Irresponsables y Estatut
24.09.05 @ 19:10:15. Archivado en Artículos
El ataque a España es estructural y todo responde a la mezquindad coyuntural de unos políticos irresponsables. La clase política catalana es la peor que ha tenido Cataluña en toda su historia. Las variables económicas, de calidad de vida y de aprobación de leyes en el parlamento, además de la relación entre preocupaciones de los ciudadanos y tiempo político dedicado a las mismas permiten afirmar que los políticos de Cataluña son inconsistentes e irresponsables. Me refiero por supuesto a los representantes del PSOE y el PP. Siendo objetivo hay que decir, como en las sentencias judiciales, que no están cometiendo el desastre solos sino en compañía de otros. Muchos, pero no todos.
Obviamente, la acción política de los representantes de las fuerzas nacionalistas es un ejemplo de coherencia. Los nacionalistas han conseguido que toda la legislatura se dedique a lo que a ellos les interesa realmente. Es antes la nación catalana que cualquier otra cosa. Es antes la nación catalana que el marco jurídico, la legalidad, la solidaridad territorial y que incluso el bienestar de sus ciudadanos.
El inicio.
El “todo vale” fue el sólido modelo político de oposición que desplegó el PSOE contra el gobierno de Aznar. Hubo muchas cosas criticables y algunas, siendo generoso, rozaron el borde de lo que puede considerarse democrático. Lo más grave fue lanzar desde el gobierno de Cataluña, con Maragall al frente, una reforma del Estatut con el fin de desgastar y aislar al gobierno de España. El presidente del PSOE, Manuel Chaves, apoyaba la reforma y reivindicaba el derecho de Cataluña a decidir sobre su situación. El entonces candidato ZP, para ahondar en el desgaste y en una demostración más de su inconsistencia e irresponsabilidad, prometió que apoyaría en Madrid la reforma que aprobaran en Cataluña. Los nacionalistas tenían razones para perseverar en su proyecto. El principal partido de la oposición les respaldaba. El 14M se encontraron con un “vale todo”.
El error en la percepción.
La política vista desde Madrid tiene un problema de percepción. El ombliguismo. Todos los análisis se realizan en clave del gobierno de España. Consideran que lo que se cuece en la capital es el factor prioritario en la estrategia y que toda la actividad política se hace en clave de mantener una mejor posición de poder respecto del gobierno de España. Error. El factor determinante de la actuación de los nacionalismos es la repercusión que su política tiene en su “nación”. Perder posiciones en Madrid, llegar a romper el gobierno y provocar un adelanto de elecciones no importa, siempre y cuando sirva para reforzar la posición en la “nación”. Hay que aplicar este análisis al comportamiento de Maragall. Su ambición política es mantenerse en la presidencia de la Generalitat. No está dispuesto a sacrificarse por la posición de su partido en España. No está dispuesto a sacrificar su posición por lo que le pase al PSOE en España. Su comportamiento está siendo el propio de un nacionalista. Como Piqué, que por mantener una comodidad vital y la posibilidad de tener una reconocida salida profesional en Cataluña, lleva al Partido Popular al menor índice de intención de voto de la historia. Piqué ha sido el “tonto útil” que ha servido de excusa para poder diseñar la ruptura en forma de Estatut utilizando la palabra “consenso”. Es más certero acusar a Piqué de cómplice que de “tonto útil”. Lo segundo tendría un perdón por la falta de inteligencia. Cómplice no tiene ningún perdón.
El momento de la verdad.
En los próximos días va a vivirse el momento fundamental. La inteligencia política de cada uno de los protagonistas determinará el futuro político de todos ellos. Maragall se juega su permanencia en la Generalitat, en función de su actuación personal ante el contenido de la reforma y de la de los representantes del PSC en el Congreso de Madrid. Artur Mas se juega la posibilidad de recuperar el gobierno de Cataluña y recuperar su posición de socio del gobierno de Madrid. El que más fácil lo tiene es Carod, que tiene muchas más variables y jugadas ganadoras, presentes y futuras, en este momento.
Rodríguez, que ha incumplido su palabra al entrar personalmente en la negociación del Estatut, antes de que el Parlament de Cataluña lo termine, está intentando una doble jugada que le salve a él pero que puede destrozar a Mas y a Maragall. Si el Parlament saca un borrador de Estatut es seguro que será anticonstitucional. Si Rodríguez lo apoya lo tiene difícil y si apoya el rechazo incumplirá su compromiso con Cataluña, cosa que ya veremos qué consecuencias tiene. Muchos están pensando en su “culo” político, mientras comprobamos que no les importa nada lo que suceda con España.
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Román Cendoya



