Vinos ecológicos, creciendo en calidad y número 2/2
13.05.08 @ 14:58:22. Archivado en Vinos, Naturaleza, ecología
Aunque el país líder en la producción de vinos ecológicos sigue siendo Italia, con 37.000 hectáreas, cerca del 4 % de su superficie total de viñedo, España, con sus 17.000 hectáreas de viñedo ecológico está ya por delante de Francia, cuya superficie de vid en cultivo ecológico asciende solo a 15.000 hectáreas. Y el proceso sigue sin cesar en nuestro país: se han convertido al cultivo ecológico grandes superficies de viña en La Mancha y toda la zona centro de la península, así como en Levante y otras zonas orientales. Jumilla, La Mancha, Alicante, Penedés o Rioja, son quizás las zonas en donde en estos momentos es más importante esta nueva forma de cultivo.
(Esto es continuación del artículo iniciado ayer en este mismo blog).
Datos todos que apuntan a que el mundo del vino, a tantos cambios sometido en los últimos tiempos, debe contar también con esta nueva situación: el incremento de los vinos ecológicos en número, en cantidad de superficie dedicada, pero también en calidad, como apuntan los reconocimientos que los vinos españoles elaborados mediante agricultura ecológica, están logrando dentro y fuera de nuestras fronteras. En el Concurso Internacional del Vino enmarcado en la Feria de Producción Ecológica Biofach que se celebra en Nüremberg (Alemania), el año pasado España consiguió cinco medallas de oro, una de ellas de categoría especial, y veintiuna de plata, siendo premiados vinos de muy diversas denominaciones de origen y elaborados con muy distintos varietales.
Un futuro ecológico. Otra muestra del empuje de los vinos ecológicos en nuestro país es el hecho de que se hayan incrementado enormemente las actividades promocionales de este sector, pese a que aún se le deba considerar minoritario. Coincidiendo casi con la época de la vendimia se celebró el año pasado en Córdoba la octava edición de la cata-concurso de vinos procedentes de agricultura ecológica denominada EcoRacimos, y en La Rioja se ha creado hace dos años el programa EcoRioja, con la intención de impulsar la producción y el consumo de productos ecológicos, entre los cuales el vino es un claro protagonista. Sirvan estos dos ejemplos para denotar la pujanza que se puede vaticinar en el inmediato futuro al sector aún incipiente de los vinos ecológicos.
Y es conveniente subrayar que la calidad de los vinos ecológicos ha mejorado de modo considerable. Excluir prácticamente todo tipo de fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc., sin que suela haber una reglamentación específica en lo que al vino se refiere en las distintas Comunidades Autónomas, tiene sus problemas, y lograr buenos resultados exige con total seguridad esfuerzos añadidos. Garantizar un suelo completamente limpio de productos químicos, unas cepas resistentes ante posibles plagas, hasta llegar a una fruta que carezca de residuos y esté en un perfecto estado sanitario es ya un difícil logro, pero es solo el principio: hay que continuar manteniendo un sistema ecológico en el proceso de elaboración, desde los cuidados precisos en el traslado de los racimos a la bodega pasando por los sistemas mecánicos de prensado, hasta el modo de fermentación, crianza, trasiegos, clarificación, etc. Un proceso en el que no hay por cierto, tantas divergencias con los usos y costumbres habidos tradicionalmente en la elaboración de los vinos en la mayor parte de las bodegas españolas.
Y así se van consiguiendo ya magníficos productos, no necesariamente más caros ni más difíciles de comercializar. Rompamos pues una lanza a favor de la ecología en el mundo del vino, con productos que entran con esplendor por los ojos, la nariz y la boca, ya que potenciando los cultivos ecológicos no solamente ayudamos a nuestro planeta, sino que también podemos degustar productos diferentes, sí, pero con todas las cualidades que gustan a los amantes del vino: vinos con calidad y muy notables propiedades organolépticas. Catando el otro día unos Riojas, me ofrecieron a probar el vino del año y el crianza de una antigua bodega familiar recientemente recuperada en Briñas, vinos elaborados mediante las técnicas tradicionales y haciendo uso de un cultivo completamente ecológico. Me sorprendió gratamente. Y es que en la D.O. Calificada Rioja, como en el resto de nuestro variado país, todavía hay sorpresas y secretos, como estos vinos tintos, en este caso de Bodegas y Viñedos Ibarloza, apenas comercializados, que poco a poco dejarán de ser minoritarios para ocupar un puesto importante, dentro de la amplia oferta, cada vez más diversificada, que despliegan nuestros bodegueros sometiendo sus producciones a la elección del consumidor.
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Juan Luis Recio
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