Y quizás por eso no salen en la foto, pero esta película ha traido mucho revuelo y muchas críticas a favor y en contra. Y también trae vino.
Y es que puede que desde los tiempos de grandes supreproducciones al estilo de ’55 días en
Pekín’, ‘Doctor Zhivago’ o ‘La caída del imperio romano’ ningún rodaje causase en
España tanta expectación, mediática al menos, como el de el último trabajo de Woody Allen, ‘Vicky Cristina Barcelona’ en donde el director neoyorquino ha contado con la participación de dos estrellas españolas, Javier Bardem y Penélope Cruz.
A diferencia con lo que ocurre con frecuencia en el cine español, a Hollywood le gusta el vino. Incluido el vino español, naturalmente. Y en ‘Vicky Cristina Barcelona’ hay vino en abundancia; es casi el hilo conductor de la trama: los protagonistas se pasan bastante tiempo con las copas en la mano. Eso, en el cine español, es algo rarísimo, porque el cine español ignora en meduda cinsiderable al vino o, al menos, no le da el tratamiento que le da el cine estadounidense e incluso el inglés, para los que el vino está cargado de glamour.
Bien, el hecho es que Allen sí ha utilizado el vino en una película ambientada en España. Y es curioso cómo ha elegido los vinos de su película, vinos que, como es costumbre, no se nombran en los diálogos, no hay una toma directa de la etiqueta... Eso entra en otro mundo, en el de las publicidades y los patrocinios. Pero siempre se acaba sabiendo de qué vinos hablamos.
Y éstos tienen un denominador común: son vinos creados o tocados por Álvaro
Palacios. Todos los aficionados al vino saben de quién hablamos, una persona de
familia siempre dedicada al vino que decidió buscar horizontes distintos a los de la Rioja familiar y ha elaborado vinos que hoy están, si no en las bodegas, sí en las listas de apetencias de los mejores aficionados.
Pero es que esos vinos, además, tienen otro punto en común: son, de alguna
manera, recuperaciones. En la película se bebe blanco, y es un Rioja; tintos, y son Bierzos y Priorats. El blanco -‘Placet’- es un vino elaborado con la variedad blanca tradicional en la Rioja, la viura. Es un blanco muy apreciable... y significativo. Verán, hace unos cuantos lustros los riojas mandaban también en blancos, cuando la verdad es que los blancos pintaban bastante poco en España. Pero lo poco que pintaban era con pinceles riojanos: la gente bebía ‘Monopole’ o el dulce ‘Diamante’. Se empezaba a hablar de algunos blancos catalanes... pero estaban muy lejos los blancos que hoy dominan el mercado: Rías Baixas, Rueda, Valdeorras...
El auge de esos vinos, y la inacción inercial riojana, hizo que los blancos de la Rioja perdieran posiciones y prestigio; y es sólo desde hace muy poco tiempo cuando esos vinos parecen recuperar calidad, paso imprescindible para volver a ganar prestigio. Allen supo elegir uno de los que van por ese camino.
Tintos del Bierzo y el Priorat... Zonas vinícolas con mucha historia, sí, pero que hace unos años tenían un presente lánguido, pese a la potencialidad de sus uvas más características, unas uvas a las que han sido Álvaro, y sus sobrinos, quienes han sabido darles el tratamiento que estaban esperando para revelar los grandes vinos que llevan dento. Es el caso de la histórica, pero entristecida, mencía berciana, con la que hoy la familia elabora maravillas como ‘La Faraona’, pero también vinos muy asequibles y de gran calidad, como el ‘Pétalos del Bierzo’.
Tres cuartos de lo mismo, pero en más, lo hecho en el Priorat. Otra zona con
historia brillante... pero que miraba más al pasado que al futuro. Sus variedades clásicas,
la garnacha y la cariñena, eran más bien usadas para aportar color y grado a vinos hechos con uvas menos potentes. Pero Ál varo Palac ios decidió hacer historia... y la hizo. Allen no es tonto ni para beber vino, así que, entre otros muy considerables -‘Clos Dofí’, ‘Les Terrasses’, eligió la máxima expresión de estos vinos: ‘L’Ermita’, una joya
elaborada con garnacha del país y cabernet sauvignon, un vino, por decirlo en una sola
palabra, sensacional.
Vinos bien elegidos, como ven, y que se salen de lo trillado... sin que haya que
entender que lo ‘trillado’, que serían los blancos antes citados o los tintos riojanos o
ribereños, sea ninguna tontería, todo lo contrario. Pero es una alegría que Hollywood descubra el Bierzo y el Priorat. La pena es que los espectadores de ‘Vicky Cristina Barcelona’ no lo sepan sólo con ver la película, y haya que contárselo aparte. Todo esto son buenas noticias para el vino español, y también, para la gran familia del vino.
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Magnífica promoción de los vino españoles en la nueva película de Woody Allen rodada en España, pero olvidamos que en tres películas de este afamado director se hace referencia explicita a los vinos de Jerez. De eso pocos se acuerda, pues bien, refresquemos esa memoria:
En Sueños de Seductor (1972), basada en la obra teatral del mimo Allen, Play it Again Sam, el personaje de Sharon cuando llega al apartamento de Allan pide: "una copa de Harvey´s Bristol Cream,por favor".
Luego en Toma el dinero y corre (1968), cuando está en casa de Miss Blair, ésta le ofrece de beber antes de comer: ¿Una copa de jerez?, tengo un jerez muy bueno".
Y finalmente, en Sombras y nieblas (1992), es en una copa de jerez donde el asesino ha dejado sus huellas.
Para corroborar todo ello me dirijo a las versiones originales en dvd de estas películas,por si acaso hubiera sonbra de duda.
Y todo ello no se tiene en cuenta en España y , mucho menos en mi tierra. Increible,pero cierto.
Lunes, 28 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre