El buen vivir de Juan Luis Recio

Juventud y Violencia, un estudio que da que pensar

08.07.10 | 15:16. Archivado en Generalidades
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La mayoría de los jóvenes actuales justifican en algún caso el uso de la violencia. Es el 51 %, lo cual da mucho que pensar, ¿verdad? Pues hay más, porque tres de cada cuatro jóvenes creen que los comportamientos violentos son habituales en la sociedad española actual, según los resultados del estudio de la Fundación Pfizer ‘Juventud y Violencia’ recientemente presentado. Uno de los principales hallazgos es que el consumo de alcohol y/o drogas y haber padecido comportamientos violentos se perfilan como las principales causas que pueden influir en la agresividad juvenil, aunque resulta aún más sorprendente el dato de que algo más de la mitad de los jóvenes (51%) justifica en algunos casos el uso de la violencia y que uno de cada seis jóvenes dice haber sido testigo de algún caso de violencia de género.

Así que podemos constatar, a la vista de estos datos, que la alarma social acerca de la violencia en la juventud española actual es cada vez mayor. Según los expertos, hoy nos encontramos con una sociedad preocupada por los casos de violencia juvenil, de tal modo que el conjunto de la población presta mayor atención que hace unos años a comportamientos como el acoso escolar, el aislamiento social en la escuela, la violencia contra las personas o las cosas, la coacción u otros tipos de conductas.

Para hacer frente a esta situación es preciso un debate sobre cuál es la realidad de esta problemática, qué factores influyen en los comportamientos violentos y agresivos en esta etapa de la vida, o qué papel juegan los diferentes actores sociales, para atajar esta cuestión. Por ello, la Fundación Pfizer ha organizado el VI Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y se han dado a conocer los resultados del estudio ‘Juventud y Violencia’, que se puede descargar gratuitamente en www.fundacionpfizer.org. Y si quieren ver imágenes sobre el tema, pinchen aquí.

El Foro ha estado presidido por de la presidenta de la Fundación Pfizer, Elvira Sanz Urgoiti, y en él han participado personalidades como Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Carmen Maestro, presidenta del Consejo Escolar del Estado, Consuelo Madrigal, Fiscal de sala y Coordinadora de Menores. Así como Pedro Núñez Morgades, anterior Defensor del Menor y actual patrono de la Fundación Pfizer, y Francisco J. García Pascual, director de la Fundación.

Esta investigación responde a preocupaciones prioritarias como los ámbitos y diferentes grados de violencia relacionados hoy con la juventud española, sus causas, los niveles de victimización juvenil y participación activa en actos violentos, especialmente en el ámbito escolar. El informe consta de una encuesta representativa nacional de 800 chicos y chicas españoles de entre 12 y 18 años, complementada con otra encuesta paralela a los padres/ madres de estos 800 jóvenes encuestados y a 200 de sus profesores de ESO y Bachillerato, así como de entrevistas en profundidad a reconocidos expertos en la materia.

“Según se desprende de este riguroso estudio, tres de cada cuatro jóvenes consideran que los comportamientos agresivos o violentos son bastante habituales en la sociedad española actual”, afirmó Francisco J. García Pascual, director de la Fundación Pfizer. En este sentido, “según la opinión de los chicos encuestados, estos comportamientos se producen más los fines de semana (así lo cree el 77,5%) y respecto a en qué ambientes se desarrollan, destacan que son más frecuentes en el entorno escolar y en sus lugares de ocio, y menos o nada habituales en el ámbito familiar donde viven, o en redes sociales de Internet”.

Respecto a las causas, los jóvenes apuntan como los principales factores que pueden influir en la agresividad juvenil el consumo de alcohol y /o drogas (el 87,4%) y el haber vivido comportamientos violentos (81,2%). Pero, por otra parte, algo más de la mitad (el 51,1%) cree que en algunos casos puede estar justificada la violencia (en defensa propia o de un familiar, o en casos extremos, principalmente). Estas respuestas no se corresponden con las aportadas por los padres, ya que una amplia mayoría de éstos (el 77,5%) no acepta ninguna justificación para comportamientos violentos. Cuando presencian situaciones agresivas, el 37,6% de los jóvenes afirma evitar participar en la misma, el 14,4% intenta “acudir al diálogo”, el 11,8% ayudar a la víctima, el 9,5% enfrentarse al agresor y el 8,9% pedir ayuda externa.

Únicamente un 8,1% de los jóvenes menciona haber sufrido algún tipo de maltrato psicológico (amenaza, acoso o insultos) a través del teléfono móvil, y el 11,6% a través de Internet, en ambos casos, la mayor parte de las veces por desconocidos. Se da la circunstancia de que sólo la mitad de los padres, de los jóvenes que mencionan este maltrato, ha tenido conocimiento de esta situación (3,7% y 6,2% respectivamente).

Dentro del ámbito escolar, un 75,1% de los jóvenes responde que conoce a algún compañero que haya sido insultado alguna vez, amenazado o acosado por otros alumnos, incluso un 54,9% manifiesta que este tipo de acciones han llegado a desembocar en la agresión física. Mientras, son muy reducidas las menciones a algún compañero que haya recibido algún cachete o bofetón por parte de un profesor (6%). “En este punto, mientras que los padres en líneas generales comparten lo manifestado por sus hijos, los profesores elevan claramente el grado de alarma. Más del 60% de los docentes afirma conocer algún compañero que ha sufrido daños materiales o amenazas directas por parte de alumnos”, añade García Pascual.

En este contexto, uno de cada cuatro estudiantes (27,1%) cree que algún compañero suyo acude a clase con miedo a ser agredido, acosado o amenazado, situación que un 10,4% manifiesta experimentar personalmente, aunque sea de forma ocasional (de esta forma, un 4,2% de los estudiantes encuestados llega a plantearse cambiar de colegio por este motivo). Un porcentaje similar de padres (11,2%) comparte la sensación de que sus hijos sienten alguna vez miedo a ser agredidos en el ámbito escolar; de hecho, hasta un 9,4% llega a plantearse por ello la posibilidad de un cambio de centro.

Respecto al profesorado, un 31,6% de los estudiantes entrevistados revela que conoce algún caso de maltrato psicológico directo (insultos, amenazas, etc.) padecido por parte de algún docente por sus propios alumnos. En esta misma línea, un 25,2% menciona algún caso de profesores que han sufrido daños materiales causados por su alumnado, y hasta un 5,2% asegura que han llegado a producirse casos de agresión física. Un 11,8% hace alusión a algún caso de insultos, amenazas o acoso a un profesor a través de Internet.

“Otro de los datos reveladores de este estudio es que tres de cada cuatro jóvenes entrevistados considera que los casos de violencia de género son bastante habituales en la sociedad española actual. El 54,4% opina que se dan ahora más que en el pasado” afirma García Pascual. Al respecto, uno de cada seis jóvenes manifiesta en la encuesta haber sido testigo de algún caso de violencia de género en los ambientes en los que se mueve (16,7%), cifra algo inferior en sus círculos de compañeros/amigos (11,6%) y prácticamente testimonial a nivel familiar (2,3%).

El estudio ‘Juventud y Violencia’ pone de relieve que una gran mayoría de los profesores encuestados coincide en opinar que nuestra sociedad ha ido convirtiendo a la escuela en la principal responsable de la educación, desarrollo y socialización de los jóvenes, por encima de las propias familias (93,5%). Además, señala que, normalmente, los casos graves de violencia escolar suceden fuera del recinto escolar (81,8%), y que en los últimos años han aumentado los comportamientos violentos. (70,6%). Por otra parte, existe una tendencia común entre el profesorado encuestado en señalar que, en cuanto a la intervención ante este tipo de comportamientos violentos o agresivos en la escuela, los profesores no cuentan con suficiente legitimidad y autoridad ante padres y alumnos (74,8%). Así, el comportamiento de los padres de alumnos conflictivos -en opinión de los profesores- acostumbra a ser en defensa y en apoyo de su hijo (59,5%), frente a una minoría (32,7%) que ofrece su apoyo al centro escolar y a su profesorado.

Desde 1999, la Fundación Pfizer tiene la misión de mejorar la educación en salud de la población española, a través de la promoción del concepto de envejecimiento saludable, desde cualquier etapa de la vida, como un proceso natural, optimista y dinámico, desarrollando iniciativas que reconozcan y apoyen la investigación, la innovación, el compromiso social y la difusión del conocimiento en salud.


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