El colesterol es, con razón, una gran preocupación en las sociedades avanzadas y que ataca ya a todas las edades, incluso a los niños. Y es que en la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son uno de los problemas de salud más importantes, de forma que prevenirlas se ha convertido en uno de los retos de cualquier política sanitaria. Y en ello, la alimentación, junto con el ejercicio y háitos de vida saludables, es uno de los factores clave a través del cual podemos incidir en la prevención. Pese a esta prevalencia general hay algunas personas que padecen hipercolesterolemia familiar, una enfermedad que complica aún más las cosas. La hipercolesterolemia familiar (HF) es la causa genética más frecuente de infarto de miocardio, afectando a unas 100.000 personas en España, y transmitiéndose al 50% de la descendencia (se expresa desde la infancia).
La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de muerte en Europa, con dos millones de fallecimientos cada año. Esta mortalidad no es aceptable tanto desde el punto de vista humano como económico, ya que la patología le cuesta a Europa 192.000 millones de euros al año, dentro de los cuáles un 57% corresponden a gastos directos y un 22% a la pérdida de productividad. Por tanto, “en la actualidad, la ECV representa el principal reto de los Gobiernos Sanitarios, ya que si no se invierte su tendencia al alza, será muy difícil la sostenibilidad del Sistema Sanitario”, explica el Dr. Pedro Mata, presidente de la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF) y miembro de la Unidad de Lípidos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
En este sentido, la prevención sigue siendo la gran asignatura pendiente de los sistemas sanitarios. Por todo ello, es necesario aumentar los recursos destinados a la prevención cardiovascular y a tratar de identificar a la población más vulnerable.
Según el Dr. Mata, “con el fin de llenar este vacío que existe en el conocimiento y en la formación de los profesionales sanitarios en las hipercolesterolemias genéticas, uno de los sectores de la población más propensos a padecer ECV”, se acaba de celebrar el Simposio Internacional “Hiperlipemias Genéticas y Riesgo Cardiovascular: De la prevención a la intervención”. Organizado por la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF) y con el aval de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), participaron numerosos expertos en el manejo de las hipercolesterolemias familiares y del riesgo cardiovascular, provenientes de diferentes áreas de la medicina: medicina interna, cardiología, pediatría, nefrología, medicina de familia, etc.
“Las hipercolesterolemias familiares (HF) son un excelente modelo para iniciar un plan de detección a nivel individual y del propio grupo familiar”, señala el Dr. Mata, coordinador del Simposio. La HF es la causa genética más frecuente de infarto de miocardio, afectando a unas 100.000 personas en España, y transmitiéndose al 50% de la descendencia (se expresa desde la infancia). Se asocia con aterosclerosis y enfermedad CV prematura entre los 35-45 años, lo que significa que la esperanza de vida de las personas con HF que no reciben tratamiento es de 20 a 30 años menor que la del resto de la población. 
La hiperlipemia familiar combinada (HFC) afecta a unas 60.000 personas en España y se suele transmitir a la mitad de la descendencia. Además, también tiene un elevado riesgo de desarrollar enfermedad CV prematura, debido a la presencia de otras alteraciones metabólicas como la diabetes, la hipertensión arterial y la obesidad central.
Existen una serie de medidas no farmacológicas en la prevención de la enfermedad cardiovascular que conviene no perder de vista. Todo el mundo sabe que la prevención cardiovascular se debe iniciar con cambios en el estilo de vida, que incluyen el abandono del tabaco, la práctica de actividad física y el consumo de una dieta equilibrada, con el fin de mantener un adecuado balance energético.
Según el Dr. Francisco Pérez Jiménez, miembro de la Unidad de Lípidos y Arteriosclerosis del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, “dicha dieta debe basarse en el consumo de aquellos alimentos que han demostrado que reducen el riesgo cardiovascular, entre los que tienen un papel esencial los alimentos ricos en grasa insaturada, hidratos de carbono complejos, vitaminas, antioxidantes y fibra”.
Tradicionalmente el beneficio de dichos nutrientes se relaciona con su efecto favorable sobre los factores de riesgo tradicionales, como colesterol LDL, colesterol HDL, presión arterial y metabolismo de la glucosa. Sin embargo, “estudios de intervención demuestran que la capacidad de los modelos de dieta saludables, para normalizar dichos factores de riesgo, es limitada, a pesar de lo cual se consiguen importantes reducciones del riesgo cardiovascular”, puntualiza el Dr. Pérez Jiménez.
Actualmente, una medida adicional para potenciar tales beneficios, sería la recomendación de consumir alimentos enriquecidos con componentes funcionales y que incluyen, por su acción sobre el colesterol, los alimentos con fibra soluble y los esteroles vegetales. La mayoría de la experiencia se tiene con estos últimos, existiendo un gran número de ensayos clínicos, en distintas edades y condiciones metabólicas, tanto en hombres como en mujeres, y evidenciando su capacidad para reducir el colesterol LDL en torno al 15%, cuando se consumen dos gramos diarios.
Lunes, 28 de mayo
Carlos Juan Gómez Martín
Juan Luis Recio
Paulino Toribio
Ángel Sáez García
Peio Sánchez Rodríguez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Atticus-444