El buen vivir de Juan Luis Recio

Sin audacia no hay esplendor

06.08.08 | 15:14. Archivado en Vinos
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"En 2003, la vendimia fue el punto culminante de una estación disparatada, infrecuente, desmesurada e inquietante, caracterizada por la helada más grave desde 1957, la floración más precoz desde 1971, la cosecha más pobre desde 1985 y una canícula histórica – el verano más caliente que se tiene registrado. Para rematar este cuadro vertiginoso, la vendimia comenzó el 18 de agosto, lo que no había sucedido desde 1822. En 2003, nada corresponde decididamente a las pautas de la región de Champagne. La naturaleza en todo su furor lanza un desafío a toda la región, a su saber hacer y a sus ciclos habituales. Contentarse con lo
que se conoce ya no basta, hay que tomar riesgos, aventurarse".

Bueno, parece una novela pero es la presentación de un champagne. Avancemos:

"Para hacer frente a este desafío, se precisa también una Maison prodigiosa,segura de sus intuiciones y de su capacidad de adaptación. Una Maison que se identifique tanto con la idiosincrasia del champagne, con su espíritu conquistador y esteta, que no se rendirá ante ningún obstáculo. En 2003, como hace dos siglos y medio, esa Maison es Moët & Chandon".

Ya ven que poco a poco nos vamos enterando. Veamos de qué champagne en concreto se trata:

"Con el Grand Vintage 2003, Moët & Chandon perpetúa su exigente ambición: respetar el fruto, la naturaleza, la verdad de cada año, sean cuales sean sus características. Comprender perfectamente, absolutamente, la personalidad de cada vendimia, formularla con precisión, con integridad, e izarla hasta el esplendor que caracteriza a los vinos legendarios. Escuchar las estaciones, la vid, la uva, observar, sentir, para sublimar la uva sin traicionarla nunca. Y perseverar, perseverar siempre, hasta que ocurra el milagro… cuando la cata de los vinos limpios libra su primer veredicto. Ese respeto infinito por la fruta, ese compromiso, esa audacia, son la clave del éxito del Grand Vintage 2003. Sorprendente, imponente, seguro, el Grand Vintage 2003 es el digno heredero de esa idea propia de nuestra Maison: sin audacia no hay esplendor".

Esta última parte parece casi poesía, ¿verdad? Y es que el champagne es en mi opinión uno de los vinos más poéticos que existen (aunque hay otros, ¿no?). Veamoa ahora cómo influye la climatología:

"En 2003, el invierno fue frío, agresivo. Cuatro semanas de heladas y de nieve caracterizaron los meses de enero y febrero. En marzo, el tiempo mejoró bruscamente y la brotación de la vid fue demasiado temprana. Los días 7, 9, 10 y 11 de abril cayó una nueva helada, aún más fuerte,
hasta - 11 º C, cuyas consecuencias fueron aterradoras : 13 000 hectáreas destruidas, algunas totalmente, en particular los Chardonnays y los “ grands crus ”. Sólo a mediados del siglo XX había ocurrido un desastre comparable. En la primavera y a principios del verano, las condiciones meteorológicas se agravan: entre mayo y julio, 8 granizadas y una terrible tormenta el 10 de junio destruyen 650 hectáreas de viñedos que, irónicamente, habían escapado milagrosamente a las heladas.

Por último, pasando de un extremo a otro, llegó un verano casi tan perturbado como las estaciones precedentes: durante tres largos meses, las temperaturas fueron excepcionalmente altas, alcanzando niveles de canícula históricos, incluso dramáticos en agosto. En total, se registraron 500 horas más de insolación que en 1959, un año récord. La combinación de una cosecha muy reducida y de la canícula provocó la maduración demasiado rápida de las uvas, lo que precipitó la vendimia que comenzó el 18 de agosto: ¡una maduración precoz como no se había visto desde hacía 181 años! Como ven toda una aventura. ¿Cómo consiguieron poroducir finalmente el champagne y cómo resultó? Se lo cuento dentro de tres días.


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