El buen vivir de Juan Luis Recio

La Rollerie, todo un jardín provenzal en en su 6º local,en el Barrio de las Letras

Ya es el sexto, sí, pero lo han vuelto a hacer. De nuevo sorprenden a aquel que entra por primera vez en alguna de sus tiendas y lo que es mejor aún, provocan que cada comensal haga suyo alguno de sus rincones para volver a disfrutar de su mágico ambiente y su amplia oferta culinaria.

Y es que, aunque cada local es un universo único, no hay que olvidar que el concepto de La Rollerie es un local que sea a la vez restaurante, cafetería, pastelería y obrador de pan, para que prácticamente se pueda pasar allí todo el día disfrutando de platos para compartir, tostas, pastas, arroces, hamburguesas, etc. El detalle diferenciador de este es un pequeño jardín botánico en la planta superior donde relajarse, evadirse y hasta columpiarse en un balancín. Casi un oasis en medio de la ciudad. Veámoslo.

Quizá suene pretencioso, pero se podría decir que el último local de La Rollerie es uno de los restaurantes más bonitos de la capital. Como en el resto de locales (c/Atocha, 20. Tel. 91 420 46 75; c/Guzmán el Bueno, 105. Tel. 91 399 21 93; c/Mayor, 24. Tel. 91 756 92 71; Calle Mayor, 15. Alcalá de Henares. Tel. 91 877 04 65; Convento de Santa Clara 7, esquina c/Ribera. Valencia. Tel. 96 394 41 36), se respira un aire provenzal que enamora a quien lo conoce, pero este tiene un halo especial, y sobre todo un tesoro en la planta superior que no debe dejar de visitar. Esta vez han elegido la esquina de la madrileña Carrera de San Jerónimo con la calle Echegaray, que en su día fue una enorme tienda de instrumentos musicales.

Desde la puerta dan la bienvenida dos vistosos árboles ornamentales -símbolo que identifica a la cadena- custodiando una barra central, que conjugan perfectamente con el mármol y las diferentes maderas y vidrieras que visten el espacio, muchos de ellos, incluso las lámparas y plafones de sus altos techos, elementos originales desde que se levantara el edificio en 1925. Esta planta se encuentra presidida por otra imponente pieza decorativa, las tubas de un órgano integradas en la pared que se ve desde la calle y nada más entrar, y que ya formaba parte del local de la conocida tienda de la Unión Musical Española.

Bajando por sus majestuosas escaleras, se llega a lo que antes era un almacén y se ha convertido en otro salón que recuerda a una pequeña plaza de algún pueblo perdido de la Provenza francesa. Y subiendo, bien por las mismas escaleras o por el ascensor, instalado para que cualquiera pueda disfrutar de todos los espacios, se llega al que es el orgullo del local, un espectacular vergel, ‘Le Jardin Provençal’, un magnífico cenador repleto de plantas y pequeños detalles, bancos, sillas y mesas de jardín, piezas singulares restauradas y hasta un coqueto balancín que invita a disfrutar de momentos de calma y desconexión en pleno centro de Madrid. Cada mesa es diferente, las hay más íntimas, con vistas a la calle, e incluso una grande central para grupos. Desde cualquier rincón se puede oír además el relajante sonido del agua cayendo de los tres caños de la fuente ubicada junto a las escaleras.

Va quedando claro que ningún pormenor se escapa en lo decorativo, y tampoco podía ser menos en lo que a gastronomía se refiere. Siguiendo la línea de La Rollerie, se sirven 13 desayunos diferentes y cuatro brunch disponibles de lunes a domingo. Hay muchas opciones saladas, pero donde despuntan es en la pastelería y repostería que ellos mismos elaboran -como sus rolls insignia-, ideales para merendar o como postre y que se pueden llevar a casa, igual que el pan. Para comer o cenar, disponen de una extensa carta con platos como las brochetas de pollo satay o el tartar de salmón ahumado; ensaladas como la de burrata sobre una cama de salmorejo, surtido de hojas verdes y textura de tomates; tostas, tapas pensadas para compartir como la coca en pan de cristal con setas al ajillo y espárragos verdes o la fondue de queso, donde el ‘recipiente’ es la propia hogaza de pan. Llaman igualmente la atención sus sabrosos arroces, como el risotto de setas y espárragos o la paella hecha al momento; así como las pastas frescas, entre las que destacan los raviolini de boletus edulis, acompañados por una suave salsa de nata y nueces. Para los amantes de un buen bocado a dos manos, tienen hamburguesas y sándwiches, como el adictivo sándwich de pastrami. Y en el terreno líquido, muchas alternativas: bebidas calientes, frías, vinos, cervezas, cócteles…

La Rollerie del 26 de la Carrera de San Jerónimo, esquina con Echegaray, tiene un horario de 8 de la mañana a doce de la noche de lunes a domingo. El precio medio para comer es de 15 €.

La Rollerie
Carrera de San Jerónimo, 26
Madrid
Teléfono: 91 429 61 96
Página web: www.larollerie.com


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