @ 11:27:28. Archivado en ETA
El viernes fue un mal día para la democracia española. La rueda de prensa del Presidente -¿otra exigencia de los terroristas?- sirvió para confirmar que los indicios e informaciones que algunos teníamos eran ciertos. A lo largo de la rueda de prensa pudimos comprobar cómo el Presidente ha mentido a la sociedad española y que “la oportunidad histórica”, el mal llamado proceso de “pacificación y normalización”, es, como nos temíamos, un proceso culminado de “rendición y claudicación” ante los terroristas de ETA.
La sociedad española tiene que saber que Azkoitia es el modelo de “pacificación” y de “normalización”. La normalidad es la paz que hay en Azkoitia. Los terroristas gozan de tanta paz como falta de libertad padecen sus víctimas. El gobierno está dispuesto a que la historia de Cándido y Pilar Elías se reproduzca mil veces. Hoy, la historia de la cristalería es excepcional. El gobierno pretende que en el futuro sea mil veces normal. Ya hemos visto lo que sucede cuando un terrorista es puesto en libertad sin pedir perdón, sin indemnizar a las víctimas y sin ningún tipo de reinserción. Entre otras cosas, que el ayuntamiento nazionalista arropa al terrorista en contra de los derechos de indemnización que, por sentencia judicial, tiene la víctima.
El gobierno miente masiva y continuadamente al dibujar un impredecible escenario de futuro cuando, a través de los Egiguren del PSE, ya tienen todo pactado con ETA. Mientras los terroristas se han resistido a asumir un modelo de “paz por presos”, Rodríguez ha claudicado ofreciendo concesiones políticas a cambio de expectativa de poder. En vez de hacer política contra terrorista hace política con los terroristas. Los ministros y el PSOE participan de esta orgía de indignidad. El Ministro de Justicia y el Ministro de Interior claman asegurando que lo que se está haciendo es cumplir estrictamente con la legalidad, que es precisamente lo que no se cumple.
Acato el sistema que tenemos. Por eso afirmo que el final de todos los presos, incluidos los terroristas, es su puesta en libertad. Lo que no acepto es que se disfrace de legalidad la más absoluta de las ilegalidades. Yo no quiero que el Ministro de Justicia se invente delitos. Yo quiero que, si se cometen delitos, se persigan al margen de que la opinión pública haga la oportuna denuncia en los medios. Parot es el ejemplo. No puede salir de la cárcel en el 2009, porque eso supondría que se le están concediendo unos beneficios penitenciarios ilegales obtenidos fraudulentamente a través de unos falsos estudios. Ha falsificado su origen, su edad, su c/c. y su número de DNI para matricularse en la Universidad del País Vasco. Gracias a las denuncias presentadas, sabemos que todo su expediente, como el de otros terroristas, es falso. Exijo que el juez de vigilancia penitenciaria ejerza su función y vigile que lo que sucede en las prisiones es real y legal. Exijo que el Fiscal General del Estado (hay que ser iluso para pedir algo a este personaje entregado al objetivo político del Presidente) abra diligencias contra el Rector de la UPV y los profesores que le hayan evaluado fraudulentamente. Supuestamente, se han cometido delitos de falsificación en documento público, malversación de fondos públicos, por conceder becas de estudio a quien no le corresponde, y se ha podido cometer delito de colaboración con banda armada. Exijo que el gobierno haga lo que dice. Ya está bien de que diga lo que no hace y haga lo que no dice.
El gobierno da la espalda a toda esta suma de ilegalidades. Y, lamentablemente, los Ministros del Interior y de Justicia se apuntan a hacer de “chicos del coro” y poner la banda sonora diciendo lo que no se hace. En San Sebastián, al día siguiente del anuncio del Presidente de que estamos ante el “inicio del principio del fin”, pudimos ver cómo será el futuro. Seis furgonetas de la Ertzaintza, con todo un festival de luces, abrían paso a una manifestación de dos mil cómplices de banda terrorista que gritaban entre otras cosas “Gora ETA militarra”. (Viva ETA militar). Arnaldo Otegui y Joseba Permach iban en la manifestación. El gobierno que habla de cumplimiento de la ley y de legalidad para excarcelar asesinos no ha instado al Fiscal General del Estado, ni a la Delegación del Gobierno, para que se abran las oportunas diligencias contra los convocantes y participantes. Los terroristas, impunemente y con toda chulería, dueños de las calles. Las víctimas y los amenazados encerrados en nuestras casas. Eso es lo que nos ofrece Rodríguez. “Pacificación y normalización”. Azkoitia es el modelo y a Rodríguez le gusta. El viernes comenzó el "inicio del principio del fin" de la dignidad de un gobierno y de una sociedad.
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Román Cendoya



