Cada país tiene una cultura totalmente diferente, con unas tradiciones y preferencias marcadas que afectan al consumo. Sin embargo, la variedad de los caldos elaborados en el marco de Jerez, como ayer les contaba, les permite tener presencia en países tan dispares como Japón o Reino Unido. Esta nueva dimensión nos permite descubrir otro Jerez que hoy marca tendencias culinarias en todo el mundo.
En este sentido, resulta sorprendente la tradición o la cultura gastronómica de algunos países. Parece ser que permanece en los paladares. En el Reino Unido, el Cream es el más demandado, con un 44% de consumo. Países con ascendencia anglosajona comparten estas preferencias. De esta forma Estados Unidos y Canadá (con el 60%) se decantan también por el Cream.
El Medium representa un 69% del consumo de estos vinos en Alemania y un 51% en Holanda, país que también se decanta por el Fino en un 40%, así como Bélgica, Luxemburgo o Francia. El Amontillado, por su parte, despunta en las cocinas suecas donde ocupa casi la mitad de la distribución de vinos de Jerez en el país.
Los Vinos de Jerez y la Manzanilla se revelan como los acompañantes perfectos de las más diversas propuestas culinarias. Su origen único en el mundo por su sistema de crianza biológica en soleras y criaderas, y su peculiar método de elaboración confieren a los vinos de Jerez una serie de propiedades y características que en combinación con platos de culturas gastronómicas muy distintas consiguen excelentes maridajes.
El secreto, nos cuentan los expertos, es su gran versatilidad y variedad: desde los más secos hasta los más dulces, desde los más pálidos hasta los más oscuros, existe “un Jerez para cada ocasión, para cada plato y para cada momento de consumo”. Esto hace que podamos tomar las más distintas propuestas gastronómicas siempre con alguno de los tipos de Jerez y/o Manzanilla. Éstos aportan ese plus de intensidad, de carácter y de personalidad que puede significar la diferencia entre un plato discreto y una obra de arte gastronómica.
Los expertos culinarios de todo el mundo conocen muy bien las posibilidades de fusionar los diferentes tipos de Jerez con los platos más exóticos. Los finos y las manzanillas, servidos bien fríos, son los aperitivos por antonomasia, pero además en países asiáticos son los acompañantes ideales de productos de difícil combinación como el sashimi o el sushi, propios de la cocina japonesa o el dim sun, de la cocina china. También lo recomiendan los chefs con el caviar, una delicatessen propia de la cocina rusa e iraní y más adelante francesa.
El Amontillado es característico encontrarlo en cocinas muy étnicas como la asiática, ya que es el acompañante ideal para comidas especiadas. También un vino idóneo para las sopas y consomés, carnes blancas, pescado azul y los quesos semi-curados, y combina a la perfección con toda clase de ahumados, de ahí su éxito en los países escandinavos.
Los chefs franceses proponen en sus cartas el Medium como un partenaire delicioso con los patés y quiches típicos de su cocina. También, al igual que el Amontillado, es muy fácil de combinar con la gastronomía propia de países asiáticos como el curry o platos picantes.
Los Olorosos combinan a la perfección con la caza, carnes rojas, los quesos muy curados así como con el atún rojo muy codiciado en la cocina japonesa.
El Cream se consume con quesos cremosos y azules, como el gorgonzola en Italia o el stilton en el Reino Unido y en Francia se consume maridado con productos tan típicos de dicha cocina como el foie gras y la repostería. Asimismo, se sirve bien frío como acompañante de helados y fruta fresca como el melón.
El Pedro Ximénez es también el compañero perfecto de los helados y de los quesos azules, como el roquefort francés, además de resultar idóneo con los chocolates, como el Moscatel con la ensalada de frutas y la pastelería en general.
Los vinos del marco de Jerez no son solamente una opción, sino probablemente la única alternativa viable a las cocinas más étnicas de la zona asiática, al igual que en productos como los escabeches, vinagretas o los marinados, que son territorios vetados para otros vinos. El Jerez, con su generoso grado alcohólico y su extraordinaria concentración aromática no "se arruga" ante este tipo de platos, alcanzando maridajes espectaculares gracias a su fuerte personalidad, que le hace ser un vino único en combinación con cocinas de sabores muy potentes.
Los postres son sin duda otro de los territorios gastronómicos donde los vinos de Jerez destacan maridando de forma exquisita. Las frutas tropicales de Malasia o Brasil, la pastelería típica de Marruecos o incluso los más elaborados helados italianos, cobran fuerza gracias a estos vinos. Incluso el fuerte sabor que las distintas variedades de cacao proporcionan al chocolate se resuelven exquisitamente gracias a la complejidad aromática y la textura aterciopelada de los vinos dulces naturales de Jerez, aportando el contrapunto necesario para fusionar de forma perfecta el postre con el vino, convirtiendo ese momento en una auténtica experiencia gastronómica.
Bueno, mañana descansaremos con una canción y pasado seguimos, ¿vale?
Lunes, 28 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre