Un rosado espumoso de merlot y syrah, nada menos, es el primer ‘champagne’ de la isla de Menorca, y es obra de las bodegas menorquinas Binifadet, que han elaborado el primer cava de la isla.
Cuatro años después de salir al mercado con su Merlot y su Chardonnay y tras el éxito de sus vinos, lanza un espumoso rosado, elaborado por el método champagnoise, con un coupage inédito de merlot y syrah.
Bodegas Binifadet es una de las primeras iniciativas vitivinícolas de Menorca. Las viñas y las cavas se encuentran el municipio de Sant Lluís, al sur de la isla y al resguardo del característico viento de tramontana. Sus primeros vinos, Merlot y Chardonnay, salieron al mercado en mayo de 2004. Su calidad los llevó al éxito. Y sólo dos años después se encontraban en las cartas de los mejores restaurantes, como El Bulli, de Ferran Adrià.
Binifadet lanza ahora el primer espumoso, que ya ha sido calificado por los expertos como un “xampanyet excepcional”. Este rosado elaborado con uvas de merlot y syrah presenta un intenso color cereza, una burbuja muy fina y persistente y un delicado aroma. En boca es seco, pues es un auténtico Brut Nature sin licor de expedición; y a su vez es cremoso y elegante. El resultado, un producto único nacido en plena reserva de la Biosfera.
La uva con que se elaboran los vinos de Binifadet procede de los viñedos propios que rodean las bodegas. La mitad sur de la isla de Menorca se caracteriza por un subsuelo calcáreo –de marés– cubierto por una capa de piedras y tierra arcillosa, que conforman un terreno ideal para el cultivo de la vid. Todas las tancas o parcelas en las que se encuentran las cepas están cerradas por paret seca, la habitual pared menorquina hecha con piedras que protege a las plantas de la tramontana, viento del norte tan característico de la isla.
La tradición vitivinícola de Menorca se remonta al siglo XVIII, cuando diversas bodegas producían vino para abastecer las naves inglesas y francesas que recalaban en el puerto de Mahón durante las dominaciones británicas y galas. La pérdida de la importancia estratégica de este puerto y la retirada de las escuadras internacionales supuso una disminución importante del consumo del vino menorquín. En la segunda mitad del siglo XIX, y al igual que en muchas otras regiones mediterráneas, la filoxera impulsó la desaparición definitiva de la ya mermada producción vinícola. 
Las bodegas Binifadet, inauguradas en 2004, han supuesto un impulso definitivo en la incipiente recuperación de la tradición vitivinícola de la isla. A sus primeros dos vinos, Merlot y Chardonnay, les siguieron un Syrah monovarietal, un Rosado seco elaborado con uva merlot y un vino dulce producto de la vinificación de la variedad Moscatel de Alejandría. De la suma de estos vinos se obtuvo en la vendimia de 2007 una producción total de alrededor de 35.000 botellas, vendidas principalmente en el mercado balear y algunos restaurantes de referencia en Catalunya. Binifadet prevé un incremento considerable de esta producción para las próximas campañas, que le permitirá ampliar su presencia en el resto del mercado español.
Lunes, 28 de mayo
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre